Las mujeres ‘dj’ ya no piden pista, la dominan: “Sigue habiendo algún neandertal, pero no es lo de antes”
Voces clave de la música electrónica como Indira Paganotto, Sara Landry y Fatima Hajji explican el momento histórico que viven en las cabinas de grandes salas y festivales de todo el mundo en un sector históricamente protagonizado por hombres
Las mujeres dj viven su mejor momento profesional, pero no ha sido ni es fácil llegar a lo más alto. Recientemente, una serie de acusaciones de agresión sexual a varios artistas de música electrónica en redes movilizó al sector, especialmente a las que abanderan el género, creando una especie de Me Too en las cabinas entre las pinchadiscos y una red de apoyo contra la inseguridad que, dicen, sufren en la escena. “Condeno cualquier forma de abuso, agresión y comportamiento depredador. Esto me ha afectado profundamente, estoy conmocionada y devastada”, reaccionó Sara Landry. “Estamos cansadas. Nos hemos visto obligadas a ser nuestra propia seguridad. Muchos hombres cruzan los límites, pero lo más doloroso para mí son todos los ‘bros’ que no hacen nada y se ríen”, remató Amelie Lens. Ambas suman cuatro millones de seguidores solo en Instagram y son dos claros referentes y líderes de la música techno, a pesar de todo.
Y es que cuando Paco Pil cantaba “pide pista, que despego” en Viva la fiesta, uno de los himnos noventeros de la Ruta del Bakalao, no se imaginó lo que vendría. Por aquel entonces, ellos dominaban la escena y la dj española Fatima Hajji tenía 10 años. Ahora, tras un cuarto de siglo en la cabina, lidera las pistas y vive su mejor momento: “La mujer está muy fuerte, somos cabezas de cartel. Antes no era así, había todo hombres y muy de vez en cuando se colaba alguna mujer. Ahora es completamente lo contrario”. Hoy la fiesta la encabezan ellas gracias a las que empezaron solas como Hajji y a una histórica generación de disc jockeys nacidas en los noventa que llena las mejores salas y los festivales de música electrónica. Se trata del reinado de las belgas Charlotte de Witte y Amelie Lens, la surcoreana Peggy Gou, la española Indira Paganotto o la estadounidense Sara Landry, exponentes internacionales que se han abierto camino en esta industria. Aunque ellos siguen siendo mayoría —15 proyectos liderados por mujeres entre los mejores 100, según la revista DJ Mag—, ellas han llegado para quedarse.
Hajji (Salamanca, 43 años) empezó a pinchar a los 16 años y no ha parado desde entonces. Y aunque asegura que no tuvo referentes, ella lo ha sido y lo es para las que vienen: “Al principio fue muy complicado, recibía críticas de compañeros diciendo que estaba ahí por ser mujer. Es muy duro porque trabajaba, pinchaba, tenía muchos bolos y hacía muchos kilómetros. Llegó un momento en que me dejó de afectar y me hizo más fuerte”. La artista añade que ha tenido que esforzarse más para demostrar su capacidad técnica como dj y que su All Night Long de siete horas en la sala madrileña Fabrik ha sido clave en su carrera. Reconoce que, hasta alcanzar lo más alto, “pinchas por dos duros y te sitúan en la parte baja del cartel”. Aunque admite que aún sigue habiendo algún “neandertal”, ya no es lo de antes: “Era muy importante demostrar que yo no estaba ahí por ser mujer, sino porque era buena”.
No hay ningún hombre español en el ranking de DJMag, pero sí una dj española, la canaria Indira Paganotto. La pinchadiscos, de 33 años, cree que la industria se está volviendo más abierta, que la nueva generación se preocupa más por la energía y la autenticidad y que es clave que más mujeres estén llegando a lo más alto: “Durante mucho tiempo la escena no estuvo equilibrada”. Este año, volverá a grandes festivales como Monegros y Tomorrowland y será residente Hï Ibiza con su marca, un proyecto que va más allá de los medios tradicionales: “Afortunadamente, la escena musical ha evolucionado mucho, pero todavía necesitamos un respeto verdaderamente igualitario”. Paganotto asegura que las mujeres siempre han formado parte de la música electrónica, aunque ahora se hable más del tema: “Quizá no siempre recibieron el mismo foco, pero estaban ahí. Ahora hay más confianza, veo a más mujeres asumiendo riesgos, creando sus propios sellos, construyendo sus propias comunidades sin pedir permiso”. Al mismo tiempo, insiste en no poner límites: “El objetivo no es encajar en la escena, sino darle forma. Cuanto más diversas sean las voces, más fuerte y honesta se vuelve la cultura”.
Liderando el hard techno, el estilo de moda, está Sara Landry. La estadounidense de 32 años, que estará en Fabrik el 14 de marzo, deja claro que hay que normalizar el liderazgo femenino, pero especialmente en la electrónica: “Detesto que se vea como anormal o nuevo, ha sido un club de chicos durante mucho tiempo. Las perspectivas femeninas aportan profundidad y dimensión a la música y a la narrativa en general, y creo que la gente lo necesita”. Considera que estamos viviendo un cambio cultural importante y que se está volviendo popular, algo que “algunos detestan”. En esta inclusividad, Landry no duda en culpar a internet: “La gente quiere algo diferente. Los jóvenes tienen Chat GPT y TikTok, que les dice que la inclusión mola y se están apuntando a ello”. Con respecto a la paridad, insiste: “Si miras los carteles de los festivales, ¿cuántos hombres hay por cada mujer? Pero las chicas estamos aquí, y estamos aquí para quedarnos”.
Rebekah, dj inglesa nacida en 1980, habla desde la experiencia. Es, desde hace años, una de las voces que más han denunciado las agresiones que la mujer ha sufrido en esta industria. Afirma que la visibilidad ha mejorado pero que el precio por entrar no: “Hemos conseguido avances a nivel artístico y en la producción dentro de la industria, pero lo que necesitamos ahora es trasladar ese cambio a los puestos de dirección”.
Desde Girona, la dj Blondex, de 27 años, agradece el apoyo de las más conocidas y deja claro que aún queda camino por recorrer, sobre todo para las que empiezan: “Hoy las chicas jóvenes pueden ver a mujeres liderando festivales, clubes o sellos, y eso cambia por completo la percepción. Cuando empecé a mezclar en casa tenía unos 10 años, no había ni de lejos tantas artistas visibles como ahora”. Y es que en 2010 muchas ni siquiera estaban todavía en la escena, o comenzaban bajo alias masculinos. Es el caso de la belga Charlotte de Witte, que empezó su carrera con el nombre de Raving George para “evitar clichés”. Actualmente es la número uno del mundial del techno y la única artista en abrir y cerrar el mismo día el escenario principal de Tomorrowland. En su día explicó que lo hizo porque no quería que la contrataran solo por ser mujer.
El gancho de festivales y clubes
Los nombres de ellas ahora son claramente un gancho para vender y la razón de la irrupción de talentos más diversos. Lo saben festivales españoles del género como Aquasella, Medusa o Sónar, generalistas como Primavera Sound o Coachella, que reunió a Paganotto, Lens y Landry en la última edición en la misma cabina; y lo sabe Luigi Gigi Mazzoleni, cofundador y director artístico del festival italiano Kappa Futur Festival: “Estas decisiones no están impulsadas por objetivos cuantitativos, sino por una visión curatorial que entiende la dirección artística como una responsabilidad compartida y en constante evolución”.
Desde el festival de electrónica más importante del mundo, el belga Tomorrowland, su portavoz, Debby Wilmsen, cuenta que aunque el progreso de las mujeres es visible, no es suficiente y que ellos han elegido un camino de responsabilidad a largo plazo: “Nos centramos en el talento, la oportunidad, el desarrollo y el cambio estructural, en lugar de en gestos superficiales a corto plazo”. Relata que sigue siendo un sector “dominado por hombres”, especialmente en la toma de decisiones, y que el 85% de las negociaciones siguen haciéndolas ellos. Además, menciona que todavía circulan “narrativas obsoletas” que sugieren que el éxito de las mujeres se basa más en la apariencia que en el talento. Sobre esta cuestión, la dj Hajji es clara: “Si un hombre está pinchando y se quita la camiseta no pasa nada, pero si una mujer está pinchando con un top ya la estás juzgando. No valoran lo que está haciendo”.
Cruz Arnau, cofundadora de Elrow Family, la histórica marca de entretenimiento que está detrás del festival de Monegros, en Huesca, cree que el reconocimiento del talento femenino va más allá de la cabina: “Siempre ha habido grandes mujeres en el sector, la diferencia ahora es que existe un contexto más abierto”. Insiste en que antes se valoraba a las pocas que había pero que hoy hay más talento, más plataformas y más recorrido internacional: “Cuantas más referentes existen, más chicas se animan a intentarlo, porque saben que es posible”. Como contrapunto, Arnau viaja al pasado: “Nuestras fiestas de los años 90 eran el reflejo de una escena mayoritariamente masculina, era el ecosistema que existía entonces”. Ahora, dice, a sus eventos asisten aproximadamente un 55% de hombres y un 45% de mujeres, y pone en valor la perseverancia de Miss Kittin, Gayle San o Mistress Barbara, “las primeras dj".
La discoteca Fabrik también es un ejemplo de la progresión de las mujeres en este sector, con iniciativas de hace una década como Noche de reinas, y con un presente dominado por ellas: Honey Dijon será su apuesta para este 8 de marzo, coincidiendo con la celebración del Día de la Mujer. “Hemos tenido muchos referentes, muchos artistas y muchos ídolos en los que fijarnos, todos ellos hombres; ellas eran excepciones”, incide Rodrigo Bermejo, Nuke, dj y programador de la sala, que deja claro que a nivel cualitativo hay cabezas de cartel muy grandes, pero que a nivel cuantitativo todavía estamos lejos de la paridad. Asume que ese techo de cristal ya se ha roto gracias a dj como Fátima Hajji o Nina Kraviz y que lo que se programa es un reflejo de lo que busca la gente: “No imponemos; si el público lo demanda, nosotros lo traemos. Esto está cambiando porque la gente lo está reclamando”.
El cambio también lo ve el promotor David Nus, que pone el acento en la falta de oportunidades de antes, pero también en que la noche era un mundo en el que ellas no se atrevían a estar: ”Era más díficil para una mujer llegar arriba del todo, era raro, tenías que pelear, y ahora no”. Sobre los cachés, habla de “igualdad cien por cien” y pone el ejemplo de Charlotte de Witte en su club, The Bassement: “Vendió en dos horas todo. Ha sido quien más rápido ha agotado las entradas. Lo de hombre y mujer es cosa del pasado y a día de hoy las mujeres están dominando el género”.