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El CREA y el detector de chorradas

Tesis y tesis que hablan de lo mismo con muy poca variedad (basta ver los títulos); extremadamente breves y con mínima aportación específica

Facultad de la Universidad de Barcelona.Gianluca Battista

El pasado 19/3 se leyó y juzgó en la Universidad de Barcelona (UB) una tesis titulada Political impact of research. The INCLUD-ED case (Impacto político de la investigación. El caso INCLUD-ED). La autora es miembro del CREA, ...

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El pasado 19/3 se leyó y juzgó en la Universidad de Barcelona (UB) una tesis titulada Political impact of research. The INCLUD-ED case (Impacto político de la investigación. El caso INCLUD-ED). La autora es miembro del CREA, hoy bajo la lupa por dieciséis demandas judiciales contra su gurú, el catedrático (suspendido) Ramón Flecha, acusado de abuso sexual, acoso y explotación laboral y prácticas sectarias por 14 mujeres y dos hombres. Su directora era Marta Soler, también del CREA y suspendida. El tribunal eran las profesoras Serradell (UB), Elboj (UniZar) y Roca (UV), todas CREA, pasando la última de suplente a titular por baja del profesor Campdepadrós (UdG), otro CREA. He solicitado a Transparencia de la UB los nombres del segundo suplente y de los autores de los informes preceptivos previos al depósito de la tesis, por si también fueran CREA, y apuesto a que sí, pero no responden.

Es lo habitual con CREA. Tesis y tesis que hablan de lo mismo con muy poca variedad (basta ver los títulos); extremadamente breves, lo cual, dado el grado de redundancia, achica al mínimo la aportación específica; cortadas por el mismo patrón y juzgadas por tribunales CREA y compañeros de viaje. Mi favorita: Las aportaciones de Jesús Gómez y Ramón Flecha a las teorías y prácticas dialógicas (1965-2006), con autora del CREA, leída en 2010 en la Escuela de Magisterio de Segovia (UVA) y juzgada por cuatro históricas del CREA (Valls, Sordé, Soler y Elboj) más un compañero de viaje habitual (López Pastor) como secretario (es requisito que éste sea un profesor local) y otro de director (Torrego). Sirvió de base a dos libros hagiográficos, Amistad deseada y Amistades creadoras, dos delirantes vidas de santos sobre los amigos fundadores publicadas por Hipatia (CREA).

Habrá quien piense que montar tribunales afines es lo habitual, pero no lo es. La normativa exige que sean ajenos a la universidad en que se presenta la mayoría de sus miembros y los dos expertos autores de los informes previos, pero nada prevé sobre grupos, redes ni proyectos de investigación, los cuales también suponen conflictos de intereses y entrañan homogeneidad académica, y a menudo ideológica, más que cualquier departamento o centro. De hecho, dado que la tesis es la obra maestra del investigador, hasta entonces en formación, y la señal de salida de su trayectoria profesional, un buen director y un buen programa doctoral tienen ahí la mejor oportunidad de presentarlo en sociedad, ante académicos de otros pagos y en otras ondas, pues nadie volverá a prestar tanta atención a su trabajo en mucho tiempo. La base de datos TESEO y las de cada universidad registran las distintas prácticas. En términos ideológicos no suele haber problema, pues la universidad valora altamente elpluralismo. Cierto que humanidades y ciencias sociales se escoran a la izquierda, como Empresariales y Derecho o las ingenierías lo hacen a la derecha, pero en los tribunales se solventa con el libre debate, algo que incluso se aprecia.

El meollo es que el CREA es una secta ideológica. Sé que este concepto no es muy preciso, pues puede abarcar desde la pedagogía sistémica (constelaciones familiares) o la study technology (cienciología) hasta los rajníshes (Osho) o el Opus Dei, pero he podido observar al CREA, normalmente a distancia y episódicamente de cerca, desde hace mucho: discurso monolítico (anómalo en la universidad), soporíferos mantras simplones, actuación muy disciplinada, aroma claustrofóbico (endogamia, cohabitación por sexos, muy-muy feminizada…), reacción agresiva y paranoide a la crítica, culto creciente al líder y búsqueda obsesiva de poder (esto último nos llevó a dos serios enfrentamientos, en la Asociación de Sociología de la Educación y en la red de innovación Innova, y me convirtió en una de sus bestias negras (hora no viene al caso, tómese sólo como disclosure).

El contenido es puro fervor. En el primero, formadores proclaman lo mucho que han dialogado sobre las ECI

La tesis mencionada al inicio es un buen ejemplo. Si Manolito Gafotas nos obsequió el concepto de mundo mundial, CREA nos trae las actuaciones educativas de éxito (AEE) y la evidencia científica internacional (ECI). Las AEE son media docena de fórmulas de distinto valor, únicas que, según ellos, aseguran el éxito educativo a todos, en particular a los más desfavorecidos, y se ofrecen empaquetadas como Comunidades de Aprendizaje (CdA). ¿Cómo lo saben? Primero, porque lo dice su teoría dialógica, en particular Flecha; además, porque lo demuestra, inefable pero rotunda, la ECI. Pero el valor de esa ECI es nulo. En Includ-Ed, madre de todos los proyectos por su financiación (cierto) y su equipo (CREA y creyentes dispersos de algunos otros países), el resultado final comprendía una revisión literaria (como cualquier tesis doctoral) incompleta y sesgada, un análisis superficial de algunos datos PISA (sobre algunas tablas de los informes públicos, nada de estadísticas sofisticadas ni de bajar a los microdatos, como hace cualquier paper que se precie) y un estudio de caso de una escuelita afiliada a CdA (sin representatividad tipológica ni estadística, ni alumnado suficiente para pasar de anécdota). La tesis de este marzo comprende cuatro artículos con 3, 4, 4 y 4 autores: 1 y 2 sobre Portugal, 3 sobre México y 4 sobre acoso sexual en el trabajo, nada que ver con el resto ni con Includ-Ed – quizá añadido para que el cociente artículos/autores pase de 0,82 a 1,07; un título de doctor por un artículo es una ganga… pero ese tribunal no iba a objetar.

El contenido es puro fervor. En el primero, formadores proclaman lo mucho que han dialogado sobre las ECI, lo muy científico que es todo, cómo han mejorado a nivel personal, también alumnos, familias y comunidades, sus nuevos horizontes, el cambio de paradigma, cómo cambió su visión, su concepto de la escuela, su práctica para siempre, las transformaciones en su vida personal, en su habilidad para relacionarse, la esperanza y la capacidad de soñar en grande, llenos de sueños e ideas, cómo aumentaron el apoyo mutuo, el aprendizaje y otros beneficios escolares, la autoestima, la resiliencia, la empatía, la inclusión para todos… en fin, no aburro más. En el segundo desarrollan lo mucho que se han reunido y hablado, i.e. lo muy dialógico que fue todo.

Más que un trabajo con profesionales parece una entrevista a la salida de Fátima –sólo creyentes, nada de curiosos. En el tercero, esta red que dice transformar 9.000 escuelas elige una primaria vespertina mexicana que parece mejorar resultados y despliega el devocionario habitual.

La ECI sigue siempre ese guion, con pocas variaciones: una investigación de CREA, nunca independiente, cuenta la AEE de alguna CdA desde testimonios entusiastas de actores de ésta y autores de aquélla; su supuesto éxito puede ser típicamente académico o escolar, o aplicarse a todo como un bálsamo: público o privado, rural o urbano… el aprendizaje, la satisfacción, la convivencia, la asistencia… como mirarse el ombligo y publicarlo filtrado en Instagram. Tres decenios y seguimos esperando una evaluación externa y objetiva de las AEE, o CdA. Sólo existen el propio Includ-Ed, débil como un flan, que ya traté; una pseudoevaluación de la desaparecida AGAEVE, tan de parte y tan floja como las de CREA; y un artículo reciente firmado por medio CREA en su revista, pomposamente titulado Está muy Claro lo que Mejora los Resultados Educativos, y lo que No, ya desmontado por varios expertos. Sólo existe una tesis independiente (Bondía, 2019) que registró diferencias mínimas de distinto signo, ninguna significativa.

En las asociaciones, mejor con ellos que contra ellos, pues son muchos y feroces

Como modelo de negocio es verdaderamente brillante. En Magisterio medran con mucha mercadotecnia sobre una ECI facilona e insulsa que nadie lee. En sociología se mira a otro lado porque son guerreros de la justicia social. En sus facultades se aprecia el impulso a las métricas. En las asociaciones, mejor con ellos que contra ellos, pues son muchos y feroces. Ante las agencias financiadoras aducen la buena causa y el supuesto impacto.

A los maestros les ofrecen un voluntario a sus órdenes por cada cuatro o cinco alumnos. A los colegios, un sello que proclama que lo intentan, la AEE. A las administraciones, una salida muy barata, sin gasto en personal ni inversiones. A las jóvenes licenciadas, tesis fáciles –ya aprenderán el precio. A los compañeros de viaje, colaborar en proyectos, impartir formación... Para sí mismos, una carrera de gigante con pies de barro, pero irreversible por funcionarial. Decía Hemingway que todos deberíamos traer de serie un detector de chorradas (crap detector), y Neil Postman lo recomendaba especialmente a los educadores; no se ha hecho, así que a ver cuándo nos llaman a revisión.

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