Por insólito que parezca, hay gente a la que no le gusta ni el ajo y ni la cebolla. No sólo crudos, sino en ninguna de sus formas. Ni siquiera en las salsas. Cómo subsisten en España estos extraños individuos me resulta de lo más intrigante: es como vivir en Italia sin pasta o en China sin arroz.
Dada mi gran sensibilidad con las minorías oprimidas, el otro día decidí preparar una receta española tan clásica como las albóndigas sin estos dos ingredientes. El reto era lograr un guiso igual de sabroso que el original, tarea complicada teniendo en cuenta los poderes mágicos del ajo y la cebolla para potenciar cualquier salsorra o carne picada. Tomé el camino fácil: preparé el sofrito con dos verduras poderosas -apio, puerro-, y la carne la sazoné con hierbas -albahaca y perejil- y un poco de ralladura de limón.
No sé si el resultado superó a las almóndigas de toda la vida, pero les dieron un giro interesante. Y todos los que las comieron rebañaron el plato con pan.
Dificultad: Para moñas.
Ingredientes
Para 4 personas
Albóndigas
500 g de carne picada (3/4 partes de ternera y 1/4 parte de cerdo)
1 rebanada de pan de hogaza
1 cucharada de albahaca picada
1 cucharada de perejil picado
1 limón
Leche
Harina
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra
Salsa
1 rama de apio sin las hojas
1 puerro grande
200 g de tomate natural triturado
200 ml de vino blanco
200 ml de caldo de pollo
Aceite de oliva
Sal
Instrucciones
1.
Quitarle la corteza al pan y mojarlo en leche.
2.
Mezclar la carne picada con el pan empapado, la albahaca, el perejil, la ralladura de medio limón, sal y pimienta. Tapar con plástico y dejar madurar en la nevera (se puede hacer de un día para otro).
3.
Picar fino el apio y el puerro. Ponerlos a rehogar a fuego suave en una cazuela con un chorro de aceite de oliva unos 10-15 minutos, hasta que se pochen.
4.
Añadir el tomate y rehogar 10 minutos más.
5.
Mojar con el vino blanco y dejar que reduzca un par de minutos.
6.
Poner aceite abundante a calentar en una sartén a fuego medio-fuerte. Preparar un plato hondo con harina. Formar bolitas con la carne, pasarlas por la harina y freírlas en el aceite cuando esté caliente. En cuanto estén doradas, sacarlas a otro plato con papel de cocina para que pierdan en exceso de grasa.
7.
Pasar las albóndigas a la cazuela con el sofrito y mojarlas con el caldo de pollo. Dejar que se hagan a fuego suave unos 30 minutos, añadiendo un poco de agua o de caldo si se van quedando secas. Corregir de sal y servir.