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Salvador Nasralla: “En Honduras lo que hay es hambre, y punto”

El recuento de votos da la victoria al actual presidente, pero para la oposición es la consumación del giro totalitario de Juan Orlando

El candidato a la presidencia de Honduras cree que EE UU apoya a Juan Orlando por su cercanía con Zelaya. Para la oposición, la victoria del actual presidente refleja el control de los poderes legislativo y judicial, del órgano electoral y hasta del defensor del pueblo.

Soldados vigilan las calles de Tegucigalpa
Soldados vigilan las calles de Tegucigalpa AP

La oposición hondureña prueba este viernes con otra medida de fuerza al convocar un ‘paro nacional’ que incluirá cortes de carreteras, en un intento por forzar, al menos, la repetición de las elecciones.

Hasta el momento, el recuento del 25% de los sufragios confirmó la victoria de Juan Orlando Hernández por 52.000 votos frente a Salvador Nasralla, quien se entrevistará hoy con Luis Almagro en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA). Desde la votación del 26 de noviembre, las protestas han dejado 14 muertos y unos 800 detenidos.

Sin embargo, a medida que pasan los días, entre la oposición hondureña se extiende la impresión de que se cierra la vía electoral y que las elecciones fueron la consumación de un plan orquestado mucho antes, que incluye el control de las instituciones y los poderes judicial y legislativo. Un proyecto autoritario que comenzó en 2012, cuando siendo presidente del Congreso, Juan Orlando destituyó a cuatro de los cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia y colocó a otros afines a él. Tres años después, esos mismos magistrados aprobaron su polémica reelección, tan prohibida en la Constitución como el asesinato. El único magistrado que no fue destituido se convirtió en pocos meses en fiscal general del Estado. Por si quedara algun resquicio, el defensor del pueblo, Roberto Herrera, es un hombre al partido oficial y tuvo cargos en el gobierno anterior de Porfirio Lobo.

Nuestra preocupación es que el país está caminando hacia la ingobernabilidad y tememos un baño de sangre.

De ahí que la pelea en el Tribunal Electoral (TSE) parece aún más difícil. El tándem opositor formado por Nasralla-Zelaya no cuenta con ningún miembro afín en el TSE y su presidente, David Matamoros, fue nombrado por Orlando. El tercero fue nombrado por un partido Democristiano que solo consiguió un puñado de votos. El suplemente, sin embargo, ha denunciado un fraude clamoroso.

Ante el silencio interno, la comunidad internacional se ha convertido en activo observador ante la deriva que toma el conflicto poselectoral. A las críticas de los observadores de la Unión Europea y la OEA, quienes denunciaron graves irregularidades “antes, durante y después” de los comicios, se suman las de organizaciones como Amnistía Internacional en contra del toque de queda impuesto. Desde Naciones Unidas el Secretario General, Antonio Guterres, se dijo “preocupado” por la violencia poselectoral y Human Rights Watch denunció que no solo importa contar correctamente los votos “sino también que las autoridades garanticen el derecho a la protesta pacífica", dijo José Manuel Vivanco, director para las Américas.

Sin embargo, hay un silencio que inquieta. Estados Unidos, el país del que más depende Honduras económica, social y militarmente se ha posicionado de forma ambigua. Aparentemente respalda el trabajo de la OEA , pero mantiene un silencio oficial que contrasta con el de los gestos. Dos días después de las elecciones reconoció a Honduras como respetuoso con Derechos Humanos, lo que permitió liberar un importante paquete de ayudas económicas para el combate al narcotráfico, lo que se entendió como un respaldo a Juan Orlando.

Calle de Tegucigalpa
Calle de Tegucigalpa EFE

“Ellos temen que dentro de mi gabinete Zelaya pudiera tener más importancia de la que debiera. No me lo han dicho expresamente , pero por las preguntas que me hacen es lo que se deduce” dijo en una entrevista con EL PAÍS en referencia a Estados Unidos y sus entrevistas con miembros de la Embajada y el Departamento de Estado. “Se equivocan porque mi modelo es la izquierda moderada de Uruguay o de Chile o la derecha moderada de Costa Rica”, dice en un ejercicio de funambulismo. “Una cosa es la amistad que mi socio ideológico tiene con Maduro o Morales y otra cosa es lo que pienso yo que seré el presidente. Pero aquí lo que pasa es que hay hambre. Y punto”, sentencia.

“Nadie me ha ofrecido distanciarme de él (Zelaya) y yo me siento libre para actuar. La gente votó por mí aunque aprecio mucho a Zelaya, es un gran líder y nos conocemos desde hace 41 años, yo era gerente general de Pepsi-Co y él era mi cliente con su empresa de transporte”, añade.

Honduras es un importante socio de Estados Unidos en el control de drogas y migrantes, en uno de los corredores más activos del mundo. Se calcula que por El Caribe hondureño pasa el 70 % de la cocaína que llega a Estados Unidos tanto en avionetas como por vía marítima pero hasta el momento, para Estados Unidos ha sido más importante su alianza estratégica incluida la famosa base militar de Palmerola, que el hecho de que destacadas personalidades vinculadas al Partido Nacional hayan estado vinculadas con el narcotráfico, como el hijo del expresidente Porfirio Lobo, condenado en Estados Unidos a 24 de cárcel por organizar el envío de avionetas de cocaína.

S.Nasralla y M. Zelaya
S.Nasralla y M. Zelaya REUTERS

Para el jesuita Ismael Moreno, conocido como el Padre Melo, director de Radio Progreso, “Juan Orlando se ha apoderado de las instituciones para seguir avanzando en su modelo de neoliberalismo salvaje que ha excluido a enormes sectores de la población”, denuncia desde Honduras el director del único medio crítico en el monocolor panorama informativo, otra de las patas para el perfecto control del actual mandatario. Horas antes de pronunciar estas palabras la antena de Radio Progreso se vino abajo. Alguien había aflojado todos los tornillos para cortar la señal.

“Nuestra preocupación es que el país está caminando hacia la ingobernabilidad y tememos un baño de sangre. Pedimos a la comunidad internacional que intervenga y una solución que desactive el conflicto en la calle podría ser la convocatoria de nuevas elecciones”, exige desde Tegucigalpa Milton Jiménez, excanciller con Zelaya (2006-2009), y quien ha recopilado las pruebas del supuesto fraude.

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