Ante el retroceso de otros, lideremos la acción climática
Existe una mayoría de países convencidos de que el cambio climático es el gran desafío de nuestra era. España está dispuesta y en condiciones de liderar esa mayoría
La Administración de Donald Trump decidió, el pasado 12 de febrero, revocar el llamado endangerment finding de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Una decisión que no es un simple ajuste técnico. ...
La Administración de Donald Trump decidió, el pasado 12 de febrero, revocar el llamado endangerment finding de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Una decisión que no es un simple ajuste técnico. Es un giro de enorme calado político, económico, jurídico y social.
En 2009, el Gobierno estadounidense determinó oficialmente que los gases de efecto invernadero amenazaban la salud pública y el bienestar de la población. Ese dictamen se convirtió en el pilar legal de prácticamente toda la regulación climática del país, desde los vehículos hasta las centrales eléctricas. Eliminarlo supone un paso atrás de dimensiones históricas.
Se trata de una decisión que ignora la base científica aceptada por la comunidad internacional. Salud pública, seguridad, bienestar y ciencia dejan de ser principios básicos en la primera economía del mundo. Como ha señalado el presidente Obama, sin este marco regulatorio estaremos menos seguros, menos sanos y menos preparados para luchar contra el cambio climático. Ignorar las señales de alerta no detendrá la tormenta; al contrario, colocará a más ciudadanos directamente en su trayectoria.
En el plano internacional, y conviene subrayarlo, no se ha producido el efecto contagio
Esta medida introduce además una profunda incertidumbre en sectores industriales que llevan casi dos décadas trabajando sobre la base de la legislación vigente desde 2009. Empresas automovilísticas, energéticas y tecnológicas han invertido miles de millones en innovación, eficiencia y energías limpias, demostrando que son una opción rentable y competitiva. La estabilidad regulatoria es una condición básica para la inversión y el empleo.
Pero hay motivos para el optimismo. En el plano internacional, y conviene subrayarlo, no se ha producido el efecto contagio que algunos temían tras la salida estadounidense del Acuerdo de París. La mayoría se mantiene firme. La cohesión global frente a la emergencia climática ha resistido el envite.
Existe una mayoría viva que escucha a la ciencia que nos dice que debemos aumentar los esfuerzos. Somos muchos más los que sabemos que solo hay una hoja de ruta posible y es hacer frente al cambio climático; una mayoría de países comprometidos, guiados por la evidencia y que trabajan para avanzar aún más, porque están convencidos de que el cambio climático es el gran desafío de nuestra era. España está dispuesta y en condiciones de liderar esa mayoría.
Para España y para Europa, la responsabilidad es evidente. Primero, por pura seguridad. Somos una de las regiones más expuestas a los impactos climáticos. Los fenómenos extremos relacionados con el cambio climático han causado a la Unión Europea unas pérdidas económicas en 822.000 millones de euros entre 1980 y 2024. Y segundo, por soberanía energética. Reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles es una cuestión de autonomía estratégica.
Prepararnos ante el cambio climático es ya una política de seguridad de primer orden. Por eso, es necesario un gran pacto de país para hacer frente a la emergencia climática.
Una parte importante del crecimiento económico de nuestro país viene impulsado por la transición ecológica
Pero no se trata solo de seguridad; es también una oportunidad histórica. La transición ecológica significa prosperidad, empleo verde, energía más asequible y sostenible, significa salud, protección de nuestra biodiversidad y una competitividad renovada para nuestra industria.
Una parte importante del crecimiento económico de nuestro país viene impulsado por la transición ecológica. Los hogares y las industrias españolas disfrutan ahora de facturas de luz por debajo de la media europea. Y eso no sucede por casualidad, sino por la apuesta clara de este Gobierno por las renovables.
Frente al retroceso de otros, nuestra estrategia debe ser clara: seguir aumentando los esfuerzos, acelerar la agenda climática y asumir el liderazgo de esta transformación.
España está dispuesta a hacerlo, dando ejemplo y desde la convicción de que defender la ciencia, la salud pública y el futuro común es la única decisión responsable. Apostar por el futuro nunca puede ser un error.