Cuando los datos marcan la diferencia: Maipú y la gestión de la emergencia en tiempo real
El uso intensivo de datos, el aprovechamiento de tecnologías públicas y una coordinación eficaz entre instituciones permitieron que, en solo siete días, cientos de familias afectadas por inundaciones fueran catastradas y comenzaran a recibir apoyo

El sábado 31 de enero, en pleno verano, Maipú registró 50 milímetros de lluvia en solo 45 minutos. Las imágenes que se viralizaron en redes sociales parecían generadas por inteligencia artificial, una nube estacionada justo sobre la comuna, dejando calles y hogares completamente inundados. Pero no era ficción: fue un evento climático extremo que dejó a más de mil familias damnificadas.
Tras el evento, durante la madrugada del sábado, los equipos municipales desplegaron presencia inmediata en terreno, constatando que cientos de familias lo habían perdido todo, lo que llevó a convocar a las tres de la mañana un Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid) que coordinó la respuesta inicial. El trabajo operativo continuó desde el 1 de febrero con la organización temprana del despliegue territorial, orientado a catastrar daños, entregar apoyo inmediato a las familias afectadas, coordinar la limpieza del espacio público y gestionar ayudas oportunas, en un contexto que hizo clave contar con sistemas capaces de recibir y analizar información localizada y en tiempo real.
Frente a este escenario, y considerando la necesidad de contar desde el primer momento con información confiable y localizada para orientar la toma de decisiones, el municipio activó sus capacidades tecnológicas y de gestión de datos como un componente central de la respuesta a la emergencia.
Maipú cuenta desde comienzos de los 2000 con un robusto sistema de información georreferenciada, denominado Sitma (Sistema de Información Territorial de Maipú), que integra múltiples capas de información del territorio y permite registrar eventos especiales con localización precisa a través de dispositivos móviles.
En complemento a este sistema, MAI —la asistente virtual municipal que atiende por WhatsApp— comenzó a funcionar en 2022 y desde entonces se ha ido consolidando como un canal remoto, accesible para todos los vecinos y vecinas, para informar y canalizar múltiples servicios municipales.
Sobre la base de estas dos herramientas, el municipio activó en pocas horas un mecanismo que permitió a los equipos en terreno registrar los casos de manera geolocalizada y, en paralelo, habilitó a través de MAI un sistema de autoreporte. A través de este canal se recibieron más de 2.000 reportes ciudadanos, los que permitían informar ubicación, situación y adjuntar incluso fotos o videos. La conexión entre ambas plataformas hizo posible contar desde el primer día con datos georreferenciados confiables para orientar el despliegue territorial, informar a las autoridades del nivel central y definir con claridad las ayudas prioritarias a solicitar, tanto a actores públicos como privados.
Con información que se actualizaba diariamente —gracias a los reportes ciudadanos y al trabajo en terreno— se coordinó el despliegue de los equipos sociales de la municipalidad y de municipios que, durante toda la semana, apoyaron la aplicación de la Ficha FIBE. En menos de siete días se lograron aplicar más de 1.400 de estas fichas, requisito imprescindible para gestionar ayudas municipales y del gobierno central. De ellas, más de 800 familias ya recibieron el bono de emergencia directamente en su CuentaRUT, mientras que el resto lo hará durante esta semana.
Más allá de los resultados inmediatos, esta experiencia deja un aprendizaje relevante. Hablar de cultura de datos y de gestión basada en evidencia suele parecer un objetivo lejano en el sector público, especialmente a nivel local. En este caso, el uso intensivo de datos, el aprovechamiento de tecnologías públicas ya existentes —como Sitma, MAI y los mecanismos de pago del Estado— y una coordinación eficaz entre instituciones permitieron que, en solo siete días, cientos de familias quedaran catastradas y comenzaran a recibir apoyo. Por supuesto, son los equipos y su compromiso los que hacen posible responder en contextos de emergencia; pero experiencias como esta demuestran que el uso oportuno y adecuado de los datos y contar con sistemas tecnológicos adecuados es clave para potenciar ese esfuerzo y permitir al Estado actuar con rapidez y eficacia cuando las personas más lo necesitan.
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