Por qué cientos de miles de personas en el cierre de campaña del apruebo en Chile no son garantía de triunfo

El poder de movilización de quienes votarán por aprobar la nueva Constitución el domingo no se refleja en los sondeos

Simpatizantes del apruebo participan en el centro de Santiago del cierre de campaña por el referendo constitucional, el 1 de septiembre de 2022.
Simpatizantes del apruebo participan en el centro de Santiago del cierre de campaña por el referendo constitucional, el 1 de septiembre de 2022.IVAN ALVARADO (REUTERS)

La noche del jueves, tres días antes del plebiscito, se cerraron las campañas de las dos opciones que estarán en la papeleta en el referéndum constitucional en Chile, el apruebo y el rechazo. La primera organizó un gran espectáculo en la Alameda que congregó a medio millón de personas, según los organizadores. El rechazo tuvo un cierre en un anfiteatro en el cerro San Cristóbal, también en el centro de la capital, que no tuvo un carácter masivo y al que llegaron unas 500 a 700 personas. Hace dos semanas, antes de la prohibición de informar sobre nuevas encuestas, el rechazo sobrepasaba al apruebo por entre ocho y 11 puntos. Una de las preguntas del día en Chile ha sido si los actos de este jueves influirán en los ciudadanos a la hora de votar.

“Este tipo de actos no tiene ningún efecto sobre las intenciones de voto en la gente, aunque sí puede tenerlo sobre la predisposición de las personas –tanto del apruebo como del rechazo– a salir a votar”, opina Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca, que no descarta una “inyección anímica” para la alternativa que pierde en las encuestas.

Morales comenta que la campaña del apruebo ha mostrado mejor capacidad organizativa que el rechazo . Evidencia de ello es que quienes se oponen a la nueva Constitución han hecho continuos llamamientos para que haya observadores en los colegios electorales el domingo. “En el apruebo están operando los partidos políticos [de la izquierda], mientras que en el rechazo los partidos decidieron renunciar y entregar la organización a la sociedad civil. Por lo tanto, son dos enfoques culturales de campaña totalmente distintos”, opina Morales.

El académico recuerda la campaña presidencial de 2017, cuando el candidato de la centroizquierda, Alejandro Guillier, tuvo cierres masivos de campaña, a diferencia de Sebastián Piñera, el candidato de la derecha que finalmente ganó la presidencial con ventaja. “Los actos previos a un evento electoral no son indicadores de nada”, reitera Morales, que recuerda que esta elección será obligatoria para 15,1 millones de personas, por lo que las campañas de movilizaciones de las diferentes opciones son menos incidentes. “El acto masivo del apruebo habría incidido en la movilización si se tratara de voto voluntario”, opina el investigador de la Universidad de Talca.

Un aspecto crucial para entender el poder de convocatoria y capacidad de movilización de ambas campañas tiene que ver con las características de los votantes de una y otra opción. Para el analista Cristian Valdivieso, de la encuestadora Criteria, si este referéndum tuviese voto voluntario el apruebo tendría más posibilidades. “Los militantes del apruebo son comprometidos. El apruebo tiene causa, motivación, razón de ser, esperanza, capacidad de movilización. El votante del rechazo, en cambio, está movilizado por el temor de algo malo, no tanto por el prodigio de algo bueno. En ese sentido, se le ve menos movilizado, lo que no significa que no vaya a votar”, comenta Valdivieso. Según estudios de Criteria, el votante del apruebo acudirá a las urnas mayoritariamente por una convicción cívica, mientras que los del rechazo están divididos entre una convicción cívica y el miedo a la multa.

“Las concentraciones multitudinarias son importantes por el efecto anímico que producen y pueden tener un impacto en algunos indecisos o que no sabían si ir a votar o no”, comenta Isabel Castillo, investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). Quienes no están por el apruebo ni por el rechazo están entre el 10% y 20%. “A la gente no le gusta votar por opciones perdedoras. Que el apruebo tenga alta convocatoria puede contribuir a pensar que esa opción puede ganar y ayudar a sumar votos”, continúa Castillo. La investigadora, sin embargo, relativiza: “Este evento fue en Santiago y ha habido otras concentraciones en grandes ciudades, pero probablemente no tengan efecto en regiones donde el rechazo es más fuerte y en zonas rurales. Puede ser un golpe anímico que ayude a disminuir la brecha que venían mostrando las encuestas –de todas maneras es una incógnita qué tan bien están capturando la intención de voto–, aunque posiblemente no alcance para dar vuelta el resultado”, explica la politóloga.

Al sociólogo Juan Pardo, director de estudios de la encuestadora Feedback, le llamó mucho la atención la masividad del acto de cierre del apruebo, porque hasta el momento no había visto un clima de campaña en las calles. Para Pardo fue evidente el desequilibrio entre el número de participantes entre ambas convocatorias y cree que “podría tener algún efecto entre los indecisos” a favor del apruebo. Habla del espiral del silencio, como le llaman los expertos al fenómeno de que los electores, al observar una opción ganadora, suelen subirse al carro del triunfo. “Pero este efecto necesita de tiempo, por lo que, en esta ocasión, quizá es muy tarde para que ocurra, a solo 72 horas de la elección”, dice Pardo.

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