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No hemos aprendido nada del ‘caso Nevenka’

Los lectores y las lectoras escriben sobre el trato dado a la concejala popular de Móstoles, la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl, los beneficios de los bancos y el ‘caso Epstein’

“Pájara miserable”. Así le ha llamado a la exconcejala del Ayuntamiento de Móstoles un cargo cercano al alcalde de la ciudad. Así es como tratan a las mujeres en los partidos políticos cuando no se doblegan a los deseos sexuales de los altos cargos. Lo que más me indigna es ver a las otras mujeres detrás del alcalde, Manuel Bautista, y, por supuesto, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que no salen a defender a una compañera de partido. No hemos aprendido nada del caso Nevenka. La mujer siempre en entredicho. Pasan los años, pero el machismo sigue ahí, triunfante.

Ana Alonso. Madrid

Un medio tiempo a medias

Benito Antonio Martínez Ocasio. Poderoso nombre latino. Y masculino. Como todo su espectáculo, hecho para latinos masculinos. De todo su repertorio de canciones, eligió homenajear al perreo y la identidad. Claro que, para esa glorificación, pareció no ver más allá de volver a presentar una imagen cosificada y sexualizada de la mujer, con un elenco de traseros perfectamente redondeados en primera plana, o, purificada y casta, a través del matrimonio, también en directo. No sé, quizás es que todavía me resista a aceptar que la identidad de la mujer latina pase por ser o casta y sumisa, o perreadora ávida de sexo y fiesta. Eso sí, la identidad americana en su totalidad ha quedado claramente reivindicada.

Elisa Picón Curiel. Ámsterdam

Beneficios

El beneficio solo de los cinco grandes bancos de este país se elevó el año pasado a 34.000 millones. Me parece bien que los accionistas ganen dinero. Pero me parecería mucho mejor si, con este beneficio extraordinario, el sistema bancario en su conjunto devolviera los más de 50.000 millones del rescate que pagamos todos los contribuyentes en 2012. El verdadero riesgo sistémico para un país no es que quiebre algún gran banco, sino que naufrague la confianza en la política por la aplicación de reglas injustas que privatizan el beneficio y socializan las pérdidas.

Miguel Ángel Cuevas Cosío. Sancibrián (Cantabria)

Andrés Pastrana

En 1988, fundé en Bogotá el diario La Prensa de la mano del apoyo intelectual y profesional de los legendarios amigos Jesús de Polanco, Francisco Pérez González y Ricardo Diez-Hochleitner, quienes gentilmente enviaron a Colombia al gerente y al subdirector de EL PAÍS en una misión fundacional de una semana que se prolongó tres meses, dejando tras de sí una marca editorial y ética que hizo historia. Polanco, a la par que Gabriel García Márquez, extendió la hermandad periodística, conversando al menos una vez al año con la novel Redacción. El periódico que admiré publica ahora una diatriba contra mi familia (“El expresidente colombiano Andrés Pastrana, bajo presión por su relación con el magnate pederasta Jeffrey Epstein), que rompe, entre otras, todas las normas y principios fundamentales del Libro de Estilo de EL PAÍS. Sin haber consultado a Andrés Pastrana, mancilla su nombre. Eso en periodismo no se hace.

Juan Carlos Pastrana Arango. Bogotá

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