El Instituto Cervantes dispondrá de 40 millones de la UE para su digitalización

García Montero detalla el presupuesto de la institución para 2021 en la Comisión de Exteriores del Congreso

Sede del Instituto Cervantes en Madrid.ÁLVARO GARCÍA

El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha informado este miércoles de que la Unión Europea aportará 47,7 millones de euros a esta institución de los fondos de ayuda por la crisis del coronavirus, “que van a permitir una imprescindible transformación tecnológica”, ha dicho en la Comisión de Exteriores del Congreso. Esta cantidad supone que en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado el dinero destinado al Cervantes en 2021 será de 173,8 millones, ...

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El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha informado este miércoles de que la Unión Europea aportará 47,7 millones de euros a esta institución de los fondos de ayuda por la crisis del coronavirus, “que van a permitir una imprescindible transformación tecnológica”, ha dicho en la Comisión de Exteriores del Congreso. Esta cantidad supone que en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado el dinero destinado al Cervantes en 2021 será de 173,8 millones, un aumento de 49,9 millones (el 40,3%) frente al año anterior. García Montero ha proporcionado estos datos y ha explicado que de esos casi 48 millones europeos, que al igual que todo el resto de fondos de Bruselas se conceden a condición de que estén vinculados a proyectos concretos, “39,67 serán para el Plan Digital de enseñanza y difusión de la cultura y lengua española en el exterior”. Bajo este nombre se “modernizarán los sistemas de información y de infraestructuras tecnológicas” y se “incrementarán los contenidos y materiales para la enseñanza digital”. Todo ello obligado por la cancelación de clases presenciales y actos en el 80% de sus 86 centros en los peores meses de la pandemia.

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García Montero, director de la institución desde julio de 2018, ha subrayado que con este plan se incorporarán también “sistemas de identificación digital segura para alumnos, profesores, examinadores y colaboradores en los procesos de enseñanza y certificación que ofrece el Instituto”. Por lo tanto, se invertirá en equipos para garantizar la seguridad y confidencialidad en las clases en línea o en los exámenes virtuales. Entre estos destaca el de Conocimientos Constitucionales y Socioculturales de España (CCSE), una prueba necesaria para poder optar a la nacionalidad española. En este caso, la partida será de 3,69 millones. A la que se suma otra de 4,34 millones para la rehabilitación de edificios de las sedes que el Cervantes tiene en el mundo, en total 86 en 45 países. Una inyección económica para el próximo año, en el que se cumplirán 30 del nacimiento de la institución.

Del resto del presupuesto, 126,2 millones, se destinarán 65,1 a gastos de personal, lo que permitirá, entre otras cuestiones, “reponer un mínimo de plazas en la red del Instituto”. En los últimos años, el Cervantes no ha cubierto las vacantes por jubilaciones. El director recordó que en 2012 la plantilla era de 1.116 trabajadores fijos, mientras que en enero de 2020 eran 916. Este año ha sido especialmente difícil por la caída de ingresos, motivada por la covid-19, que se prevé será finalmente de 22 millones. Una cantidad que se ha dejado de ingresar como recursos propios de la institución gracias a clases, derechos de examen, actos... El último caso es la suspensión en Italia, en noviembre, de los exámenes previstos para el Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE).

De la misma partida saldrá el dinero para el crecimiento inmediato de la institución: la puesta en marcha del nuevo centro, ya abierto, en Dakar (Senegal), el primero desde 2012, y el proyecto para abrir uno en Los Ángeles. Sobre el primer espacio en el África Subsahariana del Cervantes, García Montero lo ha justificado por “la enorme multiplicación demográfica” en la zona, que están aprovechando culturalmente antiguas potencias coloniales como Francia y Portugal. En el caso de EE UU, se trata de luchar contra una Administración que “ha empleado mecanismos para intentar hacer del español la lengua de los pobres”. Además el centro estará en una ciudad con clara huella hispana.

Por último, García Montero ha recordado que el Cervantes también se ocupa de las otras lenguas del Estado, como el catalán, vasco y gallego, que se enseñan en centros de Alemania, Bélgica, Japón, Holanda, Austria y Hungría.

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