Urgencia máxima

El trasplante de fragmentos de hígado procedentes de donante vivo es un avance que "puede ser útil en casos de urgencia máxima cuando no se dispone de órganos de cadáveres", opina Enrique Moreno, jefe de la Unidad de Trasplante Hepático del hospital Doce de Octubre de Madrid, quien se, muestra cauto. Su equipo ha practicado 96 implantes totales desde 1986 y siete injertos parciales procedentes siempre de cadáveres. "La sociedad podría atajar este supuesto si se cumpliera la ley, por la que toda persona es donante, de no manifestar lo contrario. Si hay solidaridad no sería necesario utilizar a ...

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El trasplante de fragmentos de hígado procedentes de donante vivo es un avance que "puede ser útil en casos de urgencia máxima cuando no se dispone de órganos de cadáveres", opina Enrique Moreno, jefe de la Unidad de Trasplante Hepático del hospital Doce de Octubre de Madrid, quien se, muestra cauto. Su equipo ha practicado 96 implantes totales desde 1986 y siete injertos parciales procedentes siempre de cadáveres. "La sociedad podría atajar este supuesto si se cumpliera la ley, por la que toda persona es donante, de no manifestar lo contrario. Si hay solidaridad no sería necesario utilizar a personas vivas. Además, no se ha de mostrado que la eficacia del tejido hepático de vivos sea superior al extraído de cadáveres", explica Moreno. "La legislación española impide, de alguna forma, emplear a donantes vivos cuando se dispone de órganos de cadáveres y establece un periodo de reflexión -en el caso de las personas que ofrecen un riñón- de 24 horas para que el donante confirme su ofrecimiento. En ese tiempo se encuentra un órgano de cadáver", añade.Este cirujano reconoce que la situación actual española, -"hay cada vez menos donantes", dice- se beneficiaría de esta técnica, en la que el donante vivo corre los riesgos de cualquier intervención quirúrgica.

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