Guterres defiende las renovables mientras Trump amenaza con dejar la Agencia Internacional de la Energía por impulsar la transición verde
“La adicción mundial a los combustibles fósiles es una de las mayores amenazas para la estabilidad y prosperidad globales”, alerta el secretario general de la ONU
La reunión de ministros de los países que forman parte de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que se celebra este miércoles en París es un reflejo de la tensión que se vive ante el impulso a la transición verde. Porque frente a esa transición hacia las renovables están los reiterados intentos de la Administración de Donald Trump por frenarla dentro y fuera de sus fronteras, amenazando incluso con abandonar la AIE —lo que supondría una importante merma a su presupuesto— si no deja atrás esa transición hacia un sector energético sin emisiones.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha elegido bando en esta pugna en un mensaje que ha grabado con motivo de la cita de la AIE de este miércoles: “Hemos entrado en la era de la energía limpia. Las renovables son ahora la fuente más barata, rápida y segura de nueva electricidad en casi todas partes. Los inversores lo saben”, ha dicho el máximo responsable de la ONU.
Guterres ha cargado también contra los “intereses” del sector de los combustibles fósiles, que sigue “empeñado en frenar el progreso” y no duda en “difundir desinformación” o “fingir que una transición es poco realista o inasequible”.
Las palabras del secretario general de la ONU ganan peso tras las amenazas que el secretario de Energía de EE UU, Chris Wright, lanzó el martes también desde París contra la AIE. Sostuvo que su país abandonará esta agencia si sigue apostando por un enfoque climático en sus informes. En concreto, afirmó que esta agencia no debe plantear en sus análisis “un escenario de cero emisiones netas”, según recoge la agencia Reuters.
Cada año los expertos de la AIE elaboran informes en los que plantean una serie de escenarios en el desarrollo del sector energético mundial, que es el principal responsable de los gases que están detrás de la crisis climática porque sigue dominado por los combustibles fósiles. Desde la firma del Acuerdo de París en 2015, esos análisis incluyen diversas trayectorias posibles, entre las que se encuentran las necesarias para cumplir con ese pacto climático, que busca que el calentamiento se quede dentro de los límites lo menos catastróficos posibles. Y para cumplir, se necesita que las emisiones prácticamente desaparezcan a partir de 2050. Eso supone, según las recomendaciones científicas, dejar atrás los combustibles fósiles.
Eso es justamente lo contrario de lo que quiere la Administración de Trump, que se ha planteado como objetivo de sus políticas “restaurar el dominio energético estadounidense” basado en el petróleo, el gas y el carbón, según figura en la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, publicada por la Casa Blanca a finales del pasado año.
Chris Wright —quien antes de ser nombrado hace algo más de un año el máximo responsable del departamento de Energía del Gobierno de Trump era directivo de la empresa de combustibles fósiles Liberty Energy— ya amenazó el verano pasado a la AIE por el mismo motivo que ahora. En su informe anual, la agencia mantuvo el escenario de emisiones cero, pero incluyó uno nuevo en el que la demanda de combustibles fósiles no caía en los próximos años, contrariamente a lo que habían defendido en sus últimos reportes. Sin embargo, Wright quiere que la AIE vaya más allá y deje de hablar del fin de las emisiones porque lo considera “inmoral”: “Eso son solo sueños de políticos sobre un control mayor que puede conducir a un precio tan alto que la demanda de energía se desplome. Es inhumano, es inmoral, es totalmente irreal. No va a ocurrir”.
EE UU aporta alrededor del 15% del presupuesto operativo anual de la Agencia Internacional de la Energía, un organismo que nació en 1974 ligado a la OCDE. La Administración de Trump ya ha abandonado otros entes similares como la Agencia Internacional de las Energías Renovables, fundada en 2009 para impulsar estas tecnologías, y le ha creado importantes problemas de presupuesto a otros organismos relacionados con la ONU.
Pese a estas amenazas, Guterres ha insistido este miércoles en dejar atrás los combustibles fósiles: “Quienes lideren esta transición liderarán la economía global del futuro”. Porque, según ha advertido, “la adicción mundial a los combustibles fósiles es una de las mayores amenazas para la estabilidad y prosperidad globales”. Según ha explicado, “tres cuartas partes de la humanidad viven en países que son importadores netos de combustibles fósiles”, lo que los convierte en “dependientes de la energía que no controlan” con unos “precios que no pueden predecir”.
Guterres ha pedido que deje de ser un “tabú” la transición para dejar atrás los combustibles fósiles. Para ello ha abogado por la creación de una “plataforma global” para acometer un “diálogo honesto” sobre esa transición. “Debe reunir a productores y consumidores, países desarrollados y en desarrollo, instituciones financieras públicas y privadas y la sociedad civil”, ha dicho.
Precisamente, Colombia y Países Bajos están impulsando la celebración, a finales de abril en la ciudad caribeña de Santa Marta, de una conferencia internacional en la que se aborde esa transición. La idea tomó fuerza tras la última cumbre celebrada en Belém (Brasil), que se cerró con un bloqueo de los petroestados a cualquier mención a la necesidad de dejar atrás los combustibles fósiles. Los países que más lucharon por esas menciones directas abogaron entonces por intentar buscar alianzas como la que se pretende afianzar en Colombia, donde habrá naciones en desarrollo y desarrolladas. Ya han confirmado su presencia países como Alemania, Brasil o España.
Precisamente, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica española, Sara Aagesen, se ha reunido en París con la ministra de Países Bajos, Sophie Hermans, además de con Simon Stiell, el responsable del área de clima de la ONU.