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La alcaldesa de Los Ángeles se jugará el cargo en una segunda vuelta en noviembre

Karen Bass tendrá que volver a las urnas tras ganar las primarias por no lograr el 50% de los votos. Su rival aún no se ha decidido mientras continúa el escrutinio

La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, en una charla el 28 de mayo.William Liang (AP Photo/William Liang)

Dos piedras en el zapato se le han atravesado a la alcaldesa de Los Ángeles, la segunda ciudad más poblada de Estados Unidos, durante estos cuatro años de mandato. Dos piedras que pueden costarle a Karen Bass el siguiente, como ha quedado demostrado este martes, 2 de junio, en las primarias al Ayuntamiento angelino. La mala gestión de los incendios y de la situación de las 30.000 personas sin hogar de la ciudad le ha supuesto a Bass tener que ir a una segunda vuelta.

Este martes, los californianos han votado en las primarias del Estado para elegir a sus dos candidatos a gobernador, en sustitución de Gavin Newsom, pero los angelinos, además, a su futuro alcalde o alcaldesa. Si ningún candidato recibía más del 50% de los votos, como se esperaba y como ha ocurrido, los dos más votados se disputarán el sillón del ayuntamiento el 3 de noviembre.

Tres eran los nombres que partían con más ventaja. Finalmente, ha pasado el corte la demócrata Bass, de 72 años, con alrededor del 35% de los votos. Hasta la mañana de este miércoles, con el 63% de las papeletas escrutadas, su rival aún no se había decidido, pero el republicano Spencer Pratt, de 42 y exparticipante de un programa de telerrealidad juvenil y de corte MAGA, la seguía de cerca con un 30,4% de los votos.

Bass no lo tendrá fácil para hacerse con la reelección (sería la última vez; solo se puede ser alcalde durante dos mandatos). Tras pasar 12 años en el Congreso, en Washington, y ocho en la Asamblea del Estado, la demócrata logró la alcaldía en unas reñidas elecciones en 2022 contra el millonario empresario Rick Caruso, convirtiéndose en la 43ª mandataria de la ciudad y en la primera mujer en el cargo.

Desde el primero de sus días, la lucha por sacar a las personas sin hogar de las calles de la ciudad fue su bandera, llegando a declararla emergencia local. Destinó cientos de millones al programa Inside Safe (50 solo en la primera semana, a los que siguieron muchos más), con el que dio alojamiento a quienes vivían en las calles, transformando, por ejemplo, hoteles y moteles semiabandonados en hogares. Según el diario local Los Angeles Times, que cita datos de la agencia local para el sinhogarismo, el 43% de los participantes de Inside Safe han vuelto a vivir en la calle. Se calcula que en sus dos primeros años de mandato, quienes viven en las calles han pasado de ser 33.000 a 27.000 personas, una reducción de un 17,5%.

Pero otra emergencia ha afectado aún más la imagen de Bass. Los gravísimos incendios que se declararon en el sudoeste de Los Ángeles, en Pacific Palisades (junto a Malibú) y dejaron sin casas a miles de personas, dejaron muy tocada su imagen pública. La alcaldesa estaba de visita en Ghana cuando los fuegos empezaron a fagocitar las colinas de la ciudad; tuvo que volver, pero actuó con poca premura, y no llegó hasta pasadas muchas horas, cabizbaja y sin contestar a los periodistas que la esperaban en el aeropuerto. Fue solo el principio de una mala gestión de la catástrofe, con un ejecutivo municipal que se mostró lento y torpe a la hora de actuar, como ella misma tuvo que reconocer.

Los incendios son la ola a la que se ha subido Spencer Pratt, el sorprendente candidato de derecha populista que ha entrado en la carrera electoral y que hasta Trump ha apoyado. Él, su esposa, Heidi Montag, ambos participantes de The Hills —a la pareja los fans la apodaban Speidi— y sus dos hijos perdieron su casa, de su barrio de toda la vida, Pacific Palisades, como tantos personajes conocidos, de Billy Crystal y Jeff Bridges a Paris Hilton, Cary Elwes o Anna Faris. En 9.000 hectáreas arrasadas desaparecieron casi 7.000 casas y murió una docena de personas. Pratt demandó a la ciudad, la alcaldesa, el gobernador y, desde ahí, su ira le llevó a las urnas.

Pratt es la dupla del presidente, pero en tamaño local. Es la celebridad —era el chico malo de The Hills, un reality dosmilero adolescentoide de californianos perfectos en MTV que duró seis temporadas y le hizo rico— que juega al despiste; es el conspiranoide, el sensacionalista, el que usa imágenes generadas con IA para atacar a sus rivales. El que asegura no ser demócrata ni republicano, pero habla solo con los medios más cercanos a estos últimos y está registrado bajo ese partido desde hace al menos seis años. El que llama a Karen Bass “Basura”, en español, jugando al ataque con su apellido, y a sus seguidores con el insulto "Bassholes". El que asegura que pasará de tener 9.000 policías a más de 12.000 sin explicar cómo. Aunque haya llegado hasta la elección final, tampoco lo tiene fácil en una ciudad —y un Estado— eminentemente demócrata, donde más de la mitad de quienes están registrados para votar lo hacen por los progresistas y solo un 15% por los conservadores.

La tercera en discordia ha sido Nithya Raman, que ya es miembro del Consejo del Ayuntamiento, el órgano que gobierna la ciudad. En su caso, representa al cuarto distrito, que cubre el valle de San Fernando y las montañas de Santa Mónica. Aunque inicialmente apoyó a la alcaldesa y sus políticas, con el tiempo Raman se ha ido mostrando más crítica con Bass hasta decidir presentarse a la elección casi en el último momento, en febrero. Entonces, ella misma se calificó como “una outsider”, alguien fuera del sistema. “Y estoy cómoda con ello”, aseveró.

En los próximos cinco meses y un día, Bass tratará de demostrar cómo su programa sí ha ayudado a la mejora de las condiciones de vida de las personas sin hogar, así como que sus políticas han ayudado a reducir la tasa de homicidios, la más baja de los últimos 30 años. Aupada al poder gracias a las muchas promesas hechas a los sindicatos (los ha citado nada más arrancar su discurso de la noche), ha subido sueldos a trabajadores municipales, bomberos y policías, que se marchaban sin parar del cuerpo. Con ello, no han quedado fondos para casi nada más.

Pocas políticas públicas más pueden agradecérsele a la alcaldesa, con calles sucias, carreteras llenas de socavones, un aeropuerto anticuado e ineficiente y un grave problema de transporte público y de desplazamientos de cara al casi inminente Mundial de Fútbol y a los próximos Juegos Olímpicos de 2028. Y los ingresos no ayudan, con el turismo internacional de capa caída y las dificultades para los rodajes en la ciudad a causa de los elevados costes. Todo ello le ha pasado factura: desde 2005 ningún alcalde ha tenido que ir a segunda vuelta; ese año le tocó a James Hahn, que perdió finalmente contra Antonio Villaraigosa.

“Por ahora pinta bien”, afirmaba Bass, saliendo a hablar con los simpatizantes apenas una hora después de cerrar las urnas, con menos de la mitad de la votación escrutada y ya viéndose como ganadora. “Queremos traer el cambio para nuestra ciudad y eso es lo que hemos hecho y lo que seguiremos haciendo”, afirmaba sobre Los Ángeles, “capital creativa del mundo, donde los sueños se hacen realidad”. “He dedicado mi vida entera a servir a la ciudad que amo, en la que nací”, ha afirmado la mandataria, “y seguiré haciéndolo hasta la victoria en noviembre”.

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