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La expansión de las matrículas gratis abre una brecha autonómica entre dos modelos universitarios

Siete comunidades ya bonifican al menos un año y otras dos se lo plantean. A los expertos no les convence el “café para todos”

España va camino de dividirse en dos mitades (con agravios incluidos) porque al país le separan las matrículas gratuitas de las que disfrutan en algunas comunidades los universitarios sin suspensos. En unas regiones se premia sus aprobados con la exención de tasas y en otras no. Su autonomía corre con el gasto, igual que hace el Estado con aquellos alumnos con pocos medios que están becados. Siete comunidades ya bonifican hasta el 99% de la matrícula en al menos un curso: Andalucía, Extremadura, Galicia, Asturias, Castilla-La Mancha, La Rioja y Comunidad Valenciana. Además, los populares Jorge...

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España va camino de dividirse en dos mitades (con agravios incluidos) porque al país le separan las matrículas gratuitas de las que disfrutan en algunas comunidades los universitarios sin suspensos. En unas regiones se premia sus aprobados con la exención de tasas y en otras no. Su autonomía corre con el gasto, igual que hace el Estado con aquellos alumnos con pocos medios que están becados. Siete comunidades ya bonifican hasta el 99% de la matrícula en al menos un curso: Andalucía, Extremadura, Galicia, Asturias, Castilla-La Mancha, La Rioja y Comunidad Valenciana. Además, los populares Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco han hecho la promesa de la gratuidad en campaña para Aragón y Castilla y León, y en Cantabria se incluirá en una ley sobre juventud.

El pasado año se beneficiaron 126.000 estudiantes en cuatro comunidades autónomas, pero el modelo está en plena expansión en cursos y regiones. Las siete comunidades juntas suman unos 280.000 alumnos de grado sin beca, que son su potencial público. Hay dos formas de hacerlo: bonificar desde el primer curso o a partir del segundo.

El Gobierno se planteó en 2019 invertir 500 millones de euros en sufragar las tasas de los alumnos del primer curso universitario en la red pública, pero la idea no fructificó. Quizás porque la mayoría de los expertos en equidad educativa son contrarios a este “café para todos”. José Montalbán, profesor de la Universidad de Estocolmo, sostiene en sus trabajos que donde las administraciones deben invertir es en las etapas iniciales, para frenar la tasa de abandono temprano de las aulas (12,8%), una de las más altas de Europa.

En Extremadura está arraigando a alumnos que, obligados a moverse, se iban a otras regiones

En las universidades públicas, tradicionalmente los alumnos sin beca abonan una quinta parte del precio total de su plaza, y el resto lo cubre la comunidad autónoma. Pero con este modelo de gratuidad, los inscritos no pagan a la universidad esa partida por el número de materias que aprobaron el curso anterior, sino que lo hace el Gobierno autonómico en su nombre.

El rector de la Universidad de Extremadura, Pedro Fernández Salguero, cree que la gratuidad es “una buena ayuda” en la segunda comunidad con la renta más baja de España. Y en especial beneficia a quien tiene que mudarse para estudiar. Además, cree que está arraigando a alumnos que, obligados a moverse, se iban a otras regiones y ya no lo hacen: los de Cáceres a Salamanca y los de Badajoz a Córdoba o Sevilla. “Por primera vez desde 2015 hemos superado los 4.000 alumnos de nuevo ingreso”, se felicita. Además, percibe que empiezan a llegar estudiantes de otras comunidades. El rendimiento académico ha crecido desde 2019, año en el que se implantó el modelo que, como la pionera Andalucía, bonifica desde segundo las materias aprobadas el curso anterior. Fernández Salguero estima que ha crecido el bruto de aprobados, pero no la nota media.

La gratuidad se está imponiendo en regiones de rentas humildes

Antonio Cabrales, catedrático de Economía de la Universidad Carlos III, cree que “no se plantea el tema con la profundidad que requiere”, porque no se conoce con métricas el alcance de la medida. A su juicio, no pagar la matrícula no es un gran incentivo, porque las tasas de rendimiento no son bajas en España y es suficiente palanca tener que terminar la carrera para lograr el título. Cabrales, que ha trabajado en financiación universitaria, sostiene que lo que debería premiarse es la nota media. Igual que se bonifica la matrícula de honor con otra gratuita, que se descuente progresivamente por los sobresalientes o los notables. “Porque los alumnos cuando entran no son conscientes de que luego las empresas miran la media al buscar trabajo, se necesita una buena nota para pedir una beca, entrar a un máster con mucha demanda...”. Se plantea, además, si no habría que centrarse en quienes realmente no tienen recursos.

La gratuidad se está imponiendo en regiones de rentas humildes. En las mismas que ya tenían unas tasas de matrícula bajas ―su población no podría asumir precios más altos― y que cuentan con un porcentaje de becados por el Estado muy alto. De forma que la partida que tiene que aportar el Gobierno autonómico es mucho más reducida que en las regiones ricas. Por ejemplo, en Andalucía, en el curso 2022/2023 (últimos datos), el 50,9% de los universitarios comenzó primero de carrera con beca del Estado, o el 61,4% de los extremeños, frente al 23,8% de los navarros o el 28,2% de los madrileños.

La Comunidad Valenciana va a aplicar la medida con carácter retroactivo, desde septiembre de 2025, así que es incapaz de calcular cuánto dinero va a desembolsar. Dependerá de las materias que aprueben los alumnos en primero de las universidades públicas y privadas. Esa es una novedad. Hasta ahora solo se ha bonificado a la red pública. En los cuatro centros privados de Valencia, “la cuantía de esta beca será igual al precio mínimo de un estudio con la misma experimentalidad” establecido en el decreto de precios públicos de 2024. De forma que un alumno de primero de Medicina en la privada va a recuperar 1.080 euros ―los que paga en cualquier curso un alumno de ese grado en una universidad pública valenciana―, de los 22.000 que ha abonado en el CEU Cardenal Herrera Oria, por ejemplo.

El programa electoral del PP de Aragón de 2026 no incluye el compromiso de la gratuidad, pero el futuro presidente, Jorge Azcón, hizo una promesa ante los medios: “Aproximadamente una matrícula cuesta unos 1.000 euros (...) Si 5.600 alumnos entran a la universidad cada año, el primer año significaría una inversión de 5.600.000 euros, que se seguiría incrementando conforme vayamos ampliando a los siguientes cursos”. Aragón no convoca desde 2023 sus becas salario, dotadas con 900 euros al mes, destinados a cubrir todos los gastos de los alumnos muy brillantes sin recursos.

Hace una semana Alfonso Fernández Mañueco anunció que, si sigue en el poder ―hay elecciones en marzo―, el curso que viene todos los empadronados en Castilla y León que se matriculen en primero no pagarán tasas: “Buscamos una medida para retener el talento en nuestra tierra y ponerlo al alcance de nuestros sectores productivos”.

La Rioja también beca a quienes estudian fuera de la región

El pasado mayo, el PP y el Partido Regionalista firmaron en Cantabria un pacto para que los buenos alumnos no paguen tasas, pero no se conocen más detalles. “Está dentro de la Ley de Juventud y se vincula al desarrollo reglamentario y, de momento, sobre eso no podemos decir nada”, afirman desde el gabinete de prensa. Galicia y La Rioja, también en manos del PP, hace dos cursos que han empezado a implantar su modelo desde primero. La Rioja beca también a los que estudian en otras comunidades porque su universidad es la más pequeña de España.

La primera comunidad que optó por bonificar fue la Andalucía de la socialista Susana Díaz en 2017. La gratuidad se aplica también a los másteres habilitantes, los que son obligatorios para ejercer ciertas profesiones. Según datos de la Junta de Andalucía, los beneficiados el curso pasado fueron 110.000 alumnos y la inversión llegó a los 44,7 millones, ahora que se ha extendido a todos los cursos. La vecina Extremadura, con el socialista Guillermo Fernández Vara, copió la gratuidad en 2019.

Este curso, también otras dos comunidades en manos socialistas, Asturias y Castilla-La Mancha, han comenzado su andadura en las bonificaciones de matrícula. En su caso, los agraciados son los alumnos de primero de la Universidad de Oviedo, la de Castilla-La Mancha o el campus en Guadalajara de la Universidad de Alcalá. La medida se extenderá a segundo para los que vayan aprobando, y así progresivamente.

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