De teterías bohemias a rarezas con fermentados: la cultura del té, un saber infusionado
Cuatro miradas expertas indican cómo el origen, el tiempo y la extracción articulan una cultura urbana alrededor del té
Barcelona concentra hoy la escena de té más especializada del país. Un ecosistema entusiasta, conectado con algunos de los productores más respetados del planeta. Cuatro proyectos —Sans & Sans, Caj Chai, Moychay e Interior de Té— que son capaces de utilizar estas hojas como elemento cultural y gastronómico. Sans & Sans llegó al té desde el café. Familia tostadora desde 1962, ligada a Cafés El Magnífico, incorporó el té en 1987 tras detectar una carencia evidente. “En España no había prácticamente nada de té de calidad”, explica Jaume Sans, fundador, junto a Alexandra Witty, directora y tea sommelier de la firma. Manejan unas 250 referencias y defienden el Darjeeling —cosechas primeras, segundas y otoñales— y oolongs poco oxidados de China y Taiwán.
En el Gótico, Caj Chai, con 21 años de trayectoria, se inspira en las teterías bohemias centroeuropeas. Trabajan tés ecológicos y salvajes de Japón, China, Nepal, Vietnam o Portugal. Tienen una carta estacional —25 tés para consumo y más de 120 en tienda— donde uno de los ejes es la ceremonia Gong Fu Cha, que incide en observar cómo se van abriendo las hojas y cambian los aromas. También elaboran chai indio molido en el local, con canela, cardamomo, jengibre o clavo.
“El té no es amargo si se prepara bien”, afirma Nate Chen, tea master formado en China y responsable de Moychay. Le gusta hacer infusiones cortas, de 15 a 30 segundos, repetidas. “Una hoja ofrece entre 8 y 10 lecturas”, comenta. En su catálogo hay más de 250 tés, con rarezas como fermentados con koji. Por último, Armando Laborda y Meiai Lin, de Interior de Té, han creado vínculos con fábricas familiares chinas. Ofrecen más de 750 referencias y uno de sus favoritos es el oolong. “Es el más complejo”, reivindican. Allí hasta es posible disfrutar de hojas que han envejecido durante más de cinco décadas. Todo un recuerdo.
Todo un ritual
En la ceremonia Gong Fu Cha se emplea habitualmente una tetera Yixing. Su barro poroso y sin esmaltar se dedica a un solo té, de esta forma absorbe más aromas y aporta mayor complejidad.