Petro: “No queremos misiles sobre Caracas ni sobre otro país de América”
Siete jefes de Estado debaten en Panamá una agenda común para América Latina en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe


Siete jefes de Estado, un presidente electo, ministros de Economía y Finanzas y más de 2.500 empresarios, referentes políticos, representantes de organismos internacionales y expertos debaten entre este miércoles y el jueves en Ciudad de Panamá un nuevo futuro para la región en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026. La necesidad de mayor integración regional y de unir esfuerzos por tener una voz propia que abogue por la paz y el bienestar en un mundo cada vez más convulso han centrado la intervención de los mandatarios. En un momento en el que la eficacia de las cumbres regionales y el multilateralismo están en cuestión, el evento es una cita extraordinaria que ha logrado impulsar el diálogo entre mandatarios de muy distinto signo político, desde el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva al ecuatoriano Daniel Noboa.
El anfitrión del evento, considerado informalmente por su dimensión un Davos latinoamericano, es CAF-banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, en colaboración con el Grupo PRISA (editor de EL PAÍS), a través del foro World in Progress (WIP) que contará, entre otros, con la participación de su presidente, Joseph Oughourlian; su vicepresidente, Fernando Carrillo, y el director de EL PAÍS, Jan Martínez Ahrens.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha articulado su discurso sobre esa necesidad de integración en el continente. “Vivimos uno de los momentos de mayor retroceso en esa materia”, lamentó. El mandatario brasileño fue crítico con la debilidad de las instituciones regionales. “Nuestras cumbres están vacías, con la ausencia de los principales líderes regionales. La Celac está paralizada y no ha sido capaz siquiera de hacer una única declaración contra ataques ilegales que afectan a nuestras naciones”, criticó.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, por su parte, ensalzó el libre comercio, Mulino llamó a la unidad del continente. “América Latina debe conformarse como un bloque único porque solo así tendrá poder de negociación y podrá reclamar el lugar que nos corresponde”, reclamó. “El mundo está en la antesala de una gran tormenta”, alertó antes de asegurar que la región debe ser el “contrapeso de paz” en el mundo. Gustavo Petro, presidente colombiano, fue más explícito ante el escenario geopolítico actual. “No queremos misiles sobre Caracas ni sobre otro país de América”, advirtió durante su ponencia. “Haber bombardeado la Patria del Libertador, no lo va a olvidar ninguna generación de jóvenes en ninguna parte de nuestro país”, añadió.
Petro planteó la necesidad de “realizar una alianza total en todas las Américas, comenzando por Estados Unidos”, al advertir que ese país pierde entre 70.000 y 100.000 personas por año a causa de lo que definió no como una droga tradicional, sino como “un veneno puro, mortal”, el fentanilo. En ese marco, sostuvo que ensayar un diálogo continental es “importantísimo”, aun con el riesgo de fracasar, y subrayó que ese diálogo solo será posible si se reconoce que América Latina y Estados Unidos pertenecen a civilizaciones distintas, con trayectorias, intereses y realidades diferentes.

Petro también volvió a invitar públicamente al presidente ecuatoriano Daniel Noboa a retomar el diálogo bilateral, una invitación que aún no ha tenido respuesta conocida. El gesto llega en medio de una escalada de tensión entre Colombia y Ecuador, marcada por los reclamos de Noboa sobre una supuesta falta de cooperación militar en la frontera para combatir al crimen organizado, que ha provocado fricciones comerciales, con advertencias sobre aranceles, sobreprecios en el transporte del petróleo y restricciones que afectan el intercambio entre ambos países. En ese contexto, Petro insistió en que la integración regional —incluida la cooperación en seguridad— es la única vía eficaz frente a amenazas transnacionales que no reconocen fronteras.
En su intervención, Noboa precisamente hizo énfasis en la seguridad transfronteriza que ha generado roces entre ambos jefes de Estado. “La libertad es para el que hace las cosas bien y, por eso, los criminales deben ser privados de la libertad”, aseguró. “Latinoamérica debe estar junta y, a los criminales, debemos tratarlos como criminales, porque se pasean de país a país haciendo desmadre”.
El presidente ejecutivo de CAF, Sergio Díaz-Granados, fue el encargado de dar paso a primera hora del miércoles a las inéditas intervenciones entre mandatarios latinoamericanos de diferentes colores políticos. Durante la inauguración, Granados recordó que Panamá celebra el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826, convocado por Simón Bolívar para fomentar la unidad e integración de las repúblicas americanas, y el foro de CAF persigue lo mismo. “Este es el escenario ideal para construir una región fuerte y solidaria; uno para ver cómo potenciar la región integrándonos entre nosotros y el resto del mundo”, señaló. “Vamos a cerrar esta semana con cerca de 35 acuerdos”.

Lula, por su parte, señaló “la cercanía geográfica con la mayor potencia militar del mundo” como un elemento “inescapable” y advirtió: “La historia muestra que el uso de la fuerza jamás cimentará el camino para superar nuestros flagelos”. E insistió en la necesidad de fomentar la unión con varios llamados a sus homólogos. “Reconquistar la confianza en la integración es una tarea ardua, pero necesaria”, señaló. “No existe ninguna posibilidad de que cualquier país de América Latina pueda resolver sus problemas en solitario”.
Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, también invitó a los jefes de Estado a la hermandad y la unión en momentos de “mentira y desinformación global” para construir una fuerza geopolítica conjunta. “Hoy más que nunca tenemos que demostrar la capacidad de unir culturas, democracias, formatos de migración... Hoy, el hemisferio sur solo tiene que tomar la decisión de ser parte de las fuerzas geopolíticas. Tomemos las decisiones”, alentó. Asimismo, el mandatario pidió dejar atrás las ideologías para alcanzar metas comunes. “Las ideologías no dan de comer. Lo que da de comer es la verdad, el empleo, sanidad y educación. Eso es lo que da oportunidades a hombres y mujeres de nuestra patria”.
José Antonio Kast, presidente electo de Chile, entonó un discurso crítico con los errores del pasado de los Gobiernos de la región en materia de educación, seguridad, crisis migratoria y liderazgo político. “Durante décadas hemos acumulado papers brillantes y discursos correctos, pero millones de ciudadanos están encerrados en la pobreza, la inseguridad y el miedo. Esto es un fracaso político”, lamentó.

Sus palabras estuvieron muy enfocadas en cómo detener el crimen organizado y las pandillas es un imperativo para garantizar la fortaleza de las democracias y pidió estrategias comunes, dejando atrás las ideologías individuales. “La fragmentación nos debilita (...) América Latina y el Caribe puede seguir siendo el continente de las oportunidades perdidas o puede ser el que decidió cambiar de destino. (...) Llegó la hora de dejar de fallar”, exclamó.
Andrew Holness, primer Ministro de Jamaica, también incidió en el tema de la inseguridad. A pesar de que la isla ha disminuido un 40% la tasa de homicidios, siguen reportándose al menos tres muertes violentas al día. Es por ello que pidió acciones colectivas como región para los retos compartidos. Así, sugirió directamente a sus interlocutores tres propuestas: una agenda regional competitiva, estar listos institucionalmente y una postura diplomática y económica renovada. “No podemos hablar como un mercado aislado sino como un hemisferio coherente”, advirtió. “Latinoamérica y el Caribe ha sido descrito como un área de vulnerabilidad, pero ese no es nuestro destino. Poseemos lo que el mundo necesita: poblaciones, geografía estratégica, recursos naturales, alimentos, potencial para energías y una democracia periférica. No somos periféricos para el sistema global”.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, respaldó esta idea de cómo ser flexible ante un mundo que cambia. “Estamos hablando de cómo América Latina se puede potenciar ante el orden global, pero ese orden está cambiando y también lo hace la función de las regiones”, aseguró. “Eso nos invita a preguntarnos de qué manera vamos a tratar de navegar esas incógnitas desde nuestras sociedades, persiguiendo el objetivo que tenemos: el bienestar”.

Pasarán también por los paneles del Foro la ministra de Economía y Finanzas de Ecuador, Sariha Moya, y su par de Bolivia, José Gabriel Espinoza Yáñez. Los premios Nobel de Economía 2024, James Robinson, y 2025, Philippe Aghion, compartirán sus visiones sobre desarrollo, instituciones, innovación y crecimiento económico.
La intención del Foro es convertirse en una cita fija en el calendario de los grandes eventos regionales. En la anterior convocatoria asistieron unas 2.000 personas, más de 150 líderes mundiales de 15 países, se celebraron 50 paneles y sesiones especiales y se sumaron unas 350.000 personas en el streaming. Como en aquella ocasión, el Foro podrá seguirse en vivo por las cabeceras del diario EL PAÍS y a través de sus redes sociales. Además de estas intervenciones, participarán en el foro tres miembros del Consejo Asesor de WIP, Julissa Reynoso, Josep Borrell y Juan Manuel Santos.
La agenda del Foro abordará cuestiones como el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica, la transición energética y climática, la transformación digital, la inversión productiva y la cohesión.
En paralelo a las sesiones, CAF ha organizado un encuentro para acercar a los participantes, inspirado en el concepto de speed dating o citas rápidas: charlas de 25 minutos entre los asistentes. En la Rueda de Negocios América Latina y el Caribe, 150 compradores internacionales podrán sentarse frente a 300 exportadores latinoamericanos en más de 4.000 reuniones uno a uno diseñadas para conectar la oferta regional con la demanda global.
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