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Que paso de Trump

Estados Unidos fue un país muy interesante durante un par de siglos, pero ahora resulta agotador

Trump, el martes durante su reunión con Merz en la Casa Blanca.Mark Schiefelbein (AP)

El Gobierno no ha autorizado el uso de las bases estadounidenses en España para atacar Irán. Se trata de esa operación llamada Furia Épica, un nombre que también valdría como título para una película paródica sobre la segunda presidencia de Donald Trump.

La decisión ha sentado regular en Estados Unidos. El martes por la tarde y desde el Despacho Oval, Trump amenazó con cortar todo el comercio con España, a la que calificó de aliado terrible, mientras el canciller alemán, Friedrich Merz, guardaba silencio a su lado. Las declaraciones de Trump llegaban después de un día movido en las redes: por ejemplo, el activista de ultraderecha Will Chamberlain sugería añadir España a la lista “cuando acabemos con Irán y Cuba”, el columnista Marc Thiessen tuiteó, simplemente, “echad a España de la OTAN”, y el senador Lindsey Graham escribió en X que espera que “el Gobierno actual de España sea una aberración, no la norma”, justo lo que todo el mundo esperaba del primer mandato de Trump.

Muchos políticos, periodistas y analistas españoles han recibido estas amenazas con estupor, y han alertado de la posibilidad de que nuestro país se quede indefenso en un mundo cada vez más caótico. Pero otros muchos tuiteros, progres y conservadores, han respondido con espíritu burlesco, patriótico y paródico, y han acribillado a los más proyanquis con memes de Aquí no hay quien viva y de Amanece que no es poco, además de otros tuits más faltones, como la imagen de un soldado estadounidense mirando una foto en un casco. El mensaje: “Recuerda por quién luchas”. La foto: Jeffrey Epstein.

No sé qué esperaban los estadounidenses. De entrada, hay que recordar que Trump insistía antes de ganar las elecciones en que no iba a empezar ninguna guerra, pero desde que le negaron el Nobel de la Paz le ha cogido el gustillo. Ante este panorama, no resulta sorprendente que Pedro Sánchez afirmara la mañana de este miércoles que está a favor del derecho internacional y en contra de la guerra. El argumento es igual de válido que cuando Estados Unidos invadió Irak en 2003, pero ha provocado discusiones en X, con un frente de apoyo al presidente español que no se limita a tuiteros nacionales, y otro contrario en el que hay políticos del PP, de Vox y algún exdirigente de Ciudadanos que aún sigue mendigando atención en esta red social.

Incluso si nos ponemos cínicos, resulta lógico que Pedro Sánchez quiera intentar hacerse lo que podríamos llamar un Mark Carney: recordemos que antes de las elecciones canadienses de 2025, el Partido Liberal estaba hundido en las encuestas. Todo cambió cuando Trump amenazó a Canadá con convertir al país en el Estado número 51 y lo único que logró fue convertir a Carney en el 24º primer ministro canadiense. Enfrentarse a Trump da votos, al menos fuera de Estados Unidos, hasta el punto de que algunos tuiteros, con un exceso de entusiasmo, ya fantasean con una victoria electoral de Sánchez.

Pero, sobre todo, muchos estamos cansadísimos de Estados Unidos. Cada tarde, sobre las cinco (hora española), Trump se pone a hablar con la prensa y nos da un nuevo susto. A veces es un ataque a otro país, otras son aranceles aleatorios y a veces es una propuesta tan absurda que uno no sabe si le han colado un bulo hecho con inteligencia artificial, como lo de convertir Gaza en Marina D’Or, ciudad de genocidios.

Estados Unidos fue un país muy interesante durante un par de siglos, pero se ha convertido en una performance continua y agotadora. Y esto significa que ya no podemos contar con ellos porque, como diría Trump, son un aliado terrible. No es antiamericanismo; es defensa propia. Si Europa quiere proteger sus valores y sus intereses, tendrá que hacer como Bender, el robot de la serie Futurama, cuando le echan del parque de atracciones de la Luna: “¡Pues ahora pienso montar mi propio parque de atracciones! ¡Con casinos! ¡Y furcias! Es más, paso del parque”. Pues eso, la Unión Europea debe montar su OTAN, su ejército, su propuesta de apertura política y de cooperación que no se limite solo a Europa, su apuesta por la democracia y la libertad, y, en definitiva, su respuesta al imperialismo de Trump, Putin y Xi… Es más, ahora que lo pienso, paso de la OTAN.

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