Cartas al director

Durante mi última estancia

en Barcelona he oído hablar de la que parece ser intención de Miquel Roca, candidato a la alcaldía de Barcelona por CiU, de reducir la frecuencia de recogida de basuras. También he oído comentar su deseo de ver desaparecer los contenedores que, con tal función, adornan nuestras calles; todo esto en caso de ganar las próximas elecciones municipales. El ejemplo evocado por Roca parece ser la ciudad en la que habito: Bruselas. Soy barcelonés y resido en Bruselas desde hace seis años. Viajo con bastante frecuencia a mi ciudad natal. En Bruselas no hay contenedores y las basuras se recogen dos días...

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en Barcelona he oído hablar de la que parece ser intención de Miquel Roca, candidato a la alcaldía de Barcelona por CiU, de reducir la frecuencia de recogida de basuras. También he oído comentar su deseo de ver desaparecer los contenedores que, con tal función, adornan nuestras calles; todo esto en caso de ganar las próximas elecciones municipales. El ejemplo evocado por Roca parece ser la ciudad en la que habito: Bruselas. Soy barcelonés y resido en Bruselas desde hace seis años. Viajo con bastante frecuencia a mi ciudad natal. En Bruselas no hay contenedores y las basuras se recogen dos días por semana; resultado: es una de las capitales más sucias de Europa, y, a pesar de las economías que supone esto y de los impuestos que con este fin pagamos todos los residentes, la deuda de las diferentes comunas aumenta sin cesar. Y tenemos, eso sí, la suerte de que llueva sin parar y que ni el sol ni el calor sean los de una capital mediterránea. En verano, si llegamos a disfrutar de la luz solar, podemos salir a la terraza y hacer compañía a nuestra bolsa de basura, respirando su desagradable tufillo hasta que llegue el día de recogida.Es cierto que, en Barcelona, los contenedores ocupan espacio de aparcamiento y que, a pesar de los desvelos del servicio de recogida, a veces huelen mal (aunque creo que esto ha ido a menos). También es cierto que los contenedores afean el paisaje urbano, pero quisiera decirles cuán orgulloso me siento cuando muchos de mis amigos (españoles y extranjeros) alaban no sólo la belleza de nuestra ciudad, sino también su limpieza.

Sobre el ejemplo puesto por Roca, creo que no hubiera estado de más consultar a los funcionarios de la delegación en Bruselas del Patronat Catalá pro Europa antes de hacer semejantes propuestas. Dejemos Barcelona al menos tan limpia como está y no la convirtamos en Basurcelona.-

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