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Migración
Tribuna

Una migración bien gestionada es motor de progreso

La regularización migratoria garantiza el acceso a empleo y servicios básicos. Un compromiso institucional con ese enfoque transforma la vida de miles de personas

Migrantes transitan por el Puente Internacional Paso del Norte, junto a autoridades mexicanas.Nayeli Cruz

Cada día, miles de personas cruzan fronteras en busca de algo fundamental: una vida mejor. Muchas esperan crecer profesionalmente; algunas anhelan ofrecer a sus hijos un futuro digno; otras huyen de la violencia o del hambre. La migración no es un fenómeno nuevo ni excepcional: es tan antigua como la humanidad misma. Lo que sí es relativamente nuevo es nuestra capacidad para gestionarla mejor, con más humanidad y visión. Para eso existe el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.

Adoptado en 2018 por la inmensa mayoría de los Estados miembros de las Naciones Unidas, el Pacto parte de una premisa poderosa: la migración, cuando se gestiona bien, beneficia a toda la sociedad. Este acuerdo global no es una idea abstracta: es una hoja de ruta que orienta la toma de decisiones concretas para construir sociedades más seguras, economías más dinámicas y comunidades más cohesionadas, donde se amplían las oportunidades para las personas y se libera el potencial de la migración.

El Pacto se articula en 23 objetivos que abarcan desde la protección de los derechos de las personas migrantes hasta su acceso a servicios básicos y el reconocimiento de sus aportes económicos y culturales a sus comunidades de acogida.

Cuando los gobiernos se comprometen con estos objetivos, el impacto en la vida de las personas es tangible. En Brasil, una política migratoria visionaria dio lugar a la Operación Acogida, que combina regularización con acceso real a oportunidades para personas venezolanas. Los resultados hablan por sí solos: el 77% de quienes se beneficiaron de esta iniciativa encontró empleo en un par de semanas, y el 98% accedió a servicios esenciales como salud y educación.

Estas políticas, inclusivas y bien diseñadas, también fortalecen a los países de acogida. América Latina y el Caribe lo están demostrando con hechos: cerca del 70% de las personas venezolanas en la región cuenta con un estatus regular, lo que ha facilitado que sus hogares aporten más de 10.600 millones de dólares anuales a la economía, fortaleciendo sectores clave como la vivienda, la alimentación, la educación y la salud. Estos datos son la prueba de que, cuando se abren puertas, los beneficios son compartidos.

Para que los compromisos del Pacto se mantengan vivos y se consoliden en el tiempo, los países se reúnen periódicamente en el Foro de Examen de la Migración Internacional, conocido como FEMI. Convocado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, este espacio permite que los gobiernos compartan sus logros con honestidad, reconozcan los desafíos pendientes y definan prioridades para los próximos años. No es un foro de declaraciones: es un mecanismo de aprendizaje colectivo.

Del 4 al 8 de mayo, el FEMI vuelve a celebrarse en Nueva York. Será una oportunidad para revisar lo alcanzado, identificar brechas y ajustar el rumbo cuando sea necesario. Será también una oportunidad para que las buenas prácticas se expandan entre regiones; para que América Latina y el Caribe demuestren que la migración puede ser un motor de progreso; y para reafirmar que la buena gobernanza migratoria transforma vidas.

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