Sensación de desgobierno un año antes de las elecciones

La sensación de desgobierno se extiende por Perú a menos de un año de las elecciones generales. Todos los pronósticos apuntan a un desgaste muy notable de la coalición gobernante, Acción Popular-Partido Popular Cristiano, que puede hacerle perder las elecciones.En la reciente visita a Lima del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, hubo abundantes especulaciones sobre la posibilidad de que se presentase como candidato a la presidencia peruana, lo que desmintió rotundamente.

La coalición Izquierda Unida, a la que pertenece el alcalde de Lima, Andrés Barrantes, comenzó a ...

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La sensación de desgobierno se extiende por Perú a menos de un año de las elecciones generales. Todos los pronósticos apuntan a un desgaste muy notable de la coalición gobernante, Acción Popular-Partido Popular Cristiano, que puede hacerle perder las elecciones.En la reciente visita a Lima del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, hubo abundantes especulaciones sobre la posibilidad de que se presentase como candidato a la presidencia peruana, lo que desmintió rotundamente.

La coalición Izquierda Unida, a la que pertenece el alcalde de Lima, Andrés Barrantes, comenzó a cumplir hace 10 días la promesa de repartir un millón de vasos de leche diarios para el desayuno de los niños, lo que desencadenó diversos tipos de campañas; la izquierda hacía contrastar esta promesa -en vías de cumplirse- con la hecha -y malograda- por Belaúnde de crear un millón de puestos de trabajo. La derecha, por el contrario, iba hacia adelante y afirmaba que no hay leche sin pan, y que para que el desayuno fuese completo se necesitarían ambos productos.

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Sin embargo, los hechos que más han contribuido a la sensación de caos y de inseguridad han sido el reciente motín en la carcel límeña de El Sexto, saldado con 22 muertos además de multitud de heridos y torturados, y las huelgas de transportes y de médicos. La primera, que comenzó el pasado lunes, se debe a la protesta por las continuas subidas de la gasolina, en un país que no sólo es autosuficiente, sino que exporta petróleo.

El paro de médicos, que se inició la pasada semana, tiene todas las características de huelga salvaje. Los hospitales no admitían a ningún tipo de enfermo, ni siquiera a los más graves o a las parturientas. Los canales de televisión presentaban reportajes en directo de los que surgían denuncias estremecedoras de mujeres desangrándose, por ejemplo, a causa de un aborto, a la puerta de los centros médicos, sin ser atendidas.

Las escenas eran de absoluta crispación. El ministro de Sanidad cedió a las peticiones de los médicos y les aumentó el sueldo entre un 85% y un 100%. El paro concluyó ayer por acuerdo de los dirigentes de las organizaciones de médicos.

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