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Quien crea que su mayor problema es la inmigración vive desinformado

Los lectores escriben sobre los bulos xenófobos que circulan en las redes sociales, el voto a la extrema derecha de las clases populares, la bandera europea y los premios Goya

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Desde hace meses oigo a conocidos decir que el mayor problema que tiene España es la inmigración. Sin embargo, evaden la crisis de la vivienda o vuelven a vincularla, en un bucle que parece no tener fin, a la inmigración. En la misma conversación te explican que, desde que salen de su casa para trabajar y hasta que vuelven, han pasado más de 10 horas. Que están “cansados” de pagar impuestos que consideran desmesurados, aunque están cómodos viviendo en el Estado del bienestar. Pero, cuando se sientan en el sofá, antes de poner el telediario, o leer alguna información, miran vídeos de algunos creadores de contenido que se presentan como periodistas en TikTok. Antes era yo quien debatía con ellos, quien aportaba argumentos sólidos para que entiendan lo que realmente sucede y no lo que la extrema derecha quiere hacer ver que sucede. Y, aunque la inmigración supone retos reales, no es la explicación automática de todo. Siendo honestos, su mayor problema, es la desinformación.

Ángel Panero Lema. Madrid

Escudo social

A fuerza de leer a quienes saben de ello, he llegado ya a asumir que en las decisiones del ser humano suele primar la emoción sobre la razón. Pero me sigue costando mucho aceptar que, a la hora de votar, millones de ciudadanos lo hagan por quienes les van a hacer daño tan pronto como adquieran poder. Lo vemos en Estados Unidos, con tantos y tantos arrepentidos ya de lo que hicieron hace algo más de un año. Y también en nuestro país, donde colectivos que solo pueden perder con ello, van a defender sus intereses. Como dije, he llegado a asumirlo, pero no me resigno a tener que aceptarlo.

Pedro Carboneras Martínez. Madrid

Banderas

Proliferan en Madrid, no sé en otras ciudades españolas ―aunque intuyo que en Cataluña, Euskadi y Galicia no―, las banderas españolas, gigantes y ubicuamente situadas en plazas y rotondas. No entraré en polémicas sobre la capacidad de representación de esa bandera para todos los españoles. Pero sí me parece oportuno sugerir, al menos a nuestro alcalde madrileño, José Luis Martínez-Almeida, que en estos tiempos en los que los valores europeos están en riesgo, sería extraordinariamente valioso y constructivo elevar una gran bandera europea junto a cada bandera nacional (mejor dicho estatal). Nuestras plazas contribuirían a inspirar el aprecio a una Europa necesitada de reconocimiento y unidad, y a crear vínculos con la democracia y la paz que disfrutamos, de momento, los europeos. Sería un mensaje para los jóvenes, un ejemplo para otras grandes capitales de la UE, y ayudaría a que la rojigualda fuera más bandera de todos.

Rafael Jaén García. Madrid

La magia del cine

En estas fechas, recuerdo cuando de pequeña me reunía con mi abuelo para ver la gala de los Goyas. El ya no está, pero intento mantener este ritual con los mismos ojos de aquella niña, preguntándome cómo habían podido inventar esa historia o como esa actriz que tanto me gustaba podía conseguir que la odiase en ese papel. El cine consigue eso, admiración para el que lo ve, oportunidad para escribir lo que se ha ansiado vivir y capacidad para ser quien desees ser.

Diana Pareja Prieto. Sevilla

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