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Argentina, un país de mujeres en lucha

El reclamo de las argentinas contra la violencia machista aumenta la visibilidad de casos extremos, pero las causas culturales profundas son más difíciles de combatir

Día Internacional de la Mujer 2017
Diputadas y activistas argentinas adhieren en el Congreso a la huelga de mujeres.

En los años 50, el argentino Edmundo Rivero prestó su voz de bajo a un tango escrito por Iván Diez que narra la historia de un hombre que sorprende a su mujer con un amante. El varón deja huir al "gavilán" porque "el hombre no es culpable en estos casos" y, tras tomar unos mates con Catalina, la besa en la frente y "con gran tranquilidad, amablemente, le faja treinta y cuatro puñaladas". Diez tituló sus versos Amablemente. Décadas después, Cacho Castaña, otro prócer de la música popular argentina, escribió Si te agarro con otro, te mato. En este caso la amabilidad desaparece y el hombre le da "una paliza" a su mujer, antes de escapar impunemente. El cantante justifica el ataque: "Dicen que estoy errado, los que dicen eso es porque nunca amaron". El año pasado, el músico de rock argentino Gustavo Cordera dijo durante una charla ante estudiantes de periodismo que "hay mujeres que necesitan ser violadas". El tiempo pasa, el machismo queda.

Como una enfermedad silenciosa que recorre la sociedad argentina, la violencia machista se oculta en el lenguaje, en pequeños gestos, en lugares comunes que se repiten en hogares, escuelas, oficinas y medios de comunicación. Debieron pasar años para que los telediarios y la prensa no llamaran "crimen pasional" a ese que encuentra a la mujer como víctima y al hombre como victimario. Hoy se los considera feminicidios, merecen estadísticas, hay leyes que los condenan y expertos que hablan de ellos. Y el músico Cordera enfrenta una causa judicial por supuesta incitación al delito. Pero el mal sigue latente, pese al camino recorrido.

En 2016, 290 mujeres murieron en manos de sus parejas o exparejas, un 1,34% más que en 2015, según la estadística que cada año elabora la Casa del Encuentro. Su directora, Ada Rico, recordó que 143 de esas víctimas encontraron la muerte en su propia casa. La saña de los asesinos también aumentó, como con Lucía Pérez, una chica de 16 años que murió violada y empalada.

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Las mujeres argentinas han plantado cara al machismo. Primero contra el violento, el más evidente y primitivo, con NiUnaMenos como punta de lanza de un movimiento que ya se hizo regional. Luego contra ese machismo que pretende que la mujer oculte su cuerpo si no quiere ser observada por voyeurs que atacan con la mirada, en el mejor de los casos. El tetazo realizado en febrero frente al Obelisco de Buenos Aires intentó desafiar a esas miradas inquisitivas. Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el faro de la movilización es la desigualdad de género en el trabajo, evidenciado en salarios más bajos que los hombres y menos cargos directivos.

"La movilización contra el machismo en Argentina tiene que ver con el nivel de organización de las mujeres. Nuestro país tiene una sociedad con mucha organización y la de las mujeres hace que la respuesta a los niveles de violencia sean muy altos", explica la diputada nacional Victoria Donda, reconocida feminista y nieta número 78 recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo. Donda ha apoyado abiertamente las marchas contra la violencia de género y el tetazo de febrero, y ahora ha impulsado desde el Congreso la huelga mundial de mujeres del día 8. Dice que la visibilidad de la violencia generó una inevitable empatía en la sociedad hacia el reclamo de las mujeres, pero considera que la deuda no está saldada. "Aún hoy vas a una comisaría y no te toman la denuncia", explica. "Hace 20 días me llama una chica en situación de violencia. Su pareja la había secuestrado en su casa, la violaba y estaba armado. Le dije que haga la denuncia en la comisaría y me llama a las cuatro de la mañana para decirme que no querían tomársela. Me puse a discutir con el policía y se la tomaron, pero no puede ser que tenga que llamar un diputado nacional para que pase eso".

Movilización contra los feminicidios en Buenos Aires, el pasado 19 de octubre.
Movilización contra los feminicidios en Buenos Aires, el pasado 19 de octubre. EFE

NiUnaMenos puso proa al barco de las protestas de mujeres el 3 de junio de 2015, con una convocatoria virtual que en Buenos Aires reunió a decenas de miles frente al Congreso. "El año pasado se repitió la marcha del 3 de junio y después, el 19 de octubre, realizamos el primer paro (huelga) de mujeres en Argentina", explica María Florencia Alcaraz, una de las impulsoras del movimiento. "Nuestros reclamos del 3 de junio de 2015 están casi intactos. Si bien la sociedad ha salido a calles para exigir freno a la violencia, el Gobierno y el poder judicial no dieron una respuesta a la altura de las circunstancias. Por ejemplo, seguimos exigiendo patrocinio jurídico gratuito, cumplimiento de la ley de educación sexual integral y monitoreo electrónico de los violentos", dice Alcaraz.

NiUnaMenos es parte convocante de la huelga mundial de mujeres, una jornada que en Argentina quedó unida a un paro nacional docente de 48 horas y a una marcha sindical contra la política económica del macrismo. "Sin independencia económica, las mujeres tienen mucho más difícil hacer frente a la violencia machista", subraya Alcaraz. Las mujeres no solo cobran menos que los hombres sino que también son las más afectadas por el desempleo. "En Argentina la tasa de paro es del 9,3%, pero en las mujeres es del 10,5% y en algunos sectores de la provincia de Buenos Aires se duplica", remarca.

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Una encuesta de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) revela que en Argentina las mujeres ganan un 27% que los hombres en el mismo puesto e incluso con un mayor nivel educativo tienen 19 veces menos probabilidades de ser ascendidas a la dirección. Si se toma en cuenta tanto las mujeres económicamente activas como a las que no, la brecha salarial se dispara aún más. Según la consultora global Accenture la diferencia llega al 106%, es decir que en promedio cobran menos que la mitad que sus pares masculinos. "Más de la mitad de la brecha se explica por la menor proporción de mujeres en empleo remunerado (54%). El menor promedio de horas trabajadas por las mujeres representa un 30% de la brecha salarial", dice el informe. Argentina ha liderado en la región los reclamos contra la cultura machista, pero aún queda mucho camino por recorrer.

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