Análisis

Un CIS ambivalente

El sondeo aumenta la ventaja del PSOE sobre el PP y Ciudadanos en voto estimado, pero en los datos brutos hay señales negativas para el partido en el Gobierno

Estamos ante un CIS intrigante. Por un lado, este barómetro de septiembre apenas cambia la estimación de voto que se publicó antes del verano: el PSOE es primera fuerza (30,5%), seguido del PP (20,8%), Ciudadanos (19,6%) y Unidos Podemos (16,1%). Después de pasar por la cocina, los modelos del CIS dejan las cosas como estaban. Esto no tiene por qué ser una sorpresa, ya que las entrevistas del estudio se hicieron entre el 1 y el 11 de septiembre, cuando el curso político apenas había arrancado.

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Estamos ante un CIS intrigante. Por un lado, este barómetro de septiembre apenas cambia la estimación de voto que se publicó antes del verano: el PSOE es primera fuerza (30,5%), seguido del PP (20,8%), Ciudadanos (19,6%) y Unidos Podemos (16,1%). Después de pasar por la cocina, los modelos del CIS dejan las cosas como estaban. Esto no tiene por qué ser una sorpresa, ya que las entrevistas del estudio se hicieron entre el 1 y el 11 de septiembre, cuando el curso político apenas había arrancado.

Sin embargo, un análisis de los datos en bruto del sondeo saca a la luz malas noticias para el Gobierno. La primera es que el PSOE pierde fieles; si en julio el 77% de sus votantes de 2016 pensaba repetir, ahora sería solo el 69%. Entonces había un 16% de socialistas indecisos, mientras que ahora son un 22% —una cifra similar a la del PP (21%), Ciudadanos (20%) o Podemos (23%). Los votantes del resto de partidos, que se mostraban desorientados hace un mes, ahora mejoran sus cifras de fidelidad: los fieles a Ciudadanos pasan del 68% al 69%, a Podemos del 56% al 61%, y al PP, del 51% al 58%.

Las fugas de todos los partidos hacia el PSOE también se han enfriado. En julio, por ejemplo, el 7,5% de los votantes de Ciudadanos decía que votaría por el PSOE, pero esa cifra se ha reducido al 4,5%. En cambio, las transferencias en sentido contrario —las que salen del PSOE— crecen ligeramente.

¿Por qué estos datos no empeoran la estimación de voto del PSOE? Una posible razón son los modelos de cálculo del CIS, que dan peso a la variable ‘simpatía’, tradicionalmente buena para los socialistas. En la metodología, que es más detallada desde la llegada del nuevo presidente del CIS, se dice que su modelo de estimación “efectúa la imputación de ‘simpatía a partidos’ como posible opción de voto” para indecisos y abstencionistas.

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Esta decisión metodológica aparta al CIS de la mayoría de los sondeos. Ahora mismo un promedio de encuestas, tomadas de una docena de empresas diferentes, también coloca a los socialistas como primera fuerza, pero reduce mucho su ventaja. Según ese promedio, el PSOE rondaría el 27% de los votos, seguido de PP (23%), Ciudadanos (21%) y Podemos (16%). La distancia entre el PSOE y el PP sería de unos cuatro puntos, en lugar de los diez que observa el CIS.

La luna de miel del PSOE, en cualquier caso, se ha terminado. Por eso serán tan importantes los sondeos que se publiquen en las próximas semanas, dado que en ellos podremos ver los efectos de todo lo ocurrido en este mes de septiembre, que no ha sido poco precisamente.

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