La editorial Springer Nature anuncia la retractación de estudios del grupo del rector de Salamanca, Juan Manuel Corchado

El informe “independiente” encargado por la propia universidad alaba a Corchado mientras la empresa editora reprocha un comportamiento irregular

El catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, Juan Manuel Corchado, en su toma de posesión como rector de la Universidad de Salamanca, el 31 de mayo.J.M. García (EFE)

Dos investigaciones sobre el actual rector de la Universidad de Salamanca han llegado a conclusiones radicalmente diferentes. La editorial Springer Nature ha iniciado una retractación aparentemente masiva de estudios del grupo de Juan Manuel Corchado, tras detectar “problemas” relacionados con “citas inapropiadas o inusuales y conflictos de interés no declarados”, según consta en los correos electrónicos enviados a al menos una decena de coautores del rector, a los que ha tenido acceso EL PAÍS. Este periódico publicó el 30 de mayo ...

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Dos investigaciones sobre el actual rector de la Universidad de Salamanca han llegado a conclusiones radicalmente diferentes. La editorial Springer Nature ha iniciado una retractación aparentemente masiva de estudios del grupo de Juan Manuel Corchado, tras detectar “problemas” relacionados con “citas inapropiadas o inusuales y conflictos de interés no declarados”, según consta en los correos electrónicos enviados a al menos una decena de coautores del rector, a los que ha tenido acceso EL PAÍS. Este periódico publicó el 30 de mayo mensajes internos que demostraban que Corchado se convirtió en uno de los científicos más citados del mundo porque, entre otras prácticas fraudulentas, organizó lo que se denomina un cártel de citas: un grupo de investigadores conchabados para citarse unos a otros. La investigación “independiente” encargada por la propia Universidad de Salamanca al historiador Salvador Rus Rufino sostiene, sin embargo, que las citas en los artículos del rector “son coherentes y están bien fundamentadas”.

Corchado, un ingeniero informático nacido hace 53 años en Salamanca, presumía en su web de ser el cuarto científico más citado de España en su campo y uno de los 250 más mencionados en el mundo. Durante años, este catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial dio instrucciones a sus trabajadores para que incluyeran en cada estudio menciones a sí mismo o a la revista que él edita: Advances in Distributed Computing and Artificial Intelligence Journal (ADCAIJ). El 7 de junio de 2017, por ejemplo, una ayudante de Corchado envió a sus subordinados este correo: “Recopilad todo lo que tengáis (trabajos de fin de máster, proyectos de fin de carrera, trabajos de fin de grado, tesis, etcétera) e incluid en los mismos 20 referencias de entre las que os adjunto en el documento Word y 10 artículos de ADCAIJ”. El archivo adjunto incluía casi medio centenar de publicaciones del catedrático. La asistente insistió un rato después: “Como sé que andamos todos ahora a tope, para que sea más fácil, os adjunto las referencias ya solo para copiar y pegar”.

Corchado y su grupo organizan cada año la conferencia internacional PAAMS, con seis congresos simultáneos y un precio de hasta 585 euros por asistente. El catedrático aprovechaba las actas de estos congresos, publicadas por la editorial Springer Nature, como coladero para incluir paquetes de citas a sí mismo. El 12 de marzo de 2018, una de sus colaboradoras envió a 40 personas instrucciones para manipular estas publicaciones: “Os indicaremos esta semana qué agradecimientos, referencias y autores finales tenéis que subir en las versiones Camera_ready [listas para imprimir]”. Corchado figuraba entre los destinatarios de estos mensajes multitudinarios.

Springer Nature, alertada por las noticias de este periódico, inició una investigación a finales de mayo. El pasado jueves, 5 de septiembre, al menos una decena de coautores de Corchado recibió mensajes de la editorial con el asunto “Tu estudio presentado en el congreso va a ser retractado”. En el correo, la empresa advertía: “Hemos identificado problemas en tu artículo, tras una investigación más amplia sobre un conjunto de estudios. Los problemas incluyen, pero no se limitan a, dudas sobre el manejo editorial, citas inapropiadas o inusuales y conflictos de interés no declarados. Tras un análisis minucioso, el responsable de la serie y el editor han decidido retractar este estudio”. Los coautores tienen hasta el 19 de septiembre para decir si aceptan o no la retractación, una medida tomada por las editoriales cuando detectan una mala conducta científica. EL PAÍS tiene constancia de al menos 12 estudios retractados, pero podrían ser varias decenas, dado el volumen de trabajos similares.

El Ministerio de Ciencia solicitó el 3 de mayo un informe al Comité Español de Ética de la Investigación, un órgano independiente creado hace un año por el Gobierno y las comunidades autónomas. Este comité, presidido por el médico Jordi Camí, instó el 11 de junio a la Universidad de Salamanca a ejercer “sus potestades de inspección y sanción” ante “la presunta gravedad de los hechos”. El 3 de julio, el Consejo de Gobierno de la institución salmantina, controlado por el propio Corchado, eligió como coordinador “experto, independiente y externo” de esa inspección a Salvador Rus Rufino, un historiador de la Universidad de León que estuvo en las quinielas para ser consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León a propuesta de Vox, según publicó en 2022 el diario ABC, en el que este catedrático de Historia del Pensamiento es columnista.

Los problemas incluyen citas inapropiadas o inusuales y conflictos de interés no declarados
Editorial Springer Nature

El informe de Rus Rufino, al que ha tenido acceso EL PAÍS, alaba al rector. “La relevancia de la investigación del Dr. Juan M. Corchado entre sus colegas, adscritos a la Universidad de Salamanca, es muy alta en términos de volumen de publicaciones y alta en términos de índice h [un indicador para medir el impacto de un científico], incluso cuando se excluyen las autocitas y las citas de coautores”, sostiene el documento, de apenas 17 páginas.

Más de dos centenares de profesores de la Universidad de Salamanca firmaron en junio un comunicado exigiendo una investigación realmente independiente, para “salvaguardar el prestigio de la institución” y “eliminar cualquier sospecha de malas prácticas o de permisividad con las mismas”. Uno de los firmantes era Rodrigo Santamaría, un profesor de Bioinformática que ahora denuncia “la pobreza” del informe de Rus Rufino. “Un aspecto fundamental es que falta una declaración de conflicto de intereses. Es algo básico y necesario, dada la irregular elección de la comisión, que no es plural, que es hiperlocal, que no cuenta con expertos en bibliometría ni en informática, que se nombró en un órgano posiblemente no competente (un Consejo de Gobierno y no un Claustro), que no tiene un protocolo definido ni transparente, y que tiene como coordinador a una persona con declaraciones públicas a favor del rector y vinculación con un grupo de investigación de su vicerrectora”, lamenta Santamaría.

Salvador Rus Rufino es un viejo conocido de Corchado. Incluso han dado conferencias juntos. El 21 de mayo, el historiador sugirió la existencia de una conspiración contra el rector en su columna en ABC. “Desde hace unos meses la Universidad de Salamanca ha sido objeto de algunos ataques y de críticas que ponen en duda su prestigio. La institución en estos momentos está sometida por parte de un grupo de comunicación a un escrutinio permanente reclamando integridad, transparencia y buena praxis académica en la investigación y en la transferencia de los resultados que no parece aplicarse igualmente a otras universidades. El centro de los ataques en las últimas semanas es el recién elegido rector de la Universidad”, afirmó el catedrático de León. “Debemos usar la misma vara de medir para todos, porque utilizar diferentes raseros para situaciones equivalentes conduce a la sospecha de que las acusaciones responden a un interés concreto y, por tanto, pierden credibilidad”, defendió. Apenas un mes después de publicar este texto, el Consejo de Gobierno de la Universidad de Salamanca consideró que Rus Rufino era el más indicado para investigar al rector.

Durante años, Corchado publicó documentos plagados de autocitas en el repositorio científico GREDOS de su universidad, como un único párrafo sobre edificios inteligentes con 227 citas a sí mismo. En la única entrevista que ha aceptado con este periódico, el 13 de marzo, Corchado afirmó que además había “20 o 30″ perfiles de científicos inexistentes dedicados a citarle en estudios falsos publicados en el repositorio ResearchGate. El motor de búsqueda de Google Académico registraba esos documentos y los tenía en cuenta para elaborar sus indicadores. Corchado presumía de 45.000 menciones a sus trabajos, más que los líderes de su campo en Estados Unidos.

El informe de Rus Rufino no incluye ninguna referencia “a la creación de perfiles falsos en internet porque existe una investigación en marcha a instancia de una denuncia presentada por el Dr. Juan M. Corchado”. En la conversación telefónica del 13 de marzo, en apenas dos minutos, el entonces aspirante a rector ofreció dos versiones contradictorias: que esos científicos inventados dedicados a citarle los habían fabricado extrabajadores para hacerle daño y que los había creado “un chico” para demostrar que ResearchGate, una red social académica, se podía trucar. Corchado también aseguró que había borrado esas decenas de perfiles falsos gracias a sus conocimientos en ciberseguridad. Un portavoz de ResearchGate, sin embargo, explicó que no les constaba ningún ataque informático y que solo el autor de un perfil puede eliminarlo con su clave.

Este periódico escribió por primera vez a Juan Manuel Corchado el 12 de marzo para preguntarle su versión sobre sus prácticas. El informe de Rus Rufino constata que los días 12, 13, 24 y 25 de marzo el catedrático de Salamanca solicitó a la responsable técnica del repositorio universitario GREDOS que borrase 147 de sus documentos y retirase otros 45. Esos eran los trabajos que incluían miles de citas irrelevantes a sí mismo. El veredicto de Rus Rufino se limita a confirmar que “no siguió el cauce formal establecido”. El repositorio, teóricamente, no permite la eliminación de publicaciones científicas. Corchado ordenó el borrado de casi 200 tras saber que EL PAÍS estaba investigando su caso.

Algunos de estos documentos suprimidos sobreviven en la plataforma británica CORE, que hace copias de otros repositorios. Por ejemplo, en un resumen de dos páginas de una conferencia en Chennai (India) se citó a sí mismo 200 veces. Otro trabajo, titulado Modelos inteligentes para predicciones de epidemias, consta de tres párrafos y un centenar de citas a sí mismo. El informe de Rus Rufino concluye que “los niveles de autocitación del Dr. Juan M. Corchado en las herramientas bibliométricas de referencia, WoS y Scopus, se encuentran dentro de umbrales adecuados”.

El documento del historiador no tiene en cuenta Google Académico, al no considerarlo una base de datos de referencia. En febrero, un equipo de la Universidad de Nueva York en Abu Dabi, encabezado por Talal Rahwan y Yasir Zaki, demostró que la herramienta se podía trucar con perfiles falsos e incluso comprando citas. Los autores detectaron a cuatro científicos de España con comportamientos anómalos, pero no hacen públicos sus nombres por razones de privacidad, según explica Zaki. “Encuestamos a profesores de universidades de alto rango y confirmamos que Google Académico se utiliza habitualmente para evaluar a los científicos”, señalaron los investigadores.

Los documentos con centenares de autocitas hinchaban artificialmente el currículum de Corchado en Google Académico. En las bases de datos Web of Science y Scopus, influían sobre todo los paquetes de citas añadidos por sus colaboradores. El matemático Roberto Casado Vara publicó el 9 de enero de 2019 un estudio sobre la seguridad informática en redes de distribución eléctrica. El 94% de las referencias (29 de 31) eran citas a trabajos de Corchado, aunque no tuviesen absolutamente nada que ver, como trabajos sobre el CO₂ en el océano, vertidos de petróleo y el cáncer de vejiga. Una portavoz de la editorial Springer Nature afirma que, por sus protocolos en este tipo de investigaciones, todavía no puede hacer declaraciones sobre la retractación colectiva. Este periódico ha intentado este lunes obtener la versión de Corchado a través de su jefa de prensa, sin recibir respuesta por el momento.

La estrategia del rector desde hace meses es el silencio, pese al clamor contra sus prácticas. El 20 de junio, la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) emitió un durísimo comunicado, sugiriendo la convocatoria de nuevas elecciones al rectorado en la Universidad de Salamanca y la puesta en marcha urgente de una auténtica investigación independiente a Corchado. “Su reputación como investigador está clara y gravemente en entredicho, lo que sin duda alguna salpica la reputación de la propia Universidad de Salamanca y, por extensión, la de la universidad española en su conjunto, tanto en el plano nacional como en el internacional”, alertó la COSCE, una organización que agrupa a 88 sociedades que representan a más de 40.000 científicos. El 20 de agosto, la revista Nature, templo de la ciencia mundial, puso como ejemplo a Corchado en un reportaje sobre la manipulación de citas.

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