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Ojalá Lupita Nyong’o sea Helena de Troya

La actriz participará en la versión de la ‘Odisea’ de Homero, quizás en el papel de la semidiosa, lo que ha levantado las quejas de los de siempre

En la Odisea Homero dice que Helena es “de blancos brazos”, “de luminosos cabellos” y “de bello rostro”. Y poco más. Con esta información, ¿puede la actriz mexicanokeniana Lupita Nyong’o interpretar al personaje en la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan?

La respuesta parece obvia: claro, por qué no, es su película. Además, según Variety, aún no está confirmado qué papel interpretará la actriz, así que quizás tenga sentido esperar a ver qué hace Nolan con la historia y con el personaje.

Pero eso de esperar no es algo que se lleve mucho en X, y menos si se mete por medio Elon Musk. Mientras los fiscales franceses investigan su red social y se publican sus cruces de correos con Jeffrey Epstein, Musk ha encontrado tiempo para opinar que “Nolan ha perdido su integridad” por esta decisión. No es una apuesta aislada, porque en la película también participan otros actores —como Zendaya (la diosa Atenea) y el rapero Travis Scott— que no son los habituales hombres rubios de Massachussets que poblaban ambas orillas del Mediterráneo durante la guerra de Troya.

Musk respondía a uno de los tuiteros, probablemente tan ciegos como Homero, que insinúan que por el rostro de Lupita Nyong’o nadie lanzaría más de mil barcos al mar para comenzar una guerra. Pues de momento, y con solo un rumor, Nyong’o ha iniciado una batalla tuitera en la que se ha metido el hombre más rico del mundo. No está mal.

Estos debates no son nuevos: hace más o menos una década se intensificó, gracias a las redes, la queja por la falta de representación de mujeres y minorías en series y películas. La reacción de los ofendiditos de derechas ha sido hablar de “inclusión forzosa” cuando alguno de los protagonistas de una película no es un hombre blanco de ojos azules, amenazando con el lema Go woke, go broke (“Hazte woke y arruínate“).

Por supuesto, a veces el aspecto físico de un personaje es importante para la historia. No tendría sentido ofrecerle el papel de Michael Jordan en un biopic a Adam Sandler solo porque es buen actor (lo es) y le gusta el baloncesto. A no ser que sea una comedia disparatada, claro, porque la elección del actor no depende solo del personaje, sino también de la historia que el director y los guionistas quieren contar.

Por poner algún ejemplo real: en su versión de Mucho ruido y pocas nueces (1993), Kenneth Branagh le dio el papel del español Don Pedro a Denzel Washington, algo que no le importó a casi nadie. Washington repitió con Shakespeare e interpretó a Macbeth, rey de Escocia, en la película de Joel Coen, un papel por el que fue candidato al Oscar en 2022. Y en Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956), a Moisés, nacido en Egipto, lo interpretó Charlton Heston, un señor de Illinois con cara de ranchero.

Volviendo a la Odisea, admito que soy fan de Nolan y por mí como si a media película los personajes paran a tomarse un café en un Starbucks. Pero conviene recordar que hablamos de un relato escrito por Homero, alguien que quizás ni existió, cuatro siglos después de la guerra de Troya y en el que metió a dioses, cíclopes, hechiceras y sirenas, por lo que parece ridículo hablar, como hacen algunos, de una supuesta fidelidad histórica.

Ni siquiera es la primera vez que una actriz negra interpreta al personaje. Como recuerdan varias cuentas en X, Eartha Kitt ya lo hizo en una obra de teatro de 1950 en París bajo la dirección de Orson Welles. Por cierto, unos años más tarde Kitt sería Catwoman en Batman, pese a la indignación de las cadenas del sur de Estados Unidos que emitían la serie, acostumbradas a la también estupenda, pero de piel más clara, Julie Newmar.

Y es que reinterpretar historias y personajes no solo es legítimo y potencialmente interesante sino habitual y tradicional. Seguro que la película de Nolan no será tan buena como un clásico que ha aguantado 2.800 años y, desde luego, llevar la Odisea al cine no es la decisión más atrevida del siglo. Pero hay que celebrar los riesgos, y no solo los de casting, aunque no salgan tan bien como esperábamos. Al menos, con ellos se intenta ofrecer algo un poco diferente, algo que quizás amplíe nuestra perspectiva, un mínimo que le deberíamos pedir a la cultura. Sobre todo, porque parece que hoy la alternativa es exigir que nos den lo de siempre como siempre, y que acabemos viendo las mismas películas y las mismas series una y otra vez. Todo para que los títulos más taquilleros de 2026 sean Avatar 9, Padre no hay más que uno 17, Spider-Man 44 y El decimoquinto retorno del Jedi.

Imagine being so racist that you don’t think Lupita Nyong'o is attractive

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— Chris Houston (@chrishouston.bsky.social) 2 de febrero de 2026, 19:20

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