El PP cae al mínimo de voto de la legislatura mientras Vox alcanza su cuarto récord seguido
Feijóo baja un punto y Abascal gana 8 décimas, con el PSOE estable. Sumar y Podemos pierden terreno en pleno debate sobre el futuro de la izquierda
Vox, que ya ha demostrado en Extremadura y Aragón que su pujanza demoscópica se convierte en realidad contante y sonante cuando se ponen las urnas, mantiene la línea ascendente en las encuestas. En el barómetro de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, el partido de Santiago Abascal alcanza un 18,8% de estimación de voto, su máximo de la serie desde las elecciones de julio de 2023. Es su cuarto récord seguido, contando el 17,4% de diciembre, que era un máximo empatado con septiembre. Y es su quinta subida consecutiva desde el 16,7% de octubre, un alza de más de 2 puntos en cinco meses para una formación que aún busca su techo. Esta vez, gana 8 décimas con respecto a febrero, su anterior récord, un dato que contrasta con la bajada de un punto del PP, del 31,2% al 30,2%, mínimo del partido de Alberto Núñez Feijóo en la legislatura. Así está la partida en la derecha: Vox, en su máximo; el PP, en su mínimo. El PSOE se mantiene. Todos los datos de la encuesta pueden consultarse en abierto en este enlace.
El PP vuelve a aparecer como el partido con mayor voto estimado —condición que no ha perdido en toda la serie desde el 23-J— y encabeza un bloque, el derechista, que totaliza un 49% sumando a Vox y un 51,3%, si se le añade se Acabó la Fiesta (SALF), la formación de Alvise Pérez. Con o sin Alvise, son datos que darían la mayoría absoluta a la derecha y la extrema derecha.
Todo ello computa en el apartado de noticias alentadoras para Feijóo. En el apartado negativo, Feijóo no solo ve cómo Abascal sigue comiéndole terreno, en línea con lo ocurrido en Extremadura y Aragón, sino que cae por segundo mes seguido hasta tocar su punto más bajo desde julio de 2023, con un 30,2%, 3 décimas por debajo de su peor marca hasta ahora, el 30,5% de octubre y noviembre de 2025. El PP está más de 5 puntos por debajo de su mejor registro, en abril de 2024.
El 27,7% del PSOE es la misma nota del mes pasado. Ha subido 7 décimas desde julio de 2025, cuando obtuvo su peor dato tras conocerse unos audios del caso Cerdán que además de posibles mordidas desvelaban un machismo que el partido pagó caro ante el electorado femenino. Desde entonces, la formación que lidera Pedro Sánchez no ha caído más, pero tampoco ha levantado el vuelo, aunque en octubre del año pasado llegó a parecerlo, con un 29,4% de estimación de voto, a poco más de un punto del PP. Ahora está a 2,5 puntos del principal partido de la derecha, que incluso en su momento más bajo de la serie cuenta con un colchón de distancia con los socialistas.
El PSOE no rentabiliza las caídas de Sumar, del 6,4% al 5,9%, y de Podemos, del 3,7% al 3,3%. Las dos fuerzas estatales de la izquierda alternativa pierden terreno y se anotan entre ambas 9,2 puntos, 3,1 menos que lo obtenido en las urnas por Sumar (12,3%), la plataforma que en 2023 aglutinó a ambas formaciones junto con otras marcas de ámbito autonómico como Más Madrid, Comunes, Compromís, Chunta Aragonesista y Més per Mallorca. Las consecuencias del retroceso para Sumar y Podemos se agravarían por el castigo añadido que la ley electoral inflige a las candidaturas por debajo del 10%, que sufren una grave pérdida de eficiencia en la conversión de votos en escaños.
El descenso de Sumar y Podemos se produce en una encuesta realizada con 2.310 entrevistas online entre el 20 y el 23 de febrero, es decir, en pleno debate sobre el futuro de este espacio político, que desde 2020 forma parte del Gobierno. Dos días antes de empezar a recabar respuestas, los parlamentarios Gabriel Rufián (ERC) y Emilio Delgado (Más Madrid) mantuvieron una charla de gran repercusión sobre las posibles estrategias para frenar al PP y Vox. Durante la elaboración de las entrevistas, el sábado 21, cuatro partidos de este espacio —IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes— presentaron una coalición.
La encuesta, previa a la renuncia de Yolanda Díaz a ser candidata, se realizó durante la polémica por la dimisión el 17 de febrero del jefe operativo de la Policía Nacional al admitirse una denuncia contra él por violación, un caso por el que el PP ha pedido la dimisión del ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En el campo derechista, la actualidad estaba marcada por las tensiones entre el PP y Vox, que se resiste a dar su apoyo a la investidura de María Guardiola en Extremadura. Los resultados se empezaron a recabar tres días después de que el Congreso rechazase la prohibición del burka y el niqab impulsada por el PP y Vox, un tema que siguió candente con posterioridad.
Fugas a Vox
El barómetro muestra una balanza inclinada a la derecha. El PP, Vox y SALF suman una estimación de voto del 51,3%, frente al 36,9% del PSOE, Sumar y Podemos. En cuanto al partido de Alvise, sigue sin despegar, pero mantiene un hilo de vida (2,3%) que no hace descartable su entrada en el Congreso.
Desde las elecciones, Vox ha recortado más de la mitad de la distancia al PSOE, de 19,3 a 8,9 puntos, y cerca de la mitad al PP, de 20,7 a 11,4. Ello se debe en parte a que les roba votos a los dos. Sobre todo, al PP. Un 16,8% de quienes en 2023 cogieron la papeleta del partido de la gaviota —en realidad, del charrán— le darían ahora su apoyo a Abascal. Son casi 1,36 millones de votos. A estas transferencias se suman las que van del PSOE a la ultraderecha, que son el 5,3% de sus votantes, más de 410.000. Es la mayor fuga que sufre el PSOE, donde ya no cabe duda de que Vox ha abierto una brecha.
No hay reciprocidad en las fugas. De quienes votaron a Abascal, solo un 1,7% prevén apoyar a Feijóo y un 0,5% a Sánchez. Con datos como esos, Vox construye su condición de partido con mayor fidelidad de voto: un 89,3% de quienes lo apoyaron dicen que repetirán, frente a un 73,2% del PP y un 68% del PSOE. Mucho peor en este apartado está Sumar, que solo conserva un 40,3%. Otro motivo para la celebración de Abascal y los suyos es que es con diferencia el partido que más seduce a quienes se quedaron en casa la última vez que hubo generales. Un 14,6% de los abstencionistas de 2023 se decantan por el principal partido español de ultraderecha.
Edad y sexo
¿Qué se ve en la intención de voto —es decir, el dato bruto sin aplicar la llamada cocina de la encuesta, de la que resulta la estimación de voto— según edad y sexo? Vox es el partido que domina entre ellos, con un 24,1%, por delante del PSOE (23,9%) y el PP (16,5%). Y el PSOE es el partido que lidera entre ellas, con un 23%, mejor que el PP (19,6%) y Vox (16,4%). Ese es el primer freno al ascenso de Vox: las mujeres.
El segundo son los mayores. Si solo votaran los jóvenes, a Abascal le iría mucho mejor aún de lo que ya le va. Porque su partido es el primero en los tres grupos de electores de 18 a 44 años, un liderazgo cimentado en su tirón entre los hombres. Entre los varones de la generación Z, de 18 a 28, cosecha un apabullante 41% de intención de voto. Entre los varones millennials, de 29 a 44, baja pero sigue al frente con claridad con un 31,2%. La debilidad de Vox radica en que su rendimiento baja con la edad, hasta quedarse lejos de los dos grandes partidos a partir de los 65 años, donde el primero es el PP (27,1%), seguido del PSOE (25,2%). Vox no pasa del 12,8%. Si empieza a convencer a más pensionistas y mujeres, Abascal competirá de tú a tú con Sánchez y Feijóo.