LA CRISIS DE LOS REHENES

Beirut no es Entebbe

Israel descarta colaborar con EE UU en una eventual 'operación rescate'

"Las autoridades israelíes no han sido sondeadas por las norteamericanas sobre una eventual operación conjunta para liberar a los rehenes de los terroristas-secuestradores de Líbano", asegura en Tel Aviv un alto funcionario del Ministerio de Defensa. Y añade: "Si Washington nos lo pidiese, la respuesta sería: lo sentimos, amigos. No participaremos en una batalla perdida de antemano. Beirut no es Entebbe", en referencia a la operación rescate israelí lanzada en 1976 por Israel en Uganda.

¿Por qué dice el funcionario que una operación rescate sería una batalla perdida de antema...

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"Las autoridades israelíes no han sido sondeadas por las norteamericanas sobre una eventual operación conjunta para liberar a los rehenes de los terroristas-secuestradores de Líbano", asegura en Tel Aviv un alto funcionario del Ministerio de Defensa. Y añade: "Si Washington nos lo pidiese, la respuesta sería: lo sentimos, amigos. No participaremos en una batalla perdida de antemano. Beirut no es Entebbe", en referencia a la operación rescate israelí lanzada en 1976 por Israel en Uganda.

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¿Por qué dice el funcionario que una operación rescate sería una batalla perdida de antemano? Porque para conseguir el éxito en una acción de esta envergadura hay que conocer muy de cerca las idas y venidas de los secuestradores hasta el mismo moemento en que los comandos desembarquen.Ahora bien, ningún servicio secreto occidental, incluido el israelí, puede vanagloriarse de poseer este tipo de informaciones. Además, habría que utilizar en la acción una cantidad considerable de fuerzas militares, y en diversos lugares, para conseguir el objetivo principal.

"Incluso si los norteamericanos dispusiesen de una fuerza delta decuplicada, no podrían liberar a los rehenes", afirma el general en la reserva Rafael Eytan, ex jefe del Estado Mayor israelí, que dirigió la campaña de su país en Líbano en 1982.

Pero existen otros obstáculos de carácter menos material, pero no por ello menos importantes, como el efecto movilizador de la eventual operación militar.

Baño de sangre

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Toda operación militar causaría no solamente la muerte inmediata de los secuestrados, sino también un baño de sangre que haría subir hasta las nubes el odio a los norteamericanos y a los occidentales en general, al mismo tiempo que reforzaría considerablemente la credibilidad de Hezbolá (Partido de Dios) y organizaciones similares ante la población libanesa.

Los imames shiíes podrían además desencadenar su yihad (guerra santa) contra los infieles en Líbano, incluidos los libaneses cristianos, y fundar así una república islámica en Líbano.

Así pues, por muchas razones, la opción militar no existe, según estiman los expertos israelíes. Pero, dicho esto, los especialistas no comparten el pesimismo de la mayor parte de los occidentales, que se sienten totalmente impotentes frente al fenómeno terrorista surgido en Líbano.

"Esta impotencia es el resultado de una visión fragmentaria aislada de los medios que pueden utilizarse", dice un experto israelí en la lucha antiterrorista.

"Si los grandes países del mundo uniesen sus esfuerzos, podrían vencer al terrorismo internacional, tal como fue vencida la piratería en los siglos XVIII y XIX mediante un esfuerzo común de las naciones civilizadas", señala el profesor Itamar Rabinovitch, que dirige el Centro de Estudios Moshe Dayan, de la universidad de Tel Aviv.

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