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Jan Martínez Ahrens: “Nuestro trabajo es viralizar la verdad”

El director de EL PAÍS participa en una charla del Hay Festival sobre los desafíos actuales del periodismo, moderada por Diana Calderón y con la participación también de Denise Maerker y Carlos Fernando Chamorro

Jan Martínez, durante el Hay Festival, en Cartagena (Colombia).Foto: Diego Cuevas | Vídeo: HAY FESTIVAL

“Nuestro trabajo es viralizar la verdad”, ha señalado en la mañana de este domingo Jan Martínez Ahrens, director de EL PAÍS, en el tradicional Teatro Adolfo Mejía, de Cartagena de Indias. Su respuesta dio inicio a una charla sobre los desafíos del periodismo, un evento del Hay Festival y en el marco de la celebración del aniversario 50 de EL PAÍS, ha moderado Diana Calderón, directora de Hora 20 de Caracol Radio. “Son pocos los medios que pueden darse el lujo de producir narraciones específicas para cada red”, ha complementado la mexicana Denise Maerker, presentadora en N+, otro de los periodistas invitados. Es el reto creado por el rápido avance tecnológico, al que para la también colaboradora de Milenio se suma una política cada vez más autoritaria y las amenazas del crimen organizado.

El tercer participante ha alimentado el debate con la realidad que afecta a países como el suyo, Nicaragua. “En países con dictaduras centralizadas, lo único que podemos hacer es documentar, construir información y construir memoria”, ha terciado Carlos Fernando Chamorro, fundador y director de Confidencial, actualmente exiliado en Costa Rica. Martínez Ahrens ha complementado con una explicación del uso del bulo como parte de una estrategia que ha ayudado a la ultraderecha española, liderada por Vox, a generar “unas narrativas muy poderosas”. “Es increíble cómo la población joven de España en solo 5 años haya pasado de estar ubicada en el centro, y en ciertas circunstancias a la izquierda, a ser de derecha”, ha dicho, recordando que algo similar ha ocurrido en otros países como Alemania, Estados Unidos o Argentina, y que el efecto, en España, es haber movido a los medios de la derecha cada vez más a la derecha. “Lo que hay que hacer es volver a los principios”, ha dicho, en referencia a defender la democracia como un sistema que incentiva la tolerancia, el diálogo con quien piensa diferente.

En ese frente, el director de EL PAÍS ha mostrado autocrítica. “Los medios tradicionales muchas veces nos hemos quedado atrás y quedarnos parados no hace más que ayudar a que el autoritarismo crezca. Debemos hacer lo que hemos hecho siempre, pero también debemos señalar con el dedo a quien miente y usa el bulo para acaparar poder y, luego, saber utilizar los instrumentos de la tecnología para viralizar la verdad. Estamos hartos de que se viralice la mentira, nuestro trabajo es que se viralicen los hechos, los datos que permiten al lector construir su propio juicio”.

En esa línea, y frente a la pregunta de Calderón sobre el funcionamiento y las necesidades de las redacciones actuales, Maerker ha señalado la importancia de equilibrar la necesidad de estar en la agenda con la verificación del origen de la información. “En ocasiones se revisa un poco, y algo que están dando todos los medios tiene una única fuente”, recordaba. “Hay que ir a los hechos, hay que hablar con la gente, incluso la que no te gusta, y hay que contar lo que ellos dicen”, ha secundado Martínez Ahrens, quien también hizo un llamamiento a pensar en lo que los lectores quieren y necesitan saber, es decir, tener un periodismo siempre atento a la actualidad: “Tras ir a los hechos, acudir a las diferentes interpretaciones, no centrarnos solo en las voces que nos resulten más cercanas, sino que eso implique darle la voz a cualquiera”.

Esa perspectiva marca un contraste con una generación reciente de medios altamente partidistas y que, para el director del diario más leído en lengua española, han impulsado el creciente autoritarismo. “Algunos han utilizado la larga crisis de los medios para apropiarse de algunos que parecen serios y no lo son, y otros para crear sus propios medios. Y han logrado una eficacia narrativa altísima, han logrado clavar su mensaje y crear una narrativa que ha logrado ponerse por encima de lo que hacen los medios serios“, ha dicho, para luego señalar que el mayor reto en este universo fractal es “distinguir el trigo de la paja”, el periodismo serio, de calidad, del que no lo es. “Debemos usar todos los caminos, redes sociales como TikTok o Instagram. EL PAÍS tiene 37 millones de seguidores en todas las redes”, ha recordado. “Algunos medios tradicionales tienen más audiencia que nunca en la historia, aunque hay que entender que del otro lado también tienen audiencias crecientes, en un público específico y con sus mensajes negativos”, ha concluido.

El contexto social del periodismo

Calderón también ha puesto sobre la mesa el contexto político y social en el que se hace periodismo. “En Nicaragua, hacer periodismo de denuncia está prohibido. Un colega está en la cárcel porque en un programa emitió unas imágenes de una procesión de la virgen, otro por hablar en su programa de radio sobre el costo de vida”, ha explicado Chamorro, quien ha recordado que su redacción fue allanada dos veces por el régimen. Justamente, para Martínez Ahrens, esa realidad implica adecuar los principios del periodismo de calidad a cada contexto. “Los periodistas tenemos un punto de vista, muy pocas veces somos neutrales; ya desde la selección de la noticia tomamos decisiones. Pero debemos afinar la escala, definir cuándo somos más beligerantes. Por ejemplo, en Nicargua hay que hacer un periodismo de dneuncia permanente”. Maerker ha explicado cómo esos contextos pueden crear cargas adicionales al oficio. “Cada vez que vas a un lugar, tienes que hacer una investigación previa, construir alianzas con voces locales creíbles, porque el funcionario o activista que creías que era una voz autorizada, peude ser un aliado de una organización criminal. Debes crear una red de colaboradores ocultos para no poner en riesgo la vida del reportero y la validez de lo que te están informando. Todos esto es muy difícil y por eso, en el proceso periodístico, antes de enfrentar el problema de la fragmentación de las audiencias, está el reto de conseguir la información correcta en el terreno”.

Sobre el reto de la inteligencia artificial, Martínez Ahrens se ha mostrado abierto, pero alerta. “Si se usa, se debe ser transparente con el lector, advertirle de cómo y para qué se utilizó. Aunque hay muchas expectativas inciertas, puede ayudar al trabajo. Pero no debemos ser ingenuos y creer que es la panacea, pues detrás del algoritmo puede haber claves que no controlamos y que pueden tener un sesgo, como ya ha ocurrido con otras tecnologías”.

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