HACIA UNA NUEVA EUROPA

Una manifestación silenciosa

A las siete de la tarde de ayer, más de 100.000 personas desfilaban en total silencio, sin pancartas y portando cirios encendidos por las calles de Leipzig, cuna de la revolución de la República Democrática Alemana (RDA), haciendo así honor a los llamamientos a la calma y a evitar lo sucedido el pasado lunes cuando los gritos que pedían la inmediata reunificación de las dos Alemanias y la actitud contraria de casi la otra mitad de los manifestantes estuvo a punto de degenerar en violencia entre facciones contrarias.El llamamiento a la calma pedía al mismo tiempo que la manifestación se celebra...

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A las siete de la tarde de ayer, más de 100.000 personas desfilaban en total silencio, sin pancartas y portando cirios encendidos por las calles de Leipzig, cuna de la revolución de la República Democrática Alemana (RDA), haciendo así honor a los llamamientos a la calma y a evitar lo sucedido el pasado lunes cuando los gritos que pedían la inmediata reunificación de las dos Alemanias y la actitud contraria de casi la otra mitad de los manifestantes estuvo a punto de degenerar en violencia entre facciones contrarias.El llamamiento a la calma pedía al mismo tiempo que la manifestación se celebrara en honor de las víctimas del estalinismo, pero muchos de los allí presentes, entrevistados en directo por la televisión, añadían que desfilaban en honor de todo el pueblo de la República Democrática Alemana que había sufrido la falta de libertad durante 40 años. La manifestación debía terminar con un toque general de todas las campanas de todas las iglesias de la ciudad.

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Lo sucedido ayer en Leipzig va a tener un gran preso en esta mañana cuando el canciller de la República Federal Alemana (RFA), Helmut Kohl, llegue a Dresde para entrevistarse con el primer ministro de la RDA Hans Modrow, y en una señal de que los partidos opositores y los nuevos líderes surgidos en los últimos tiempos, tanto en la oposición como en el partido comunista, pueden controlar y encauzar esta revolución hacia unas pacíficas elecciones generales el próximo 6 de mayo.

La última protesta

El prestigioso director de orquesta Kurt Masur, entre otras personalidades y líderes de la oposición y de las iglesias, encabezaba la manifestación, que se supone será la última de este año y posiblemente la última de un ciclo para dar paso a la campaña electoral después de las Navidades que comienzan.

Masur, que jugó un papel esencial el pasado 9 de octubre, cuando el destituido Erich Honecker había dado orden de disparar contra los manifestantes en Leipzig, difundió una carta abierta a los ciudadanos de la República Democrática Alemana en la que les decía que "toda Europa espera que nuestra manifestación de hoy se desarrolle sin violencia y que así no se ponga en peligro la gran idea de una Europa unida". Para Masur la reunificación consiste en "crecer juntos y conseguir la confianza de nuestros vecinos".

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Miembros de las iglesias, que desde el primer momento han actuado como paraguas legal a estas manifestaciones, celebradas cada lunes desde el pasado mes de mayo y que han sido el auténtico motor del cambio en la República Democrática Alemana, pidieron y consiguieron ayer que la gente dejara en su casa las banderas tricolores sin el escudo de la República Democrática Alemanaque proliferaron el lunes pasado.

También, en Berlín Oriental la mesa redonda entre el Gobierno presidido por Modrow y los grupos de la oposición, que está discutiendo los temas referentes a las próximas elecciones a la ley de partidos políticos y a la reforma constitucional, hizo un llamamiento a la calma y se manifestó unánimemente en contra de quienes piden la reunificación inmediata.

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