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El Constitucional de Guatemala niega la candidatura presidencial a la exfiscal Thelma Aldana

Con el rechazo de la reputada jurista por parte del tribunal, dos de las tres favoritas en las encuestas quedan fuera de la carrera electoral

Thelma Aldana Guatemala
La exfiscal general de Guatemala, Thelma Aldana, en marzo pasado. AP

Todos los indicios apuntaban a que la candidatura a la presidencia de Guatemala de la exfiscal general Thelma Aldana sería rechazada. Su lucha frontal contra la corrupción le valió poderosos enemigos en el establishment que secularmente ha manejado a su antojo los destinos del país más poblado de América Central. En su reunión de este miércoles, los magistrados del Tribunal Constitucional confirmaron la anulación de su candidatura en una votación en la que se impuso mayoritariamente el no a su presencia en la carrera electoral —seis votos contra uno—. La decisión llega tres días después de que otra de las favoritas para hacerse con la jefatura de Estado y de Gobierno guatemalteca, Zury Ríos, también fuera vetada.

Dado lo apretado de la agenda, el Constitucional dejó para este jueves la decisión respecto a la candidatura de Sandra Torres, acusada por el Ministerio Público y la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) de financiamiento electoral no reportado por un monto superior a los 50 millones de quetzales (6,5 millones de dólares). "Es una estrategia de los grupos tradicionales de poder. Estamos en poder de las mafias que se manejan muy bien entre ellas", critica, en declaraciones a EL PAÍS, el analista independiente Héctor Rosada. "Están preparando el contexto político para manejar los destinos de Guatemala a su conveniencia", pronostica.

Para el también analista Edgar Gutiérrez, la decisión del Constitucional reduce considerablemente el abanico de opciones sobre el que tendrán que decidir los guatemaltecos. Y lo hace a solo un mes vista de la primera vuelta electoral, el próximo 16 de junio. "Zury representaba a la derecha más conservadora, mientras Thelma gozaba del apoyo popular por su lucha contra la corrupción. Si Torres es eliminada, extremo poco probable dada su inmediatez con el presidente Morales y otros grupos tradicionales de poder, quedan en la palestra Roberto Arzú, candidato del Mariscal Zabala [el cuartel-cárcel VIP donde están recluidos el expresidente Otto Pérez y la práctica totalidad de su gabinete, así como militares retirados y representantes de familias poderosas hasta ahora intocables] y Alejandro Giammattei, con una estructura partidaria respetable, pero sin el apego popular del que gozaba hace cuatro años", señala. "Estas elecciones resultan muy extrañas".

Desde Miami, donde estaba para participar en una entrevista con la cadena de televisión CNN, Aldana se pronunció por medio de las redes sociales. "Ha quedado en evidencia que la lucha contra la corrupción y las estructuras criminales tiene un costo muy alto para quien, como yo, se decide a hacerlo. Hoy ha decidido la Corte de Constitucionalidad que no participe en este proceso electoral y nuestro país fue empujado a un precipicio", escribió en Twitter. La exfiscal envió, además, un mensaje claro para la ciudadanía: "Los corruptos nos quieren derrotar. Yo estoy fuerte y garantizo al pueblo de Guatemala que seguiré en la lucha para transformar al país que hoy tanto nos duele".

Lucha de enanos

Se cierra así el capítulo previo a los comicios más atípicos en Guatemala desde el inicio del proceso democratizador —en 1985, con el fin de las dictaduras militares— marcado por la incertidumbre provocada por lo que ha dado en llamarse la "judicialización de la política". Para empezar, ni siquiera se conoce en número y la identidad de los candidatos a la primera magistratura del país. Y el proceso depurador continúa. Nueve más están sujetos al veto por diferentes irregularidades que pueden traducirse en su cancelación.

Ya eliminadas las candidaturas de Zury y Thelma, dos o tres de las figuras que encabezaban todas las encuestas, queda un segundo pelotón, a gran distancia de los favoritos. Alejando Gimmattei, se lanza por cuarta vez. Roberto Arzú, hijo del expresidente Álvaro Arzú —fallecido el año pasado—, que podría quedar fuera de la contienda al enfrentar una orden de captura de un juez de Miami, originada por impago de una deuda de carácter personal; y Edmond Mulet, abogado y diplomático, sobre quien pesan señalamientos de tráfico de niños. El cuarto aspirante de este grupo era Mario Estrada, preso en Nueva York tras ser sorprendido por agentes de la DEA (agencia estadounidense antinarcóticos) que se hicieron pasar por miembros del Cartel de Sinaloa y a quienes pedía 10 millones de dólares para financiar su campaña, a cambio de, si llegaba al poder, dejarlos utilizar puertos y aeropuertos guatemaltecos para el tránsito de drogas hacia la Unión Americana.

Un tercer pelotón que, de acuerdo con una encuesta de Cid Gallup hecha en abril no supera el 3% de intención de voto, está integrado entre otros aspirantes por Telma Cabrera, activista de origen maya, y por Estuardo Galdámez (menos del 1%), candidato del partido del presidente Jimmy Morales, un kaibil (soldado de élite del ejército guatemalteco) a quien recientemente el Ministerio Público pidió retirar la inmunidad bajo señalamientos de cobrar sobornos de una empresa telefónica para aprobar una ley tendente a situarla en ventaja frente a sus competidores.

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