El Banco Mundial reduce a 2,3% su proyección del crecimiento económico de México para este año

La organización asegura en un reporte que los anuncios de inversiones de nuevas plantas siguen disminuyendo en la región, incluso en México

La economía mexicana crecerá 2,3% este año, 0,3% menos de lo estimado hace unos meses, según el Banco Mundial (BM). Esto representa una desaceleración en comparación con el crecimiento de 3,2% visto el año pasado, una tendencia que seguirá hasta, por lo menos, 2026. Especialistas del banco señalan que, a pesar del entusiasmo por la oportunidad que representa el nearshoring, no hay evidencia de que hayan incrementado los com...

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La economía mexicana crecerá 2,3% este año, 0,3% menos de lo estimado hace unos meses, según el Banco Mundial (BM). Esto representa una desaceleración en comparación con el crecimiento de 3,2% visto el año pasado, una tendencia que seguirá hasta, por lo menos, 2026. Especialistas del banco señalan que, a pesar del entusiasmo por la oportunidad que representa el nearshoring, no hay evidencia de que hayan incrementado los compromisos de nueva inversión extranjera al país.

En su más reciente Informe Económico América Latina y el Caribe, titulado Competencia ¿el ingrediente que falta para crecer?, el BM actualizó sus perspectivas económicas para la región, la cual crecerá 1,6% en 2024, antes de acelerar el paso a expandirse 2,7% y 2,6% en 2025 y 2026, respectivamente. La región “ha llegado a una coyuntura crítica”, dijo la organización, con sede en Washington, en un comunicado. “Si bien en las últimas décadas ha logrado avances significativos en la estabilización económica, el crecimiento se ha estancado, lo que socava el progreso. Se necesitan medidas urgentes para revertir el rumbo”, agregó.

“México es un caso muy interesante porque, en teoría, este es el país que consideramos como el barómetro de cuán fuerte podría ser la fuerza del nearshoring para estimular el crecimiento en América Latina”, dijo en conferencia de prensa virtual el economista jefe del Banco Mundial para Latinoamérica y el Caribe, William Maloney. El nearshoring refiere al interés de empresas globales por sacar sus operaciones de China para trasladarlas a países considerados “aliados” de Estados Unidos o Europa, sus mercados meta.

“En realidad, hay información contradictoria”, continuó Maloney, “si nos fijamos en las cifras brutas de inversión extranjera directa y los anuncios de inversiones de plantas nuevas, no estamos viendo grandes aumentos y realmente no estamos viendo aumentos en la manufactura, y eso nos sorprende. Hay barreras en torno a esto. Por ejemplo, hay escasez de electricidad y de agua en el norte. Y hay cierta, tal vez, falta de orientación hacia los inversionistas extranjeros para ayudarlos a navegar el sistema mexicano”.

En toda la región, la inestabilidad política ahuyenta la inversión, aseguró Maloney, y el reciente conflicto diplomático en el que la policía ecuatoriana entró por la fuerza a la embajada de México en Quito para arrestar a un ex vicepresidente, es ejemplo de esto. “El banco, al igual que otras instituciones, está observando esto con atención”, dijo Maloney en respuesta a una pregunta sobre el tema. “En términos de impacto directo sobre la economía, probablemente sea menor en el corto plazo, pero este es el tipo de cosas que aumentan la incertidumbre sobre el entorno operativo general. Así que, cuanto antes consigamos relaciones estables y mejores, mejor para todos”, opinó. México ha pedido el respaldo de los gobiernos de la región en la demanda que presentará contra Ecuador en la Corte Internacional de Justicia.

La economía mexicana tuvo una expansión más grande de lo esperado en 2023, pero muestra señales de haber perdido inercia, ya que el indicador preliminar de actividad económica, medido por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestra un crecimiento de solo 0,1% en enero. Mientras tanto, la inflación se resiste a caer al rango de entre 2% y 3% que tiene como meta el banco central. En marzo, el costo de vida registró un alza de 4,4%.

“El crecimiento regional sigue estando obstaculizado por los bajos niveles de acumulación de capital y de crecimiento de la productividad a largo plazo”, dice el reporte del BM. “Asimismo, a pesar del entusiasmo en torno al nearshoring, la inversión extranjera directa (IED) en términos reales sigue por debajo de los niveles observados hace doce años, mientras que los anuncios de inversiones greenfield siguen disminuyendo, incluso en México”, agregan los autores. La inversión greenfield se refiere a aquella que se destina a abrir nuevas plantas, por lo que se cuenta como una entrada nueva de capital extranjero.

“Además”, continúa el reporte, “las grandes inversiones detrás de la reciente suba en IED tuvieron lugar en el sector de los recursos naturales, mientras que la inversión en manufacturas sigue disminuyendo”. A pesar del hecho de que los salarios ahora son competitivos con China y otros destinos, existen otros factores estructurales en Latinoamérica, como los impuestos, costo del capital, bajo nivel educativo de la mano de obra y malas políticas de infraestructura e inestabilidad social, que reducen el atractivo de la región como destino para la inversión extranjera. “Urge abordar estas preocupaciones estructurales, así como llevar a cabo las reformas fiscales necesarias”, concluye el BM.

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