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Mauricio Macri echa a un kirchnerista encargado de controlar al Estado

La justicia procesa a Echegaray por falso testimonio y violación de secreto cuando era funcionario

Ricardo Echegaray, cuando era titular de la agencia tributaria de Argentina. Ampliar foto
Ricardo Echegaray, cuando era titular de la agencia tributaria de Argentina. Prensa AFIP

El gobierno de Mauricio Macri parece haber encontrado la forma de sacarse una vieja piedra del zapato. La vicepresidenta Gabriela Michetti y el presidente de Diputados, Emilio Monzó, firmaron la resolución que saca de su cargo al presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), el kirchnerista Ricardo Echegaray, extitular de la agencia nacional tributaria (AFIP). La AGN es el organismo que asiste técnicamente al Congreso en el control del estado de las cuentas del sector público y, por mandato constitucional, su presidencia le corresponde a la principal fuerza de la oposición, hoy el Partido Justicialista (PJ).

La decisión tomada en forma conjunta por Michetti y Monzó se demoró hasta las últimas horas del jueves, a referencia de la decisión que tomó el juez federal Claudio Bonadio, quien procesó a Echegaray por los delitos de falso testimonio y violación de secreto durante su gestión al frente de la AFIP. “El procesamiento nos da la herramienta legal que necesitábamos para poder sacarlo de la Auditoría”, dijo la vicepresidenta, después de conocida la resolución judicial contra Echegaray. Según el magistrado, los delitos sucedieron en 2014, cuando el hombre fuerte del kirchnerismo denunció a Alfonso Prat-Gay, hoy ministro de Economía, como parte de una maniobra de lavado de dinero a través de una cuenta que lo tenía como apoderado en el HSBC de Suiza.

“No vamos a perder ni un minuto para redactar la resolución que le quita esa responsabilidad, que debe ser ejercida por alguien que reúna otras condiciones éticas”, agregó Michetti al referirse a Echegaray, quien ya adelantó que resistirá la medida, a la cual calificó de “irregular, ilegal, nula e ilegítima”. El Partido Justicialista, quien impulsó la designación del extitular de AFIP, también cuestionó el procedimiento.

Con todo, se espera que en los próximos días se abra otro terreno de disputa política entre el macrismo y el kirchnerismo. Para el oficialismo, las conductas que el juez endilga a Echegaray constituyen una “inconducta grave”, por lo que sólo basta la firma de los presidentes de ambas Cámaras del Congreso para la remoción, porque ése es el procedimiento establecido en la misma ley para la designación del presidente de la AGN. Para Echegaray, en cambio, se necesita un dictamen previo de la Comisión Parlamentaria Mixta Revisora de Cuentas, enlace entre el Congreso y la Auditoría.

La reacción de los titulares de las Cámaras parlamentarias tomó celeridad tras los dichos de otro nombre fuerte dentro de la coalición oficialista Cambiemos, la exdiputada Elisa Carrió, quien embistió contra Michetti. Carrió cargó contra la vicepresidenta por haber firmado la designación de Echegaray al frente de la Auditoria, el pasado 5 de enero. “Yo jamás hubiera entregado mi conciencia para ser vicepresidenta y hubiera puesto mi renuncia antes de designar a un delincuente como Echegaray”, dijo Carrió. Sin nombrarla, Michetti pareció responderle: “Hubiéramos estado incumpliendo la ley si no lo designábamos, porque la responsabilidad de nombrarlo al frente de la Auditoría es del partido de la oposición. Ahora podemos negarle este cargo en esta institución tan importante de la República”, estableció.

La objeción de la primera minoría llegó a través de un comunicado del consejo nacional del PJ, cuyo presidente es el diputado nacional José Luis Gioja. “Para resolver, las presidencias de las Cámaras legislativas requieren que el auto de procesamiento esté firme. Es imprescindible una ratificación judicial”, advierte el escrito, de apenas dos párrafos, donde, sin embargo, no hay una defensa de Echegaray. En caso de destitución, el PJ será el encargado de nombrar al reemplazante.