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Uber sale a las calles de Buenos Aires sin poseer habilitación

La aplicación fue descargada por 18.000 personas en Argentina y reclutó miles de choferes

Uber Argentina
Los autos negros comenzarán a ser mal vistos por los taxistas porteños. AP

No hicieron mella ni las críticas de los taxistas ni la oposición del gobierno comunal para que la compañía Uber comience sus operaciones en Buenos Aires. Será a partir de las 16 horas y el lanzamiento incluye una oferta para hacer de manera gratuita los primeros dos viajes, con un bono por 100 pesos (casi 7 dólares) que tiene validez hasta fines de mayo.

“La espera terminó”. Así indica la plataforma Uber su desembarco en Buenos Aires que, al igual que lo ocurrido en la mayoría de las ciudades en las que opera, se hizo envuelto en polémicas con los conductores de taxis tradicionales y también con la Ciudad, que ya aclaró que “la materia regulatoria no comprende un servicio innovador” como el que ofrece la aplicación que ya sumó más de 18.000 descargas en el país.

Uber ofrece costos que rondan una reducción del 20% con respecto al taxi tradicional. La llamada “bajada de bandera”, como se denomina al costo por acceder a uno u otro servicio, cuesta 20 pesos (1,33 dólares) en el taxi, contra 15 pesos (1 dólar) que es lo que ofrece Uber. Así, un viaje desde el Obelisco al Planetario puede oscilar en los 75 pesos (5 dólares) mientras que utilizando la plataforma saldrá 60 pesos (4 dólares). De esta manera, la nueva aplicación retrotrae los valores del transporte hasta enero, antes del último aumento que fue, casualmente, del 20%.

“La posición que tiene la Ciudad con respecto a Uber es que hay que cumplir la ley, la cual requiere una serie de requisitos para poder llevar pasajeros y garantizar su seguridad”, subrayó el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta en declaraciones a la prensa.

“No tenemos nada en contra ni a favor de nadie. Nosotros estamos totalmente a favor de la modernidad pero de la modernidad que cumpla con la ley”, explicó Larreta, y aseguró que “quien se adecue a las normas va a poder llevar a pasajeros por la ciudad; y quien no se adecue, no”.

La gerenta de Comunicaciones de Uber para el Cono Sur, Soledad Lago Rodríguez, afirmó tras “varias reuniones” con el gobierno porteño para “analizar propuestas específicas de adecuación a normativas vigentes”, no lograron llegar a un acuerdo “sobre 'el cómo' ya que lo existente en materia regulatoria no comprende un servicio innovador” como el que ofrecen.

El pasado 28 de marzo, Uber abrió la convocatoria a choferes y a las 48 horas más de 10.000 personas se inscribieron para participar del servicio, según contó la firma.

Julián Amado, secretario de la Sociedad Propietarios de Automóviles con Taxímetro (SPAT), expresó: “Estamos absolutamente en contra, no de la tecnología sino de la ilegalidad de lo que es el transporte no habilitado y consideramos a Uber un remise ilegal”.

El dirigente del gremio que también ejerce la presidencia de la federación nacional de taxistas también aclaró que “el gremio en su conjunto hizo presentaciones administrativas en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con una denuncia formal, presentamos un recurso de amparo ante la justicia y llevamos adelante una campaña de concientización porque dee ningún punto de vista vamos a permitir que Uber se instale”.

Consultado ante posibles escenas de violencia entre trabajadores en la calle, Amado opinó que “un taxista puede sentir que le están robando en plato de comida de su familia pero nosotros no avalamos ninguna actitud violenta ni fuera de la ley. Lo que si vamos a hacer es optimizar los recursos posibles para impedir que esto funcione. Vamos a salir a la calle y presionar donde haya que hacerlo para que se cumpla con la ley”.

Por la tarde, conductores de taxis cortaron diversas arterias de la Ciudad para protestar por el desembarco de Uber y el secretario Transporte de la Ciudad, Juan José Méndez, dijo a la prensa que “cuando el servicio empiece a funcionar haremos los controles correspondientes, no habrá excepciones, como cuando detectamos transporte ilegal”.

Méndez explicó que los vehículos “no serán confiscados, sino remitidos, como ocurre en los casos de alcoholemia”. Asimismo, explicó que (al auto) “se lo llevaría la grúa, como pasaría con cualquier transporte ilegal, te quitan el vehículo y lo remiten hasta que el titular se presente ante el controlador”.