Bruselas incluye por primera vez la menopausia e implicar más a los hombres en su estrategia de igualdad
La Comisión Europea se compromete a impulsar una legislación que defina la violación por el consentimiento
La misma lógica que hace evidente la necesidad de una mayor igualdad entre hombres y mujeres —son la mitad de la población mundial— hace también imprescindible que esta batalla aún muy lejos de estar ganada (el Instituto Europeo de Igualdad de Género calcula que se tardará como mínimo medio siglo aún en alcanzar la igualdad total) involucre al sexo masculino, especialmente a los más jóvenes. Sobre todo en momentos en que, en todo el mundo, se experimenta un movimiento reaccionario contra los derechos de las mujeres. La mayor implicación de los hombres en los objetivos de igualdad marca la nueva Estrategia de Igualdad de Género de la Comisión Europea para los próximos cinco años, presentada este jueves en Bruselas.
Un plan que, por primera vez, hace además especial hincapié en temas de salud como la menopausia como parte de esta mirada integral en la que buscará trabajar junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para “explorar vías para mejorar la calidad y accesibilidad de la atención sanitaria a las mujeres”.
En este sentido, subraya la estrategia, “experiencias y condiciones de la salud femenina como la menstruación, la menopausia, la endometriosis o la depresión postparto no han recibido una atención suficiente en la investigación médica o el tratamiento”. Por ello, la Comisión se compromete a financiar un estudio sobre los “beneficios societales macro y microeconómicos de cerrar la brecha de la salud de las mujeres relacionada con ciertas condiciones como la menopausia”, de igual manera que propondrá “buenas prácticas” en materia de luchar contra la “pobreza menstrual y menopáusica” a nivel nacional. Algo posible, recuerda, si los Estados miembros se animan a aplicar directivas como la que en 2022 permitió la aplicación de un IVA del 0% a productos de higiene femenina.
Días después de que la Comisión aclarara por primera vez que se pueden usar fondos europeos para financiar la interrupción voluntaria del embarazo, en respuesta a la campaña internacional ‘Mi voz, mi decisión’, la estrategia también define el aborto inseguro como una “cuestión de salud pública”.
La Comisión también se compromete a buscar una manera de conseguir una legislación a nivel europeo en la que se defina la violación en relación con el concepto del consentimiento, uno de los grandes retos inconclusos de su mandato previo, en el que vio cómo esta definición se quedaba fuera de la primera gran ley europea contra la violencia machista. Para ello, Bruselas realizará un “mapeo” de la actual legislación al respecto en los Veintisiete, con vistas a buscar el momento más adecuado para hacer un nuevo intento legislativo, confiada en que el “efecto Gisèle Pelicot” está cambiando las tornas en muchos países.
La defensa reforzada de las mujeres en la vida pública, especialmente en el mundo digital, también forma parte de este nuevo plan que de igual modo intenta seguir reduciendo las brechas de género en el mundo laboral, así como combatir el acoso sexual en el trabajo, algo que quiere incluir en la legislación sobre “empleos de calidad” que debería ser presentada a lo largo de este año.
“Las mujeres deben estar tan seguras online como lo están offline. Las herramientas de que disponemos para combatir el crimen offline deben aplicarse también online”, ha reclamado la vicepresidenta de la Comisión para Derechos Sociales, Roxana Minzatu. Para la socialdemócrata rumana, “en momentos en que asistimos a un retroceso en los derechos de las mujeres en algunas partes del mundo, debemos dejar muy claro que Europa no dará marcha atrás”.
Todo ello, insiste la comunicación de la Comisión Europea, con la participación activa de los hombres y chicos jóvenes “como agentes y beneficiarios de la igualdad de género”.
“La verdadera igualdad une. No divide. Y sí, los hombres y los niños son coautores de esta historia”, sostiene la comisaria para Igualdad, Hadja Lahbib.
Para ello, la estrategia se centrará en “cómo contrarrestar la desinformación y la manipulación de la información para evitar una creciente polarización entre mujeres y hombres, especialmente entre los más jóvenes”. Según Lahbib, entre 2019 y 2023, se gastaron 1.000 millones de euros en campañas para combatir la lucha contra la discriminación de género. “Esto no es casualidad, está organizado y financiado y, en el actual contexto geopolítico, con una mayor polarización política, vemos una batalla subterránea que busca una mayor polarización entre hombres y mujeres, y esto empieza desde muy jóvenes, con los llamados incels, con toda esa narrativa de hombres aislados por culpa de las mujeres”, ha advertido.
Para contrarrestar esta tendencia, la Comisión planea llevar a cabo, hasta 2028, un estudio sobre las redes, esferas y narrativas en línea dirigidas a hombres jóvenes y niños. Una iniciativa bienvenida, pero no lo suficientemente ambiciosa, consideran grupos políticos como el socialdemócrata S&D: “La investigación y el diálogo por sí solos no serán suficientes. También necesitamos una acción política más firme para abordar las causas profundas de estos movimientos y defender la igualdad como un valor europeo fundamental”, subrayan los socialdemócratas.
La implicación masculina también tiene, en la estrategia, una vertiente educativa más amplia, con la intención declarada de alentar a más hombres a desarrollar su futuro laboral en esferas tradicionalmente femeninas —y en parte por ello más precarizadas— como la salud o la educación, de igual manera que se buscará incentivar más a las chicas a estudiar carreras de ciencias y tecnologías (las denominadas STEM). Un trabajo que debería empezar desde el comienzo de la vida escolar de los menores, para lo que Bruselas propone promover material sobre la lucha contra los estereotipos de género para escuelas y profesores.
“La igualdad de género es el motor de democracias más fuertes”, ha recordado Lahbib. Y los hombres y niños “no deben ser meros espectadores de este cambio, sino socios”, reclama la liberal belga.