Te odio (abro hilo)

La crítica pública ha cedido su lugar a la inquina privada. Cinco apuntes sobre la polarización

El cantante canario Quevedo, este sábado, en Vigo.Salvador Sas (EFE)

1 Un periodista musical (Carlos Marcos) escribe sobre una canción que lleva semanas en el número uno mundial: la sesión del productor argentino Bizarrap con el cantante canario Quevedo, conocida popularmente como ‘Quédate’. Asiste a un concierto, explica la génesis del fenómeno y recaba diversas opiniones, entre ellas, la de un crítico que analiza con dureza el tema. No tardan en aparecer quienes ex...

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1 Un periodista musical (Carlos Marcos) escribe sobre una canción que lleva semanas en el número uno mundial: la sesión del productor argentino Bizarrap con el cantante canario Quevedo, conocida popularmente como ‘Quédate’. Asiste a un concierto, explica la génesis del fenómeno y recaba diversas opiniones, entre ellas, la de un crítico que analiza con dureza el tema. No tardan en aparecer quienes explican lo mismo, pero usando la muletilla de que el hit del verano molesta “a algunos”. Por supuesto, decir que molesta “a uno” no serviría para justificar una tendencia.

2 Salvando las distancias, el episodio recuerda al de ese programa de televisión que, para cimentar sus ideas sobre la inseguridad ciudadana, pide a un juez que ratifique en directo su teoría: desalojar una casa okupada es muy difícil porque la ley no ampara al propietario. Cuando el magistrado desmonta tal hipótesis (¿a quién se le ocurre consultar a un experto?), el globo se desinfla. Momentáneamente. Es decir, hasta la próxima publicidad de alarmas.

3 No dejes que la realidad te estropee un buen titular, decía la vieja escuela del periodismo cínico. Tampoco dejes que debilite tus prejuicios. Resulta que hay mucha más gente a la que no molesta que las Tanxugueiras canten en gallego que a la que sí. Lo dijeron ellas mismas la semana pasada en una estupenda entrevista de Raquel Peláez para este periódico. ¿Lo más ofensivo que les han dicho? “Cantáis demasiado”.

4 La crítica pública ha cedido su lugar al odio privado. Esa es una mala noticia. La peor, sin embargo, es la facilidad con la que pasamos el megáfono a los que más gritan. La noticia nefasta, que muchas veces gritan desde el anonimato. Opiniones que no cumplirían los requisitos mínimos de la sección de cartas al director se convierten en dignas de crédito. El escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa suele decir que, en su país, a los asistentes al entierro de un rico hay que restarles un tercio: son guardaespaldas. Tal vez convenga aplicar criterio parecido a los números que alimentan los trending topics.

5 En Mientras los dioses no cambien nada habrá cambiado, acaso su mejor ensayo, Rafael Sánchez Ferlosio afirma que los “arrebatos de defensa de la tecnología” le recuerdan la anécdota de un orador que se acerca a Alejandro Magno para decirle que ha escrito un largo discurso en defensa del dios Marte. Respuesta de Alejandro: “¿Pues quién se mete con él?”. Ferlosio, por supuesto, lo dice también en latín (“Quis eum uituperat?”). Después añade: si algo no necesita hoy defensa es la tecnología. Tampoco, diríamos, la que se usa para hacer canciones. Al cierre de este artículo la sesión de Quevedo con Bizarrap contaba 367 millones de reproducciones en Spotify y 227 millones en YouTube. ¿Quién se mete con ellos?

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