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El presidente del banco central de Argentina renuncia a su cargo

El kirchnerista Alejandro Vanoli deja el camino libre para que asuma el poder un economista del partido de Macri

El extitular del Banco Central argentino, Alejandro Vanoli.
El extitular del Banco Central argentino, Alejandro Vanoli. EFE

El presidente del banco central de Argentina, el kirchnerista Alejandro Vanoli, renunció este miércoles a su cargo. Su mandato finalizaba en 2019, pero Mauricio Macri, que asumirá la presidencia argentina este jueves, le había pedido hace semanas la dimisión para dejarle camino libre para cambiar las políticas monetaria y de cambio. Macri quiere eliminar cuanto antes el cepo (control) cambiario vigente desde 2011 y devaluar el peso ante la escasez de divisas en el país, objetivos a los que se oponía el kirchnerismo.

Macri siempre ha defendido la tesis de que el banco central debía ser independiente, a diferencia de su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, nombrará como gobernador a un economista que es diputado de su partido Propuesta Republicana (PRO), Federico Sturzenegger. Se trata de un doctor en economía del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que fue viceministro de Economía del Gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2001), en tiempos de ajuste fiscal y profunda crisis que derivó en el 'corralito', la suspensión de pagos y la devaluación. Después Sturzenegger fue presidente del estatal Banco Ciudad de Buenos Aires, la metrópolis que gobernaba Macri, reformó la entidad y recibió elogios del MIT.

Macri había prometido hace meses, en la campaña electoral, que eliminaría el cepo cambiario el primer día de su gobierno. Pero el pasado domingo su futuro ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, admitió que no lo hará sino el día 14 o más adelante, cuando estén dadas las condiciones, según su opinión. Prat-Gay dijo que había que desplazar primero a Vanoli, tarea que ya no tendrá necesidad de emprender, y conseguir divisas mediante la exportación agrícola y el eventual financiamiento de bancos de inversión y de otros países. La prensa argentina especula con la hipotética ayuda de EE UU, Brasil y México. El incumplimiento de la promesa de Macri se explica en su temor de que una liberalización cambiaria derive en una devaluación descontrolada, dado que el banco central argentino carece de suficientes reservas internacionales para contenerla. Su equipo de economistas trabaja desde la victoria electoral de hace dos semanas y media en la búsqueda de divisas, pero al parecer no se las ha asegurado. En un intento por atraerlas, el futuro secretario de Finanzas, Luis Caputo, viajó este martes a Nueva York a negociar un acuerdo con los fondos buitre, que esperan desde 2014 que se les pague una deuda determinada por la justicia de EE. UU. Si Argentina resuelve ese conflicto, podría recibir préstamos de bancos y fondos de inversión.

Por lo pronto, la previsión de una devaluación ha acelerado la inflación en Argentina, que hasta octubre era del 24% anual. La consultora Elypsis calcula que solo en la primera semana de diciembre subió 1,2%, tras una aceleración a 2,2% mensual en noviembre.

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