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El terror de los inmigrantes en EE UU

Los lectores y las lectoras escriben sobre las redadas del ICE, los paros por la democracia hace medio siglo, la carestía de la vivienda y la baja natalidad

Estamos viendo cómo son asesinados ciudadanos estadounidenses que defienden del ICE a los inmigrantes en sus ciudades. El terror llena las calles, los días y los pensamientos de constantes preguntas. ¿Qué hago en este país en el que llevo 12 años? ¿Adónde van los impuestos federales? ¿Qué sentido tiene todo este esfuerzo de trabajar y prosperar? ¿Para qué? Nos están robando los sueños y el deseo de un mundo mejor. ¿Pero hubo algún día un mundo mejor? Solo nos toca continuar, a destajo, dejar lo mejor de nosotros mismos ahí afuera. En Nueva York, vivimos rodeados de inmigrantes. Yo soy inmigrante, con doble nacionalidad. ¿Podrá el miedo devolverme las ganas de volver a España? Si el ICE llega a la Gran Manzana, esta ciudad creada por inmigrantes se hallará en un gran problema. No quisiera morir por defenderme y por defender quien soy.

Silvia Aparicio Ramírez. Nueva York

Las huelgas de 1976

A comienzos de 1976, apenas dos meses después de morir Franco, España vivió una oleada de huelgas que marcó el inicio real de la presión por la democracia. Enero fue explosivo en términos de conflictividad laboral, un estallido que reveló que el país había cambiado antes de que el régimen lo asumiera. Miles de personas decidimos que la dignidad valía más que el miedo. La inmensa mayoría no teníamos ninguna militancia; simplemente sabíamos que sin presión social no habría cambios reales. La narrativa de la Transición suele centrarse en los pactos, los políticos y las reformas desde arriba. Pero hubo otra cara igual de decisiva: las asambleas obreras funcionaron como auténticas escuelas de democracia donde aprendíamos a debatir, a votar, a organizarnos y a defender derechos inexistentes en la ley. Evocarlo hoy nos recuerda que los derechos no caen del cielo; se conquistan, se defienden y se pueden perder.

José María Puyol Ruiz. Estella-Lizarra (Navarra)

Funcionarios pobres

La noticia del opositor que renuncia a su plaza en un Ayuntamiento de Ibiza por no poder encontrar vivienda no es una excepción sino un síntoma. En Cataluña, y especialmente en Barcelona, los profesores públicos trabajamos en una de las ciudades con mayor coste de vida de España y cobramos salarios en la parte baja del ranking autonómico. La paradoja es evidente: mismo trabajo, menor salario real. Mientras el mercado inmobiliario se ajusta al territorio, las retribuciones públicas ignoran el coste de vida. Quizá ha llegado el momento de revisar este modelo si no queremos seguir expulsando a quienes sostienen los servicios públicos.

Sergio Gómez González. Barcelona

Problema demográfico

La generación del baby boom va a dominar mucho tiempo la demografía nacional. El envejecimiento de la población se prolonga cada vez más y, en general, se alcanzan edades muy avanzadas. Como nacen cada vez menos niños, la situación puede tener graves consecuencias, como la falta de trabajadores, el colapso del sistema de pensiones y mayores dificultades para mantener servicios básicos como la sanidad o la educación. Si no se toman medidas, el futuro de nuestra sociedad será cada vez más incierto y desigual.

Adriana Soler Castelló. Barcelona

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