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Xóchitl Gálvez extrema el tono de sus ataques contra Sheinbaum: “Es la candidata de un narcopartido, que rinde culto a la Santa Muerte”

La candidata opositora apuesta por la polémica estrategia de agitar el fantasma de la narcopolítica en Sinaloa, un Estado que ha sufrido los estragos del crimen organizado durante décadas

Xóchitl Gálvez en Guadalajara (Estado de Jalisco), el 16 de abril.
Xóchitl Gálvez en Guadalajara (Estado de Jalisco), el 16 de abril.Fernando Carranza García (Cuartoscuro)
Elías Camhaji

La candidata del frente opositor eligió Sinaloa como la primera parada de sus recorridos por los Estados tras el segundo debate presidencial. Xóchitl Gálvez volvió a sacar la artillería contra Claudia Sheinbaum, la abanderada de Morena, y lanzó varios ataques contra su rival, a quien llamó “narcocandidata” durante el encuentro frente a frente del pasado domingo. “Es la candidata de un narcopartido, que rinde culto a la Santa Muerte”, afirmó este martes la abanderada de la coalición Fuerza y Corazón por México, integrada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Sheinbaum reviró al calificar a su contrincante de “corrupta” y justificó el calificativo como una defensa contra las “calumnias”. La aspirante opositora ofreció la misma explicación: vinculó al partido gobernante con el crimen organizado tras ser tildada de “corrupta”. La guerra de insultos y descalificaciones entre las dos mujeres mejor posicionadas en la carrera por la presidencia se trasladó en el posdebate a territorio sinaloense, asediado por el crimen organizado durante décadas.

La economía fue el tema principal del segundo debate, pero eso no impidió que Gálvez pusiera en la mesa el combate a la inseguridad, el eje de sus discursos en la campaña por la presidencia. En esta oportunidad, la candidata volvió a apelar al impacto del crimen organizado en la situación económica. “El principal problema económico de nuestro país tiene que ver con el crecimiento de la delincuencia”, señaló ante sus simpatizantes en Mazatlán, la capital turística del Estado, bastión histórico del Cartel de Sinaloa. “La delincuencia está desatada”, aseguró. La exlegisladora también regresó a uno de los eslóganes que más ha utilizado en la contienda: “Se acabaron los abrazos a los criminales”. “En mi Gobierno vamos a recuperar la seguridad, piénselo bien”, prometió.

Gálvez llamó “narcopartido” a Morena, el instituto político de Andrés Manuel López Obrador, para contrastar las opciones que los mexicanos tendrán en la boleta el próximo 2 de junio. “Nosotros somos el partido de la vida, de la verdad y de la libertad”, dijo la candidata. La estrategia de la oposición de agitar el fantasma de la narcopolítica, sin aportar elementos para sostener las acusaciones, ha desatado la polémica y ha sido cuestionada por los medios y el oficialismo. “¿No es excesivo?”, preguntó, por ejemplo, el periodista Ciro Gómez Leyva, una voz crítica del Gobierno. “¿No es excesivo que me llame corrupta?”, contestó la aspirante, al asegurar que sus rivales no han conseguido demostrar ninguna de sus acusaciones y que ella no ha dicho nada “que no sea cierto”.

El presidente ha reclamado esta semana que se trata de una campaña “muy vulgar” y retó a sus adversarios a presentar pruebas en medio de otra polémica, después de que apareciera un nuevo libro de Anabel Hernández en el que se asegura que recibió sobornos de narcotraficantes. Sheinbaum acusó a la oposición de gastar “millones de dólares” en una campaña para posicionar varios hashtags como “narcocandidata” y “narcopresidente AMLO” en las tendencias de las redes sociales, pero aseguró que “no les ha funcionado”.

Jorge Álvarez Máynez, el candidato de Movimiento Ciudadano y tercer lugar en las encuestas, lamentó “el nivel de debate” de sus contrincantes y ha buscado mantenerse al margen. “Ese es el problema de la guerra sucia, ensucia muchas veces también a quien la hace”, comentó en una entrevista con este diario previa al debate. Mientras el crimen organizado se convierte en un arma política en la escena nacional, este proceso electoral ya registra más de 30 aspirantes asesinados, la inmensa mayoría del ámbito local, de acuerdo con la consultora Laboratorio Electoral.

El equipo de Gálvez está convencido de que el segundo cara a cara fue un impulso para la campaña de su candidata y de que pueden recortar distancias frente a Sheinbaum, cuando queda poco más de un mes para las votaciones. “Voy a dar la pelea por ustedes, por sus familias, por sus hijos, por México”, dijo en el primero de dos mítines por Sinaloa. El posdebate también dio paso a una guerra de encuestas, un bloque da como ganadora del debate a Sheinbaum y otro, a Gálvez.

La mayoría de las mediciones disponibles aún no dan cuenta de si el encuentro del pasado domingo se tradujo en un cambio significativo en las preferencias de los votantes, aunque casi todas las mesas de análisis coinciden en que, más que cambiar el sentido de los votos, los debates son “cajas de resonancia”: reafirman los apoyos que ya se habían conseguido. La oposición, sin embargo, ha empujado la idea de que se han recuperado los ánimos y de que es posible dar la sorpresa si se mantienen a la ofensiva. “¿Vieron el debate? Todavía ando buscando los dientes de la candidata de enfrente”, presumió Gálvez, aunque después matizó. “Es broma, es broma”.

“Ojalá viniera Sheinbaum a darles la cara”, dijo después en un encuentro con campesinos en Culiacán, la capital del Estado. En Sinaloa, Gálvez también ha hecho un guiño a los jóvenes, el segmento demográfico por el que ha apostado Máynez. “Yo sé qué quieren los jóvenes, quieren salir a la calle sin sentir miedo, tener un empleo bien pagado, tener una vivienda, que atendamos su salud emocional y mental”, señaló la candidata. Sheinbaum tuvo una reunión con académicos y científicos, en el que también se refirió a ese grupo de edad. “En la medida que tengamos a las y los jóvenes en las escuelas, vamos a construir un México más próspero y con más justicia”, afirmó. Máynez remató con un encuentro en la Universidad del Valle de México en San Luis Potosí: “Millones de jóvenes cambiaron esta elección: ahora es claro que tenemos una alternativa de futuro, con nuevas ideas para un mejor país”. El último mes de la campaña llega con un aviso de tormenta y un pronóstico de más ataques, mayor intensidad en las descalificaciones y mayor tensión entre las candidaturas.

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Sobre la firma

Elías Camhaji
Es reportero en México de EL PAÍS. Se especializa en reportajes en profundidad sobre temas sociales, política internacional y periodismo de investigación. Es licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y es máster por la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS.
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