Sopa de cebolla con pan y huevo, la cena ideal para noches frías
Una interpretación libre de esta receta francesa para convertirla en un plato más completo. Solo necesitas un poco de paciencia para pochar la aliácea protagonista
No, la sopa de cebolla auténtica francesa no lleva huevo, pero aquí hacemos un híbrido con este guiño a la sopa de ajo completa. Que, al fin y al cabo, ambas sopas, la francesa y la española –como tantas otras–, van de reconfortar el cuerpo y el ánimo con ingredientes humildes al alcance de todo el mundo. Aunque la sopa de cebolla no es solo un plato francés, también hay zonas de España donde se practican versiones con esta aliácea cuando el grajo vuela bajo.
Ya sabes: empezamos con una cebolla pochadita, que posteriormente se cuece en caldo –o agua, en las versiones más ascéticas–, y se sirve con un huevo que se cuaja en el calor de la misma sopa. Como pochar cebolla es una de esas cosas que cuesta lo mismo hacer para cuatro raciones que para ocho y soporta perfectamente la congelación; siempre que lo hagas en un recipiente bien sellado, ya que arrancas a llorar haz el doble de cantidad y la próxima sopa será exprés.
Rematamos la receta con una rebanada de pan con queso gratinado, que puedes gratinar sola antes de ponerla en el caldo, o ya dentro de la sopa poniendo el bol en el horno (en este caso asegúrate de que resistirá la temperatura). Si te apetece una versión más cremosa, usa esta base con la cebolla caramelizada, el huevo añadido y tan pimpante. El momento en el que se rompe la yema y se esparce entre el caldo es glorioso, aunque también puedes poner una cucharada de huevo sobre el pan antes del desparrame. Tú eliges.
Dificultad: La paciencia de pochar bien la cebolla
Ingredientes
Para 4 personas
- 2 cebollas dulces grandes
- 4 rebanadas de pan
- 4 huevos
- 1 litro de agua o caldo al gusto
- Queso rallado al gusto
- 50 ml de aceite de oliva virgen
- Sal y pimienta
Instrucciones
Cortar las cebollas en juliana.
Verter el aceite de oliva en una sartén amplia, calentar a fuego bajo y pochar la cebolla con un buen pellizco de sal hasta que esté transparente, el tiempo que sea necesario, con paciencia (si quieres, puedes llevar el pochado al límite de la caramelización, aunque no es lo tradicional).
Verter el caldo y cocer el conjunto 10 minutos. Comprobar la sazón y rectificar con más sal si hiciera falta. Agregar pimienta recién molida.
Tostar el pan y cascar los huevos.
Servir la sopa en cuatro cazuelas de barro, a poder ser, que guardan bien el calor. Agregar en cada cazuela una rebanada de pan tostado y un huevo crudo (si la sopa está suficientemente caliente, el huevo debería cuajarse con el calor remanente).
Espolvorear queso rallado sobre el pan y gratinar un poco en el horno, lo justo para que se derrita (o gratinar la rebanada con el queso aparte y ponerla después en la sopa), y servir de inmediato.
Si tienes dudas o quejas sobre nuestras recetas, escríbenos a elcomidista@gmail.com. También puedes seguir a El Comidista en Youtube.