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El expresidente Figueres abre la carrera electoral en Costa Rica

José María Figueres Olsen ha confirmado su pretensión de ser candidato presidencial en 2018 con el Partido Liberación Nacional

El expresidente José María Figueres Olsen.
El expresidente José María Figueres Olsen.

El Gobierno de Luis Guillermo Solís en Costa Rica no ha llegado a la mitad de su mandato, pero el expresidente José María Figueres Olsen (1994-1998) ya ha confirmado su pretensión de ser candidato presidencial en 2018 con el Partido Liberación Nacional (PLN), fundado por su padre, José Figueres Ferrer.

El hijo de Don Pepe (mote del caudillo de origen catalán que gobernó tres veces el país y que abolió el Ejército en 1948) decide anticiparse a sus posibles competidores. Ha renunciado a la presidencia del partido, que por reglamentos internos le impedía mantener la doble condición. Se lanza a una arena electoral en la que tampoco se descarta la participación de un viejo adversario: Óscar Arias Sánchez, dos veces presidente y premio Nobel de la Paz, de manera directa o con alguien de confianza.

Con 61 años y sin estar entre los políticos mejor valorados, Figueres Olsen pretende tomar la bandera de la renovación, a pesar de la carga histórica que lleva detrás. Confía en su energía y empeño, en el “figuerismo” residual del siglo XX y en la imagen de hombre moderno que ha forjado con abundantes consultorías y conferencias en América, Europa y Asia. Fue director ejecutivo del Foro Económico Mundial hasta 2004, cuando se conoció en Costa Rica el pago de 900.000 dólares que le hizo la compañía de telecomunicaciones Alcatel como pago de una supuesta asesoría.

Un pasado gris

“Quiero servir a mi país con los años de experiencia que tengo para que juntos traigamos el mundo a Costa Rica”, dijo el pasado fin de semana en la asamblea general del PLN. No tiene todo el partido a su favor y tampoco tiene garantías fuera de él. Le recuerdan un Gobierno atribulado entre 1994 y 1998. En sus registros está el cierre de un banco estatal en crisis (Anglo Costarricense), la clausura del sistema de trenes y la negociación para establecer una planta de Intel. Sus propuestas son hacer crecer la economía nacional a un 5% (3% actual), reducir el desempleo al 5% (ahora en 10) y bajar un 5% la pobreza (más de 20% en 2015). Propone también el desarrollo masivo de energías limpias y priorizar mejoras en el transporte.

Si el presidente Solís se vendió como académico y dueño de cuatro trajes y un reloj, como un “nuevo por conocer”, Figueres llega como el “viejo conocido”.