Crítica:CINE

Comedia sin compromiso

Con un nombre como el de Giovannino es fácil entender que esta película de Paolo Nuzzi, comedia italiana de cama y sexo, va de pasatiempos, olvido de problemas, como dicen los del cartel publicitario. Un filme de lo más descomprometido, para echar un vistazo de verano a carnes de celuloide.Reencontrarse con Vittorio de Sica a través de la interpretación de su hijo, Christian de Sica, podría parecer otra broma del cartel. Pero es sabido que el genial director del neorrealismo pasó sus últimos años haciendo frivolidades y comedietas de ropa interior con Sofía Loren. Hay otro hijo de famosos en l...

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Con un nombre como el de Giovannino es fácil entender que esta película de Paolo Nuzzi, comedia italiana de cama y sexo, va de pasatiempos, olvido de problemas, como dicen los del cartel publicitario. Un filme de lo más descomprometido, para echar un vistazo de verano a carnes de celuloide.Reencontrarse con Vittorio de Sica a través de la interpretación de su hijo, Christian de Sica, podría parecer otra broma del cartel. Pero es sabido que el genial director del neorrealismo pasó sus últimos años haciendo frivolidades y comedietas de ropa interior con Sofía Loren. Hay otro hijo de famosos en la película, quizá más famoso que su madre, Miguel Bosé, marqués de Leonza. Pero Bosé está de paso en la película, luciendo algún que otro modelito de época.

Giovannino

Director: Paolo Nuzzi. Basada en la novela de Ercole Patti. Intérpretes: Christian de Sica, Tina Aumont, María Mercader y Miguel Bosé. Local de Estreno: Amaya.

Giovannino, en la Catania de los años treinta, hijo del notario del lugar, se hace hombre con la criada Agapina, aunque también ama a Antonietta, la hija del abogado, y va despacio entre mujer y mujer, para no mojarse demasiado, hasta que sus padres le proporcionan el definitivo braguetazo con Vincenzina, la ortopédica heredera.

De fondo, pero sin entrar en problemas, una manifestación de banderas rojas pidiendo pan y trabajo. La ingenua Antonietta cree que ha estallado la revolución, pero Mussolini «había hecho una Italia única, proletaria y fascista». Los automóviles -en Catania iban por la matrícula 172, y en Florencia, por la 412, proporción que se mantendrá en lo sucesivo para demostrar las desigualdades regionales del parque automovilístico- no habían desplazado a los coches de caballos, y con los prostíbulos en estado legal era posible organizarse una pequeña orgía con cocaína en la habitación de Neli.

Giovannino va precedido de un simpático y técnicamente perfecto cortometraje soviético de animación: El clavo. Historia de amor, cortejo y apareamiento con otro clavo del sexo opuesto y nacimiento de un clavito. La opresión del martillo y la ley del más fuerte, la pelea callejera con desenlace en la cárcel y el clavo metido a domador de leones.

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