Colombia incrementa las incautaciones de cocaína pese a las mejoras tecnológicas del narcotráfico marítimo
Las autoridades decomisaron 445 toneladas de la droga en 2025, según un nuevo informe, que documenta los métodos del narco para eludir la creciente presión de Washington


Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo, se esfuerza en demostrar que su lucha contra las drogas es exitosa. Es un factor decisivo en su imagen mundial, pero también lo es por su relación económica y política con Estados Unidos, su principal socio comercial. Más que la erradicación y fumigación de cultivos, el Gobierno de Gustavo Petro le ha apostado sobre todo a las incautaciones de cocaína. Y ha alcanzado cifras históricas. Un nuevo informe, realizado por el think tank y medio especializado Insight Crime, registra que, en 2025, las autoridades se incautaron de 445,9 toneladas de esta droga, un importante aumento del 59,4% de las 279 toneladas confiscadas en 2024. Lo hace en medio de un importante avance tecnológico en la industria del narco.
Los decomisos tocaron el año pasado su pico, impulsados por importantes operaciones. La más recordada es una de noviembre de 2025 en Buenaventura, el principal puerto del Pacífico colombiano, en la que se incautaron 14 toneladas de cocaína, el mayor operativo de la Policía Nacional en una década. El cargamento estaba almacenado en sacos de 50 kilos y estaba mezclado con yeso para su camuflaje. Tenía como destino los Países Bajos.
Dos meses antes, Colombia perdía su reputación internacional en la lucha contra las drogas al salir de la lista de Estados Unidos como país aliado en esta materia. Petro consideró injusta la decisión tomada por Donald Trump, cuando sus registros internos mostraban que las confiscaciones alcanzaban máximos históricos. Pero, al tiempo, la producción aumentaba y las erradicaciones no despegaban. El conteo de la ONU —cuestionado por el presidente— registraba 3.001 toneladas de cocaína potencialmente producidas en 2024. Es por eso que el presidente ha intentado de todas las maneras destacar su trabajo de confiscación, sobre el que recalca que no ha habido “ningún muerto”.
Jeremy McDermott, codirector de Insight Crime, considera que hay dos motivos principales que explican un aumento en las incautaciones. “Uno es el aumento de producción de cocaína. Eso incrementa el volumen de las drogas exportadas”, indica. Por otro lado, el experto sostiene que Petro “priorizó” la interdicción sobre la erradicación.
La estrategia antidrogas del presidente ha sido cuestionada por su efectividad. Hace apenas unos días volvió a defender que la erradicación forzosa —un método por el que aboga Washington— es “un fracaso total”. Por eso ha dedicado esfuerzos a la eliminación voluntaria de cultivos a través de acuerdos con las comunidades campesinas e indígenas. El Gobierno ha tratado de tomar un perfil más severo, pero no ha tenido éxito. En diciembre anunció que regresarían las fumigaciones con glifosato, esta vez con drones. El plan estaba previsto para iniciar en febrero, pero fue suspendido por las manifestaciones de las comunidades.
El informe también sugiere que el narcotráfico está atravesando un importante cambio, producto de las nuevas tecnologías. McDermott señala que “transportar drogas en contenedores se ha vuelto más arriesgado”. “Los principales puertos inspeccionan los contenedores de forma rutinaria y por eso se han implementado actualizaciones relevantes”, añade.
Una está enfocada en el tránsito: para evitar los puertos, los narcos ahora usan otras embarcaciones marítimas como semisumergibles o barcos de tipo vacacional. En ocasiones, los navíos son “contaminados” cuando ya están en altamar y la droga se descarga antes de llegar a tierra. “La otra consiste en camuflar mejor la cocaína, mezclándola con otra materia orgánica, en forma líquida o escondida en metal; cualquier cosa para engañar a los escáneres”, expone McDermott.
Las autoridades colombianas ya dan cuenta de estos nuevos métodos. En julio de 2025, la Armada nacional interceptó en el mar Caribe un submarino teledirigido con capacidad para cargar más de 1,5 toneladas de cocaína y con una autonomía de, como máximo, 800 millas. Fue el primer hallazgo de una embarcación de ese tipo en aguas colombianas. En el primer semestre del año pasado, al menos 10 embarcaciones de características similares fueron detectadas en varias regiones de América. Todas ellas estaban adaptadas con tecnología que les permite autonomía parcial y que dificulta su rastreo por radar.
Todo indica que esta modernización del narcotráfico marítimo no ha hecho sino acelerarse por la ofensiva que lanzó Washington en septiembre en el Caribe y el Pacífico contra supuestas narcolanchas que intentaban llegar con drogas a Estados Unidos. Aunque, en un principio, los bombardeos parecían dirigidos solo a navíos con nexos con Venezuela, pronto se hizo claro que muchos tenían relación con Colombia. Según un conteo actualizado del New York Times, las fuerzas estadounidenses han atacado a 54 embarcaciones y han matado a 185 personas. Uno de esos bombardeos fue dirigido contra un narcosubmarino.
De acuerdo con Insight Crime, esta estrategia de Estados Unidos parece haber “reducido y desviado temporalmente” el flujo de cocaína en Venezuela, principalmente en puntos tradicionales como la isla de Margarita, Falcón y Sucre. Pero también ha perjudicado notablemente a economías lícitas, como el sector pesquero. También en Venezuela se registró la mayor incautación de cocaína de 2025 en América. 15,4 toneladas fueron decomisadas en abril, en el Estado de Zulia, fronterizo con Colombia. Esta zona ha sido clave para el tráfico de cocaína y estuvo controlada por el cártel de Sinaloa. Ahora, las bandas locales han ganado cada vez más poder.
¿Cómo cambia la caída de Nicolás Maduro el tablero del narco? McDermott cree que poco. “El Cártel de los Soles, es decir, el narcotráfico estatal integrado en el régimen chavista, permanece intacto, solo que se ha vuelto más discreto en sus operaciones”, responde. La organización que lidera registra que hay menos tráfico desde la costa caribeña venezolana porque se ha trasladado hacia el sur y el este, hacia Guyana y Surinam.
En Ecuador, uno de los puntos de tránsito de cocaína más importantes para el mercado criminal, cayeron los decomisos a 75,9 toneladas en 2025, desde las 160 de 2024. Insight Crime detalla que los operativos más exitosos hechos por las autoridades ecuatorianas fueron en aguas internacionales, en donde incautaron hasta 124 toneladas el año pasado. La colaboración militar y de inteligencia con Estados Unidos se ha hecho cada vez más estrecha y esta ha forzado un incremento del costo de los transportes de drogas hacia Centroamérica.
Las incautaciones también crecieron en la mayoría de países de destino. En 2025, Bélgica, la principal puerta de entrada para las drogas en Europa, decomisó 55 toneladas, un 25% más que el año anterior. Importantes operativos también se realizaron en España, Portugal y Francia. De los países europeos analizados en el informe, el único que redujo su capacidad de confiscar fue Países Bajos, no porque lleguen menos drogas, sino porque las organizaciones desvían cada vez más sus rutas de tráfico a puertos más pequeños y naciones más pequeñas para eludir el control de las autoridades.







































