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Argentina alberga el Foro Económico Mundial sobre América Latina en plena huelga general

El país confirma su protagonismo internacional a la vez que sufre un grave conflicto interno

Argentina llevaba varios años relegada en el escenario internacional por la guerra abierta que mantenía Cristina Fernández de Kirchner con EE UU y otros países centrales, mientras apostaba por China o Rusia como grandes aliados. La llegada de Mauricio Macri al poder en diciembre de 2015 fue celebrada por estas potencias centrales, cuyos presidentes se apresuraron a viajar a Buenos Aires para mostrar su apoyo. Macri es cada vez más aplaudido internacionalmente, pero se enfrenta a problemas internos importantes. Como prueba, una huelga general total recibirá a los participantes del Foro Económico Mundial sobre América Latina en Buenos Aires, (WEF Latam, por sus siglas en inglés). La organización les ha pedido que llegaran el día antes porque todos los vuelos de este jueves han sido cancelados. En los principales aeropuertos del país no ha despegado ni aterrizado ningún avión desde que comenzó la huelga a medianoche.

El presidente Mauricio Macri da un discurso en la Casa Rosada, el 3 de abril pasado.
El presidente Mauricio Macri da un discurso en la Casa Rosada, el 3 de abril pasado. Presidencia

Para la canciller argentina, Susana Malcorra, la huelga, convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), no enturbiará el foro ni afectará la imagen del país, sino todo lo contrario. “Esto tiene un impacto leído al revés, que es que en Argentina los derechos de los distintos colectivos se mantienen y esto no es disruptivo al funcionamiento democrático. El mundo valora que Argentina abrace la posibilidad de respetar la diversidad; esto resalta cuánto funciona la democracia en Argentina y cuánto se la valora, contrastado con otros lugares donde esto no ocurre. Por eso lo resaltaría como algo que juega a favor”, dijo.

Es el primer gran paro que sufre el presidente de centro-derecha, y justo coincide con uno de sus momentos de mayor exposición internacional: 1.200 personas, representantes de empresas, de Gobiernos, de think tanks o de diversas ONG participan en esta cita en la que el Ejecutivo argentino se ha volcado con prácticamente todos los ministros en algún panel.

Las turbulencias políticas en otros países latinoamericanos también marcan la cita. En el primer día, la sesión más destacada la iban a protagonizar Macri y Horacio Cartes. El presidente paraguayo canceló a última hora su viaje para tratar de resolver la crisis política generada en su país por su intento de modificar la Constitución para permitir su reelección. La crisis venezolana también sobrevolará sobre Buenos Aires.

El cambio de ciclo económico en la región, después de años de crecimiento por el boom de las materias primas, y el giro político en Argentina, Brasil, Perú y otros países –con la excepción de Ecuador, que ha decidido mantener la línea iniciada por Rafael Correa- serán los dos grandes protagonistas de los debates, con expertos internacionales pero sobre todo latinoamericanos y algunos máximos responsables de varias multinacionales.

Las dos argentinas están muy presentes en este Foro Económico Mundial, que celebra todos los años su reunión principal en Davos, donde acudió en 2016 Macri y fue muy aplaudido por su regreso a políticas económicas ortodoxas. La directora de América Latina para el Foro, Marisol Argueta de Barillas, fue clara en este punto durante una rueda de prensa previa al encuentro: "Estamos contentos de regresar después de 16 años. Es un momento muy importante para Argentina, con cambios estructurales que han despertado mucho interés en la comunidad internacional. Hemos convocado a 1.200 líderes, es la reunión latinoamericana más grande que el Foro Económico Mundial ha realizado. Están representados diez gobiernos de América Latina y están representadas 63 nacionalidades".

Por un lado, está el mundo de los negocios y la reapertura de mercados, entusiasta con el cambio. La bolsa argentina está batiendo récords cada semana, el sector financiero logra unos beneficios disparados gracias a una rentabilidad en dólares impensable en ningún otro país, con ganancias de hasta el 50% gracias a unos tipos de interés que rondan el 25% y un peso que se revalúa por la lluvia de dólares debida al mayor blanqueo de capitales del planeta.

Por otro, está la economía real: el campo se ha recuperado, pero la industria sigue cayendo. Los trabajadores, en especial los informales, están sufriendo una inflación que el año pasado fue del 40%. El consumo se retrae y las protestas sociales son la tónica de las últimas semanas.

Bastaba acercarse al hotel Hilton, sede de este encuentro de Foro Económico Mundial, para ver esas dos argentinas. Dentro del complejo, todo era modernidad, sonrisas y calma, en una de las zonas de mayor lujo de la ciudad, Puerto Madero, al nivel de las mejores capitales del planeta.

Pero fuera, un detalle clave recordaba que estamos en un país con un 30% de pobres donde la protesta social es diaria. Para llegar al hotel, había que atravesar unas enormes vallas de hierro preparadas para frenar el paso de manifestantes. Unas calles más arriba, en la 9 de julio, la principal avenida de Buenos Aires, manifestantes encapuchados y con palos en la mano cortaban el tráfico durante horas mientras la policía antidisturbios se colocaba frente a ellos pero sin intervenir.

Para una parte importante de Argentina, el Foro Económico Mundial y el mundo de los negocios internacionales que representa, con el Fondo Monetario Internacional (FMI)  —que también envía a sus principales representantes a la cita en Buenos Aires— y EE UU, son el enemigo a batir. Para otros, los que apoyan al Ejecutivo, es un éxito que ese mundo tome a Argentina como un ejemplo. Los participantes solo tienen que caminar un poco para ver esas dos realidades políticas y económicas que conviven en un país lleno de contradicciones.

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