Keylor Navas, el portero más feliz del mundo

El futbolista pone su rostro para una campaña turística de Costa Rica y acaba la semana con el trofeo de la Champios en la mano

Keylor Navas besa el trofeo de la Champions League.
Keylor Navas besa el trofeo de la Champions League.AFP

Esa foto era la que quería Costa Rica. Esa foto de Keylor Navas mostrando el trofeo de la Champions League, con la camisa de portero titular del Real Madrid, con la bandera tricolor atada a la cintura ante las cámaras que llevaban el festejo a toditico el mundo, como dicen los costarricenses. Era la undécima copa de Champions de los madridistas, el desahogo del arquero tico después de una temporada en que solo un fax lo salvó de salir vendido a Inglaterra y era, para efectos del Gobierno de Costa Rica, el mejor cierre imaginable para la semana en que presentó al futbolista como embajador turístico oficial con un lema seductor: “el portero más feliz del mundo”.

Navas, el costarricense más famoso en el mundo y fichado desde 2015 también con el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), es ahora el rostro de la campaña que comenzó a andar esta semana con la intención de reforzar una de las industrias más rentables para este país centroamericano que visitan más de 2 millones de turistas por año. Su rostro moreno, con algún rastro de sus ancestros indígenas del sur del país y su sonrisa de hombre tranquilo, es también la cara que las autoridades ticas han elegido para que los represente más allá de los campos de futbol.

“Keylor Navas es el representante idóneo de la personalidad, los valores y el trato del costarricense. Con su carisma ha puesto en alto el nombre de nuestro país y eso se refleja en las miles de personas alrededor del mundo que siguen sus pasos”, ha dicho a la prensa el presidente del ICT, Mauricio Ventura, a mitad de semana, sin tener certeza de que este sábado el ‘embajador’ tico estaría alzando “la orejona” ante los ojos del mundo, al quedar campeón en el torneo de clubes más difundido en el mundo.

La explicación de Ventura no es tampoco una ocurrencia política. Navas ha devenido en héroe del ambiente futbolero, claro está, pero también en modelo de superación personal, testimonio de la fe (en un país de fuerte tradición cristiana) y hasta ejemplo para motivadores de vida y de negocios. “Él es un tico humilde y pulseador (trabajador) que se quitó los complejos y pensó en lo más grande”, decía este sábado Luis Alberto, un diseñador gráfico mientras cerveza en mano (con hielo, como se bebe aquí) veía la final de Champions en un bar donde se suele reunir la creciente afición madridista.

“Es buena persona; tiene esos valores que son como muy ticos, de un mae tranquilo, que bretea (trabaja) mucho y callado y ahora véalo dónde está”, añadía Marco, supervisor en una sede de Amazon en Costa Rica. También celebraba en el bar llamado Río, cerca de la fuente de la Hispanidad, donde los aficionados y hasta el presidente Luis Guillermo Solís festejaron en masa los triunfos del Mundial de Brasil 2014, cuando Navas saltó a la élite mundial del deporte. “Ese un mae que baila lo tropical y que es maestro en trompo (peonza), como los chiquillos de barrio”, añade otra aficionada enfundada en la camiseta del Real Madrid.

El video promocional refuerza otros elementos de la “marca país” que proyecta Costa Rica. Su imagen se difumina con escenas de bosques, animales y un turista deslizándose por la tirolina. Un lago, una playa junto a la selva tupida, un volcán o una estampa rural siempre verde. “Cuando tu país es pura vida, eres el portero más feliz del mundo”, dice el locutor en alusión de la imagen de Costa Rica como uno de los países de mayor bienestar en el mundo.

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Ese país lo promovió Navas desde el 5 de agosto, cuando fue presentado en el Bernabéu como suplente de Iker Casillas y acabó su saludo con un “pura vida y hala Madrid”. Después, la bandera de Costa Rica orlada en sus guantes, fue afianzándose y comenzó un año que él, hombre incombustible, prefiere calificarlo solo con la palabra “duro”. Fue más que eso, fue una temporada de permanente prueba en que solo un atraso de minutos lo salvó de salir vendido al Manchester para dejarle el arco a David De Gea. Fue una temporada de elogios cuando el equipo flaqueaba y el centroamericano salvaba ante los aplausos del Bernabéu. Fue una temporada que ha acabado este sábado con la consumación de su sueño de niño: la medalla de campeón de campeones europeos. Se le ve en la foto un grito de desahogo. Este sí parece ser el portero más feliz del mundo.

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