LA ATENCIÓN MÉDICA A LOS INMIGRANTES

Canales alternativos

Que la ley no incluya el derecho a la salud de los inmigrantes indocumentados adultos no significa que éstos no tengan a quién acudir cuando enferman. Algunas ONG y muchos Ayuntamientos suplen ese vacío con sus propios médicos. Los de las ONG son voluntarios que dedican unas horas a la semana a atender a la población inmigrante después de cumplir con su jornada laboral en algún hospital público, y los de los ayuntamientos son médicos contratados. Pero esta atención se queda siempre corta. Son pocas las consultas especializadas con las que cuentan. Pero son el único canal, informal y limitado,...

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Que la ley no incluya el derecho a la salud de los inmigrantes indocumentados adultos no significa que éstos no tengan a quién acudir cuando enferman. Algunas ONG y muchos Ayuntamientos suplen ese vacío con sus propios médicos. Los de las ONG son voluntarios que dedican unas horas a la semana a atender a la población inmigrante después de cumplir con su jornada laboral en algún hospital público, y los de los ayuntamientos son médicos contratados. Pero esta atención se queda siempre corta. Son pocas las consultas especializadas con las que cuentan. Pero son el único canal, informal y limitado, a través del cual pueden no sólo recibir cuidados médicos, sino también participar en programas de prevención.Karibu, por ejemplo, una organización que sólo está presente en Madrid, tiene alrededor de 50 médicos en sus consultas de medicina general, dental y tropical. Sus pacientes consiguen allí fármacos gratuitos. Además puede enviar enfermos contagiosos al hospital Ramón y Cajal, del Insalud, gracias a un acuerdo por el que pagan al año 250.000 pesetas. En los casos más graves sus responsables "juegan" a enviar a sus pacientes a los centros públicos a través de urgencias.

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Una experiencia similar es la que ha puesto en marcha Médicos del Mundo con sus programas dirigidos a la población inmigrante. Por ellos pasaron el año pasado más de 6.000 adultos indocumentados -el 56%, hombres, el 46%, mujeres, y más de la mitad, de entre 16 y 31 años-, sobre todo por fracturas de huesos y otros accidentes. Estos programas son sólo una respuesta provisional, coinciden sus responsables, hasta que el sistema público se haga cargo del problema.

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