El Reino Unido y Alemania desarrollan un nuevo tipo de trasplante de tráquea para defectos congénitos

Un nuevo tipo de trasplante de tráquea, llevado a cabo por un equipo científico anglo-alemán, puede salvar la vida de niños nacidos con defectos congénitos en las vías respiratorias. El rechazo de este tejido, de difícil manejo, había entorpecido hasta ahora las operaciones. Los líquidos para preservarlo empleados por la clínica infantil de la Universidad de Bonn solucionan, según los médicos, el problema y no hace falta usar inmunodepresores. La tráquea, extraída del donante en las 24 horas siguientes a su fallecimiento, es tratada con estas soluciones durante nueve semanas y puede ser conser...

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Un nuevo tipo de trasplante de tráquea, llevado a cabo por un equipo científico anglo-alemán, puede salvar la vida de niños nacidos con defectos congénitos en las vías respiratorias. El rechazo de este tejido, de difícil manejo, había entorpecido hasta ahora las operaciones. Los líquidos para preservarlo empleados por la clínica infantil de la Universidad de Bonn solucionan, según los médicos, el problema y no hace falta usar inmunodepresores. La tráquea, extraída del donante en las 24 horas siguientes a su fallecimiento, es tratada con estas soluciones durante nueve semanas y puede ser conservada hasta dos años.Para el trasplante, efectuado también en el hospital londinense Great Ormond Street, se extraen primero unos siete octavos de la parte delantera de la tráquea del paciente. El cirujano coloca a continuación un tubo de plástico para que la delgada lámina posterior restante no se venga abajo. Alrededor de la misma se "esculpe" y fija la porción de la tráquea donada considerada necesaria. Durante la cicatrización, las células del receptor la cubren y sujetan. A los tres meses, el tubo puede ser extraído por la boca con anestesia local. Los niños de siete u ocho años no necesitan más operaciones. En los bebés es preciso otro injerto cuando crecen.

Hasta ahora, 24 pacientes entre cinco meses y 18 años llevan una tráquea así. De éstos, 16 hacen una vida normal, cuatro reciben aún tratamiento y otros cuatro fallecieron. "Todos habían sido operados antes y el trasplante era su única esperanza", ha dicho Martin Elliott, cirujano cardiotorácico del centro londinense. Él mismo calcula que unas cincuenta personas pueden ser salvadas al ano gracias a la aplicación de la nueva técnica.

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