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Catalina Pérez: una diputada del Frente Amplio chileno en el centro de la trama que complica al Gobierno de Boric

La carrera de la parlamentaria de Revolución Democrática, uno de los partidos más importantes del oficialismo, era una de las más ascendentes de su generación. Hoy la Fiscalía investiga a su entorno

La diputada chilena Catalina Pérez Salinas en 2023
La diputada chilena Catalina Pérez Salinas en 2023.CORTESÍA

Cuando tenía 15 años y era estudiante de educación secundaria en el Liceo Experimental Artístico de Antofagasta, ciudad al norte de Chile, Catalina Pérez Salinas (Malmo, Suecia, 33 años) tuvo que someterse, por segunda vez en su vida, a una operación al cerebro por una hidrocefalia que sufría desde pequeña. Llegó a clases con la cabeza rapada y, como adolescente, tuvo que enfrentarse así ante sus compañeros de curso.

Lo que vivió en ese entonces fue una etapa que, la actual diputada por Revolución Democrática (RD), uno de los partidos más importantes del Frente Amplio (FA), la coalición del presidente chileno de izquierdas Gabriel Boric, había descrito en su entorno como la más dura de su vida y, al mismo tiempo, la que forjó su personalidad: la de una adolescente de carácter fuerte que, a los 12 años, ya era parte de las Juventudes Comunistas y se erigía como una líder estudiantil con proyección.

Precisamente, así de ascendente había sido su carrera política hasta hace dos semanas, cuando todavía era una de las congresistas más jóvenes en convertirse en vicepresidenta de la Cámara Baja y, por tanto, una figura clave en el Frente Amplio. Ese día, sin embargo, a su biografía se sumó un hecho que hoy la tiene en el centro de una de las mayores crisis del oficialismo chileno en una trama que involucra a su ahora exnovio, Daniel Andrade, y a quien fuera su exjefe de Gabinete, Carlos Contreras. Ambos, desde hace unos días exmilitantes de RD, hoy son foco de una investigación que la Fiscalía chilena abrió luego que se hiciera público que la Fundación Democracia Viva, ligada a RD y cuyo representante legal es Andrade, recibiera un millonario aporte directo de unos 530.000 dólares provenientes de la Seremi de Vivienda de Antofagasta, cuya autoridad máxima era Contreras, para un programa de asentamientos urbanos en zonas vulnerables.

Es una indagatoria que se ha ido extendiendo a distintas fundaciones ligadas al oficialismo. Y, aunque RD no es el partido del presidente Boric, quien milita en Convergencia Social, ha golpeado a su generación política, que llegó al poder con una promesa de cambio y un discurso basado en la probidad. Es una bandera que también era la que llevaba Pérez.

Pérez, diputada por Antofagasta, ha negado haber estado al tanto de los aportes de la Seremi a la Fundación Democracia Viva. “No tengo ninguna injerencia, interés o participación en la firma de los convenios que han suscrito dos hombres adultos exfuncionarios de la administración del Estado”, dijo al comienzo de la trama.

La semana pasada, cuando anunció que suspendía su cargo de vicepresidenta de la Cámara de Diputados, arropada del presidente de su partido y compañeros del Parlamento, agregó: “Yo no tenía absolutamente ningún conocimiento sobre la firma de este convenio. Aquí hubo un error de juicio político grave. Aquí hubo un error de criterio político grave. Y los responsables políticos, que son los firmantes del convenio, don Carlos Contreras, don Daniel Andrade, tendrán que responder políticamente como corresponde”.

El pasado miércoles, sin embargo, la Policía de Investigaciones allanó el departamento que antes compartía con Andrade, en el municipio de Pedro Aguirre Cerda, una zona popular por donde él postuló como convencional para el primer intento constituyente chileno de 2021. La policía buscaba incautar documentación que ayude a esclarecer el caso que lleva adelante la Fiscalía de Antofagasta. Además, hay al menos dos querellas criminales presentadas contra quienes resulten responsables.

Este 1 de julio, la diputada, a través de un video, emitió una declaración tras varios días de silencio: “Jamás he faltado a la probidad y nunca he ocupado mi cargo para favorecer a nadie”. Y recordó sus primeros dichos: “Dije que esto era sólo un problema de dos hombres adultos, pero es indudable que esto también tiene una dimensión de interés público. Me equivoqué”.


También habló del presidente de su partido, el senador Juan Ignacio Latorre. Señaló que ha tenido “falta de talento político y liderazgo”, y que “ha sido errático, cambiante y, además, ha faltado a la verdad. No fue él, sino yo quien pidió un pronunciamiento a Contraloría, sobre este y todos los convenios entre fundaciones y la Seremi de Vivienda de Antofagasta”.

Hija de exiliados

Hija única de padres exiliados por la dictadura de Augusto Pinochet, Catalina Pérez nació Suecia en 1990. Tenía cuatro años cuando la familia regresó a Chile y se instaló en Antofagasta. Fue el Liceo Experimental Artístico de esa ciudad desde donde comenzó a forjar su carrera como dirigente. Se transformó en la portavoz de la coordinadora regional de estudiantes secundarios, la que ayudó a crear en 2006, en medio de las manifestaciones de los escolares en contra de la Ley General de Educación, lo que se conoció como Revolución Pingüina, en el primer Gobierno de Michelle Bachelet (2006-2010).

Su último año lo cursó en el Colegio Academia Tarapacá de Iquique, desde donde entró a estudiar la carrera de Derecho en la Universidad Católica del Norte. Su inquietud política solo aumentó con los años. Llegó a ser presidenta del centro de estudiantes de su escuela y en 2011 se plegó nuevamente al movimiento estudiantil universitario que, entre otras cosas, pedía el fin del lucro en la educación superior. Fue entonces cuando al interior de las universidades empezaron a crearse pequeños grupos políticos, muchos de ellos compuestos por hijos de exdirigentes de la Concertación (la coalición de los expresidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet), muy críticos con el rumbo político que Chile había adoptado postdictadura. Ahí surgieron personajes como el actual presidente Boric; la ministra vocera de Gobierno Camila Vallejo y el ministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson, uno de los fundadores del partido Revolución Democrática (RD).

Catalina Pérez
Catalina Pérez Salinas.CORTESÍA

Catalina Pérez, cuando dejó las Juventudes Comunistas, se convirtió en una de las fundadoras de RD en Antofagasta. “Fue el espacio que más atractivo le pareció por la proyección que tenía en ese momento”, dice uno de sus cercanos.

En 2017, cuando ya había egresado de la universidad, RD le ofreció un cupo para postular como candidata a diputada. “Sin mucha esperanza de que ella ganara, el partido tenía que llevar personas para completar listas y la apuesta no era ella”, dice un cercano a la parlamentaria. Pero, finalmente, aunque no sacó una gran votación, Pérez se transformó en diputada gracias al sistema proporcional.

¿Cómo llegó a ser presidenta de Revolución Democrática? Al interior del partido existían diferentes corrientes y ella fue apoyada por el llamado Tercerismo, que por esos años lideraba Giorgio Jackson. Catalina Pérez reunía varias condiciones que fueron apoyadas por la bases de RD: mujer, de una zona fuera de Santiago, y porque no era parte de la élite del partido, compuesta en su mayoría por hijos de dirigentes de la Concertación. Luego, la diputada creó su propio grupo al interior de RD, Los Despierta, que hoy se ubica más hacia la izquierda de la colectividad.

Como presidenta de RD durante el estallido social de 2019, Pérez estuvo por la opción de firmar el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, una alianza de todos los sectores políticos, y al que no se sumó ni el Partido Comunista ni parte del Frente Amplio, que abrió la puerta al primer proceso constituyente de Chile, que fracasó el año pasado, pero que hoy está en una segunda etapa.

En su primer periodo como diputada ingresó a la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara, donde apoyó proyectos de ley vinculados al cuidado de la naturaleza. Pero, en su segundo período, su agenda migró más hacia los temas de probidad. De hecho, en los últimos años ha integrado varias comisiones investigadoras y sus intervenciones públicas han ido en la línea de terminar con los delitos de corrupción, los mismos por los que ahora es mirada con recelo por su tienda política que optó por desmarcarse de la parlamentaria.

Por estos días, Bosco, un perro mestizo negro y grande que recogió hace algunos años en Antofagasta, y su madre, Ángela Salinas, han sido su compañía. La próxima semana, la diputada debe volver al Congreso y enfrentar a sus compañeros de bancada, quienes pasaron de ser su entorno más estrecho, a criticarla duramente. “Personeros de mi partido me han notificado por la prensa de acciones en mi contra. Han puesto en duda mi honra. Me han tratado de manera brutal, cruel, sin límite, sin escucharme. Han buscado encapsular el problema en mi persona en un intento desesperado de eximirse del juicio público, en vez de enfrentarlo de manera valiente, colectiva y racional”, recordó en su declaración. Y agregó: “El canibalismo político no es propio de nuestro estilo y no representa el proyecto político que quisimos construir”.

Pero no son solo momentos duros para Pérez, sino también para RD. El viernes 30, en la sede del partido en Santiago, desconocidos colgaron un lienzo de tela negra con letras blancas con la siguiente frase: “Hicieron de nuestras necesidades el mejor de sus negocios”.

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