Otro desfile

Los lectores escriben sobre los trasplantes de órganos, la precariedad de los médicos, el independentismo catalán, la neutralidad de los jueces y la crisis económica

Intervención quirúrgica en el Hospital Universitario La Paz, en Madrid.víctor Sainz

El pasado día 11, España se convertía en el único país que trasplanta todo tipo de órganos de donantes en asistolia, un hito que marcará el devenir de la historia. El miércoles, mediante un paseo militar, celebramos alegóricamente que hace más de cinco siglos también cambiamos el devenir de la historia. No quiero infravalorar a quienes valientemente nos defienden con armas; solo pido que se valore a quienes no...

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El pasado día 11, España se convertía en el único país que trasplanta todo tipo de órganos de donantes en asistolia, un hito que marcará el devenir de la historia. El miércoles, mediante un paseo militar, celebramos alegóricamente que hace más de cinco siglos también cambiamos el devenir de la historia. No quiero infravalorar a quienes valientemente nos defienden con armas; solo pido que se valore a quienes nos defienden, con el mismo sacrificio y espíritu, a través de la razón, la ciencia y la mejora de las condiciones humanas. Porque sois vosotros, sanitarios, maestros, periodistas y un largo etcétera de profesiones, quienes debéis desfilar, porque sois la verdadera alegoría del pueblo español.

Rafael Díaz Morato. Móstoles (Madrid)

Rabia, pena y asco

Mi marido es residente de UCI de un hospital madrileño. Esta semana trabajará 93 horas. Va a dejar la residencia. Quiere pasar tiempo con su familia y, sobre todo, teme hacerle daño a algún paciente cuando a las cinco de la mañana tenga que tomar una decisión de vida o muerte y esté agotado. Pienso en la inversión del Estado en formar personas que acaban dejándolo, en las horas de estudio de jóvenes ilusionados, en los familiares de las personas enfermas que están en manos de quienes toman decisiones en una neblina mental. Pienso en todo ello y siento rabia, pena y asco. ¿No lo sientes tú?

Guglielmina Grilli Sánchez. Madrid

El declive independentista

Ser independentista, por muy disparatado e incongruente que lo podamos ver, resulta una opción legítima. Pero otra cosa es que el procès haya trazado una ruta disparatada, y ciega que puede terminar en su propia destrucción. Igual de disparatada que ha sido una cierta forma de combatirlo. Ser independentista es legítimo; lo que no lo es tanto es olvidarse de todos los aspectos de bienestar, de progreso, de avance, de estabilidad, de concordia, que una sociedad tiene derecho a disfrutar. Abandonar todos esos aspectos priorizando exclusivamente el ser independientes está resultando suicida. Igual de suicida que dejar de tender puentes para una convivencia en concordia en Cataluña y en España.

Julio García-Casarrubios. Valdepeñas (Ciudad Real)

Neutralidad

Creo que para ejercer cualquier profesión con repercusión en el ámbito social —sacerdote, profesor, militar, policía, juez...— es necesario tener vocación y empatía hacia la misma, pero, al tiempo, ejercerla con rigor y objetiva profesionalidad, lo que implica no dejarse llevar por aquello a lo que a uno le parece bien de acuerdo con su forma de pensar, sino a lo que la norma obliga. Es el caso de los jueces. No soy capaz de entender que haya asociaciones de jueces progresistas y conservadores, porque el juez debería ser juez sin apellidos.

J. Luis Pérez López. Valladolid

Volvemos

2008. La burbuja explota. Los tipos de interés se ponen por las nubes. Miles de familias no pueden pagar la hipoteca. Los desahucios se disparan. 2022. Volvemos a la misma situación. ¿Seguro que no hay otra forma de luchar contra la inflación? ¿Es que no hemos aprendido nada?

José Luis Guzmán Salgado. Madrid

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