Solas, otra vez
Las lectoras y los lectores escriben sobre las agresiones sexuales en el entorno laboral, la historia de Palestina, la huelga de los médicos, y los sesgos educativos
El hecho de que la mayoría de las agresiones sexuales se produzcan en entornos laborales o familiares hace que el sufrimiento de la víctima no termine con el delito. Soportan la exposición pública, el cuestionamiento social y la obligación de abandonar su trabajo o su entorno mientras el agresor permanece. Denunciar implica valentía, pero también la esperanza de que el sistema responderá. Por eso resulta especialmente grave que hayan trascendido casos de presuntas agresiones sexuales que afectan a altos cargos del ámbito policial y político. Si no asumen las consecuencias quienes están obligados a garantizar la legalidad, ¿cómo podemos exigir al resto de la sociedad que respete las normas? El mensaje es devastador para la ciudadanía y aún más para las víctimas. La lucha contra la violencia machista exige ejemplaridad desde las más altas instancias. Sin ella, las víctimas vuelven a quedarse solas.
Vanesa Déniz Santana. Las Palmas de Gran Canaria
Un expolio
Conviene llamar a las cosas por su nombre como hizo Isabel Rubio en su carta al director titulada Expoliados de su historia. La historia de Palestina es desde 1948 la crónica del expolio colonial israelí. Desde entonces, Israel está conquistando paso a paso toda la Palestina histórica a la que escamotea incluso el nombre. Sus colonos no dejan de establecerse en nuevos asentamientos de la Cisjordania ocupada, saltándose una tras otra todas las resoluciones de la ONU. Ahora mismo, Israel acaba de decretar unilateralmente la anexión ilegal de nuevos territorios palestinos, reconocidos como tales por la ONU en 1947. El genocidio televisado de Gaza es tan solo, por desgracia, la expresión más descarnada de la política colonial israelí, que busca ante todo, como han declarado sus dirigentes sin pudor alguno, hacer inviable el Estado palestino e impedir así la única solución justa del conflicto.
Luis de Luxán Meléndez. Porrúa (Llanes)
Apoyar a los médicos
El colectivo médico ha aceptado durante décadas un marco laboral obsoleto y falta de representación sindical real. Las protestas de hoy no son corporativas, sino fruto de una toma de conciencia grupal tardía sobre injusticias normalizadas. Asociaciones y sindicatos médicos reclaman unidad y voz propia para adaptar esta profesión a la nueva realidad social que vivimos, para que nosotros los médicos no la suframos en exceso como ocurre ahora, y que la sociedad continúe arropada en una conciencia sanitaria pública que trascienda las batallas políticas de los partidos. Ojalá alcemos todos las batas blancas y España siga teniendo una buena sanidad pública, por nuestros mayores, por nosotros y por los niños que vendrán.
Almudena Vera González. Valencia
Educar sin sesgos
El colegio de mi hija, como todos, celebra el Carnaval. En su clase hay 15 niños de siete nacionalidades distintas, pero no es una autoproclamada International School, es un colegio público, de barrio. Sin embargo, no les hablan del Ramadán ni del Año Nuevo chino, pese a que hay familias que ahora lo están celebrando. Es comprensible que aquí el calendario escolar esté marcado por festivos cristianos, pero no es comprensible el miedo a explicar, ni el derecho, digámoslo claro, a sesgar la información desde una edad tan temprana.
María Moreno Rodríguez. Madrid