La RFA, un nido de espías

Todos contra el traidor

La Prensa dominical de la República Federal de Alemania (RFA) recogió ayer fuertes acusaciones contra el jefe del contraespionaje que se pasó a la República Democrática Alemana (RDA), Hans Joachim Tiedge, y también un testimonio del desamparo en que han quedado sus tres hijas, de 18, 17 y 15 años.Todos sus vecinos -el coronel retirado, los dueños de las tabernas que frecuentaba, los peluqueros de la familia, la asistenta y hasta el presidente de la sociedad carnavalera- se han lanzado a declarar contra Tiedge. El diarío sensacionalista de Colonia Express se preguntaba ayer a toda página...

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La Prensa dominical de la República Federal de Alemania (RFA) recogió ayer fuertes acusaciones contra el jefe del contraespionaje que se pasó a la República Democrática Alemana (RDA), Hans Joachim Tiedge, y también un testimonio del desamparo en que han quedado sus tres hijas, de 18, 17 y 15 años.Todos sus vecinos -el coronel retirado, los dueños de las tabernas que frecuentaba, los peluqueros de la familia, la asistenta y hasta el presidente de la sociedad carnavalera- se han lanzado a declarar contra Tiedge. El diarío sensacionalista de Colonia Express se preguntaba ayer a toda página si el traidor no mató a palos a su mujer. "Terrible sospecha: la muerte no fue un accidente".

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El periódico cita a una fuente de la policía criminal de Colonia que afirma que será necesario reabrir la investigación sobre la muerte de la esposa del huido Tiedge, una profesora de 44 años, fallecida en julio de 1982 a consecuencia de una caída en el cuarto de baño de su casa. El coronel de 61 años Hans Troemmer describe así a su vecino Tiedge, de 48: "Era colérico, y yo vi con frecuencia cómo golpeaba a su mujer, que vino varias veces a protegerse en mi casa, en una ocasión con una herida en la cabeza. Puedo imaginarme que él la mató a golpes".

No menos crueles son las palabras del presidente de la sociedad carnavalera a la que pertenecía el huido. Adam de Haas explica que le echaron cuando una noche, en una fiesta, "subió tambaleante al estrado con la bragueta desabrochada y trató de pronunciar un discurso ante el micrófono. Entonces le mandé a casa para siempre". La sociedad tuvo dificultades para cobrar la cuota anual, que Tiedge pagó ante la amenaza de embargarle una parte de su salario.

El no menos sensacionalista Bild am Sonntag publica como exclusiva el testimonio de las hijas del jefe de grupo del contraespionaje huido a la RDA. Martina, 15 años, se lamenta así: "ahora, de repente, todos hablan mal de mi padre. Él no bebía más que otros". Andrea, de 18 años, asegura que su madre se cayó en el cuarto de baño hace tres años. El semanario Der Spiegel ofrece hoy una amplia información sobre el caso y dice que las hijas de Tiedge se movían por el mundillo de la droga en Colonia.

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