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Buenos Aires, epicentro del macrismo, también tiene sciolistas

Recorrido por dos escuelas de la capital, una muy del PRO y otra con empate

Los votantes en una escuela de La Recoleta, uno de los barrios más ricos de Buenos Aires y en el que Macri cosecha el mayor porcentaje de votos.
Los votantes en una escuela de La Recoleta, uno de los barrios más ricos de Buenos Aires y en el que Macri cosecha el mayor porcentaje de votos.

Mauricio Macri construyó su poder político desde la ciudad de Buenos Aires, de la que aún es alcalde. Algunos pensaban que tendría dificultades para obtener apoyos fuera de allí, pero él ha roto ese techo. El macrismo nunca ha descuidado la capital y allí sigue dominando. Pero en la ciudad también hay barrios populares donde Daniel Scioli compite de igual a igual con Macri. Una visita a dos escuelas, una en el barrio rico de la Recoleta, el más macrista, y otro en el popular de Villa Soldati, más empatado, refleja los contrastes de una Argentina en pleno proceso de cambio.

"Voto a Macri porque estoy harta del autoritarismo, el kirchnerismo es antidemocrático, una cosa espantosa”, señala Susana, abogada de 63 años, a la salida de la escuela pública Juan José Castelli, a 100 metros del turístico cementerio de La Recoleta. Francisco, estudiante secundario de 17 años, en bañador y alpargatas –hace calor en la primavera austral- también apuesta por el líder de la oposición: "Acá desde que está Macri (2007) no se inunda nunca más. Además tiene planes a futuro, no de corto plazo". Su amigo Bautista remata: "Voto a Macri por las bicisendas y el Metrobús, que facilitaron el tránsito en el centro. Además es ingeniero. Un cambio en el país estaría bueno”. Anahí, estudiante de enfermería, de 23 años, también lo apoya: "Iba a votar en blanco, pero al final voté por descarte a Macri. No quiero más este Gobierno. No me gusta Macri, pero lo prefiero. Dicen que Scioli no estará con la presidenta, pero no es verdad, está con su gente. Hubo mucha campaña diciendo que iba a privatizar todo, pero no me dejo llevar por eso".

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Carlos, 29 años, empleado de una ONG y muy de izquierda, está en minoría en este colegio: "Impugné (anulé) el voto porque ninguno de los dos me representa. No debería ser obligatorio votar en el ballotage. Soy de izquierda y voté en primera vuelta a Margarita Stolbizer". Al final aparece uno de los pocos votantes de Scioli en este colegio. Es Julio, un portero de 43 años: "Voté a Scioli poque sigue la línea peronista de verdad, no es un peronista disfrazado como Macri. Gane quien gane espero que mejore el país. Pero ser peronista es ayudar a los humildes, y creo que Macri no lo hará".

Las cosas cambian en Villa Lugano, en la periferia de la ciudad, uno de los tres barrios de la comuna 8, en la que Macri ganó por la mínima en octubre: 35,9%, frente al 35,1% de Scioli. Frente a la escuela República Argentina, Pablo, técnico en electrónica de 32 años, sentencia: "Voto a Macri porque estoy cansado del Gobierno actual, de la inflación, las mentiras, la corrupción”.

Un votante en una escuela de Villa Lugano, uno de los barrios obreros de Buenos Aires, en los que la batalla entre Macri y Scioli es más pareja.
Un votante en una escuela de Villa Lugano, uno de los barrios obreros de Buenos Aires, en los que la batalla entre Macri y Scioli es más pareja.

Carola, empleada doméstica de 55 años, apoyó al oficialismo: "Voto a Scioli porque no hay uno mejor. Voto por la continuación, por el futuro de los chicos". Carlos, empleado de 27 años, también apoya al Gobierno: "Voto a Scioli por descarte. A Macri no le creo nada y Scioli es lo que queda". Juan, operario fabril de 23 años, que fue a votar con pantalón corto y camiseta de River: "Voto a Macri porque me gusta, porque queremos el cambio en el país". Gastón, otro obrero de 24 años, no coincide: "Voto a Scioli por la continuidad. Vivo en Ciudad Oculta (barrio de chabolas) y la Nación nos da más derechos que la ciudad de Buenos Aires. Por ejemplo, no teníamos cloacas en mi pasillo (los barrios de chabolas tienen pasillos en lugar de calles) y pedimos que nos dieran materiales para hacerlas nosotros. La ciudad no nos dio nada y la Nación, sí, y las hicimos". Andrés, un fumigador de 32 años, también apuesta por la continuidad: "Voto a Scioli porque con el kirchnerismo crecí mucho y el país debe progresar sin mirar para atrás. Yo vengo una clase humilde y me pude comprar la casa, el coche, mis tres hijos pueden estudiar, reciben la asignación universal por hijo. Si no gana Scioli, se viene una (situación) jodida". Su mujer, que prefiere no identificarse, añade que los beneficios del kirchnerismo han sido para toda la sociedad argentina: "No solo mejoraron los pobres, también los ricos".

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